
Las personas de 65 años o más pueden mejorar con la edad, según muestra un estudio: esta es la clave
Los investigadores descubrieron que casi la mitad de los adultos mayores de 65 años obtuvieron mejores resultados en las pruebas de función cognitiva y física a medida que envejecían
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WASHINGTON.- Cuando Diana Nyad tenía 64 años nadó 110 millas desde Cuba hasta Florida y se convirtió en la primera persona en hacerlo sin una jaula para tiburones. Fue su quinto intento a lo largo de tres décadas y media.
“Dije cuando hice esa travesía, que fue hace 12 años, que ese era el mejor momento de mi vida”, expresó Nyad durante una entrevista telefónica este mes. Se sentía en mejor forma física y mental que nunca antes. “Y, sinceramente, a los 76 años, ahora estoy incluso mejor que entonces”.
Nyad es uno de los muchos ejemplos de personas mayores que logran cosas con las que sus versiones más jóvenes solo podían soñar, pero ¿son estas personas anomalías? ¿O muchos de nosotros podríamos volvernos más rápidos, fuertes y lúcidos con la edad?
Esta pregunta motivó un estudio publicado este mes en la revista Geriatrics.
“Empecé a pensar en estos ejemplos de personas que prosperan en la vejez”, indicó Becca Levy, profesora de epidemiología y psicología en la Escuela de Salud Pública de Yale y autora principal de la nueva investigación. “¿Cómo encaja eso en esta creencia dominante de que el envejecimiento es una época de declive universal e inevitable? ¿Son excepciones o en realidad muestran parte del potencial de la vejez?”.
Levy y su colega Martin Slade analizaron datos del Estudio de Salud y Jubilación, que incluyó a varios miles de participantes a quienes se les preguntó sobre sus pensamientos, ya fueran positivos o negativos, acerca de hacerse mayores. Los investigadores examinaron la salud cognitiva y la velocidad de marcha de los participantes, que generalmente se considera un buen indicador de la aptitud física, y siguieron a los participantes durante un máximo de 12 años para ver si sus puntajes mejoraban y si existía un vínculo con sus perspectivas sobre el envejecimiento.
Levy y su coautor descubrieron que casi la mitad de los participantes mayores de 65 años mejoró, ya fuera física, cognitivamente o de ambas formas. Además, las personas con creencias positivas sobre el envejecimiento tenían más probabilidades de estar en ese grupo.
“¿Vas a seguir envejeciendo? Sí. ¿Vas a morir? Sin duda. Pero podés hacerlo mucho mejor”, señaló Louise Aronson, destacada geriatra y profesora emérita de medicina en la Universidad de California en San Francisco. Afirmó que, aunque el envejecimiento es inevitable, no es un camino de sentido único hacia el declive. “Tal vez no levantes tanto peso como hace 40 años. Pero tal vez estés levantando el doble de lo que levantabas hace un año porque entendiste que podés influir en tu envejecimiento y tuviste una actitud lo suficientemente positiva como para empezar a hacer entrenamiento de fuerza, que es tan transformador a medida que envejecemos”.
Envejecer no significa declive
Los estereotipos negativos sobre el envejecimiento están muy extendidos. Una encuesta global realizada en 2024 reveló que el 65% de los trabajadores de la salud y el 80% de la población general creían erróneamente que desarrollar demencia es una parte normal del envejecimiento.
“El estereotipo de una persona mayor es que es dependiente, que tiene deterioro cognitivo”, declaró Mark Lachs, codirector de la división de geriatría y medicina paliativa de Weill Cornell Medicine y del Hospital New York-Presbyterian, además de profesor de medicina en la facultad de medicina de Cornell. Si bien Lachs señaló que eso a veces puede ser cierto, “la gran mayoría de las personas mayores no tiene ningún deterioro cognitivo. La gran mayoría de las personas mayores no necesita asistencia”.
En las últimas dos décadas hubo más investigaciones centradas en los aspectos positivos de envejecer. Lachs señaló que el juicio y la sabiduría mejoran con la edad, al igual que la inteligencia emocional e incluso la felicidad.
En el nuevo estudio de Levy, ella y su coautor analizaron datos de miles de personas mayores de 65 años y observaron que mejorar con la edad no era la excepción. Era casi tan común como el declive.
Parte de la razón de la desconexión entre los estereotipos y la realidad, según los expertos, es que gran parte de la investigación sobre las personas mayores analiza los resultados promedio en lugar de los resultados individuales, o solo busca el declive o la ausencia de este en lugar de la posibilidad de mejora.
