
Las madres del pañuelo negro aún esperan ver a la Presidenta
Reclaman que el Gobierno tome medidas contra el "genocidio" del paco
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Tienen un objetivo y afirman que no se van a detener hasta conseguirlo. Llegaron a Plaza de Mayo en enero pasado con la intención de lograr una audiencia con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pero todavía no obtuvieron respuesta.
Sostienen que la jefa del Estado argentino todavía no entendió que el paco es un flagelo, un "genocidio", según lo definen.
Son las madres y los familiares de adictos al paco. Todos los jueves, de 11 a 13, caminan alrededor de la Pirámide de Mayo. Las madres, que vienen de Ciudad Oculta, en Mataderos; de Avellaneda, de San Telmo, del Bajo Flores, entre otros lugares, se ponen como señal de luto un pañuelo negro en la cabeza.
No hace falta hablar con ellas para conocer su calvario. Las madres llevan su dolor y su lucha a cuestas. Sus tristes rostros lo dicen todo.
"El Gobierno no tiene idea de lo que está pasando con el paco. No le echamos la culpa a la Presidenta, pero queremos una audiencia para pedirle medidas. Si recibió a Madonna, ¿por qué no puede hacerlo con nosotras?", sostiene Alejandra Díaz, de la asociación Hay otra Esperanza, del Bajo Flores.
Son las 11.30 y las madres y demás familiares comienzan a caminar en ronda. Exhiben pancartas que rezan: "Paren el genocidio", "Ganemos la pelea al paco hoy", "El paco, genocidio silencioso". Díaz toma el megáfono y a viva voz detalla el drama de tantos chicos que se convierten en "muertos vivos" por culpa del paco.
Sus compañeras de ruta la escuchan con atención. Pero después, todo es indiferencia. La gente camina por la Plaza de Mayo sin prestar atención a las señoras que "pasean" con los pañuelos negros.
Los nuevos "desaparecidos"
"Los chicos que se mueren por culpa de la desnutrición y los adictos al paco son los desaparecidos de la democracia", afirma el sociólogo y psicólogo social Jorge Raichensztein, integrante de la Red de Madres y Familiares de Víctimas de la Droga.
En la lucha contra el paco, María Rosa González es la pionera. Se hizo conocida al cortar una avenida para que alguien hiciera algo por su hijo Jeremías, que se estaba consumiendo por el paco. Hoy no sólo lucha por sus hijos y los demás pibes de la villa 15, más conocida como Ciudad Oculta, en Mataderos, sino que recorre el país para tratar de cambiar una realidad que asusta.
González pensó que lo había visto todo en cuanto a este flagelo: chicos que vendían la ropa para conseguir más dosis o adolescentes que se prostituían para seguir caminando. Pero su asombro pudo más y su corazón recibió un nuevo golpe en un último viaje al norte del país.
"En Salta encontré chicas de cinco años fumando paco. Me partió el alma. La falta de respuesta del Estado es increíble. Para el Gobierno, ¿el paco también es una sensación?", dice González, indignada.
La teoría de que el paco se consume porque es barato es mentira, según dicen las madres. "Mi hijo llegó a consumir 300 dosis en dos días", sostiene María Rosa.
Se acerca el final de otro jueves. Termina la marcha, y las madres guardan, resignadas, los pañuelos negros. Vuelven a sus casas desilusionadas. Sienten que el Estado no las escucha. La semana próxima volverán a caminar en ronda.
Lugares de ayuda
SEDRONAR
- Servicio de Orientación Telefónica (0800 222 1133)
Subsecretaría de AdIcciones Bonaerense
- Fonodroga 0800-222-5462
Red Metropolitana de Servicios en Adicciones (R.M.S.)
- Asesoramiento y Orientación: 4863-6586
Asociación Madres y Familiares de Víctimas de Drogas
- 155-123-8994