Por qué importa la actitud hacia el envejecimiento
Lachs indicó que sus pacientes tienen alrededor de 89 años en promedio y las personas que están prosperando suelen tener algo en común: algo en su vida que les da significado y un sentido de propósito.
“Podría ser la política, podría ser un nieto, podría ser hacer voluntariado en un museo de arte, podrían ser los animales, podría ser viajar”, detalló Lachs.
Él cree que la razón por la cual las actitudes hacia el envejecimiento importan tanto es que pueden desencadenar un ciclo positivo o negativo. Si te sentís bien con vos mismo a medida que envejecés y creés que podés mejorar y ser útil para el mundo, vale la pena invertir tiempo y energía en hacer ejercicio, socializar y hacer voluntariado. Eso podría darte confianza y mejorar tu estado de ánimo, lo que significa que es más probable que hagas más cosas positivas por vos mismo y por los demás. Hay evidencia de eso en la investigación de Levy.
“Si tenés una visión positiva del envejecimiento, es posible que estés más inclinado a cuidarte. Después salís, es más probable que tengas amigos”, manifestó Lachs. “Tenés que caminar para llegar a esa cena, por lo que tu movilidad aumenta. Participás de esa conversación, de modo que todas estas cosas están vinculadas. Y sabemos que uno de los aspectos más poderosos de la prevención de enfermedades, la salud y la longevidad es la conexión social”. En el nuevo artículo de investigación, Levy y su coautor describen esto como un efecto de “bola de nieve”.
Lachs señaló que uno puede ver fácilmente cómo el ciclo opuesto podría arraigarse: si no creés que sea posible mejorar tu salud como persona mayor, es poco probable que te tomes el trabajo de hacer ejercicio, hacer nuevos amigos o probar cosas nuevas.
“Lo sorprendente de eso es que una actitud positiva frente al envejecimiento no es un medicamento, no es una cirugía. No es como si tuvieras que recibir algún tratamiento tóxico. Es un ajuste de actitud”, aseguró Lachs. “La conexión mente-cuerpo, que, ya sabés, cuando yo era estudiante de medicina era algo así como esotérica... resulta que es tan poderosa como muchos medicamentos que recetamos y sin ninguno de los efectos secundarios”.
El mensaje, según Slade, es: “No te rindas”, porque, agregó, “la vida puede mejorar”.
Cómo cambiar de opinión sobre el envejecimiento
Parte de lo que resulta tan alentador de este nuevo estudio y de investigaciones anteriores, expresaron los autores, es que la mentalidad sobre el envejecimiento no está escrita en piedra.
Si descubrís que tu propia perspectiva sobre el envejecimiento es más negativa de lo que te gustaría, acá hay algunas formas de trabajar sobre eso:
Pasá más tiempo en entornos intergeneracionales. Una forma de combatir la discriminación por edad es exponer a las personas más jóvenes a las mayores, y viceversa. Si los jóvenes tienen más personas mayores en su vida, ven a más personas mayores que están prosperando. Hay un creciente cuerpo de investigación sobre los beneficios de la convivencia intergeneracional y evidencia de que los equipos intergeneracionales se desempeñan mejor que los equipos integrados por personas de una misma franja etaria.
Existe una “oportunidad de aprovechar la experiencia, la sabiduría y el juicio de las personas mayores, y la creatividad, la capacidad de asumir riesgos y las nuevas ideas de los jóvenes”, indicó Paul Irving, asesor sénior del Instituto Milken y académico distinguido en residencia en la Escuela de Gerontología Davis de la Universidad del Sur de California. “Qué nueva y emocionante manera de pensar sobre el talento”.
Probá el método ABC. Levy desarrolló una técnica basada en evidencia para combatir los estereotipos negativos sobre el envejecimiento llamada método ABC. El primer paso es tomar conciencia de todos los mensajes negativos que recibimos sobre el envejecimiento, como los anuncios de productos antiedad o la representación —o la falta de ella— de las personas mayores en la televisión y el cine. La “B” representa trasladar la responsabilidad de los desafíos en la vejez al edadismo en lugar de atribuirlos al envejecimiento. Y la “C” consiste en cuestionar las creencias negativas sobre la edad, tanto en uno mismo como en la sociedad en general.
Recordá que hay pros y contras en cada etapa de la vida y que envejecer es un privilegio. “El edadismo es la paradoja definitiva porque todos envejecemos”, afirmó Irving. En la vida estadounidense actual hay muchas cosas que nos dividen. “Lo único que sí compartimos, si somos afortunados, es la oportunidad de tener vidas más largas”.
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