
Liberan al sospechoso de ser el "entregador" del directivo de Macabi asesinado
El contratista detenido por su presunta vinculación con el homicidio de Claudio Rosujovsky en un asalto, fue puesto en libertad por falta de mérito
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(DyN) El contratista Cristian Javier Agesta, que estaba detenido como presunto entregador del ingeniero Claudio Rosujovsky, directivo del club judío Macabi asesinado hace un mes en San Miguel, fue liberado por "falta de mérito", informó hoy su abogado defensor.
El letrado Miguel Angel Pierri precisó que la resolución fue dictada por la Unidad Funcional de Instrucción 23, a cargo del fiscal Daniel Moccia, y por el juzgado de garantías número 6, Gabriela Persechini Marco, del departamento judicial del partido bonaerense Malvinas Argentinas.
Agesta, de 30 años, se había presentado detenido ante la DDI de San Martín el 14 de diciembre pasado porque era buscado ya que había trabajado junto con la víctima hasta setiembre del año pasado, cuando en medio de un confuso episodio ambos se desvincularon.
"No tengo nada que ver con esto. Soy inocente. Claudio era un tipo genial. Yo trabajé con él durante cuatro o cinco meses y terminamos nuestra relación comercial por diferencias técnicas, pero quedamos con muy buen trato", dijo el ahora excarcelado al presentarse detenido.
Otros dos hombres, Gustavo Girardi y Néstor Quiroz Parao, de 33 y 42 años, con antecedentes penales, permanecen detenidos sospechados de ser los autores materiales del asalto y asesinato del ingeniero y directivo del club "Macabi", tras haber recibido información de parte de colaboradores del círculo laboral de la víctima.
El crimen que los investigadores le adjudican a los detenidos ocurrió el viernes 5 de diciembre a la mañana cuando Rosujovsky, 44 años, casado, se dirigía en su auto -un Volkswagen Vento- al country del club "Macabi" transportando 100 mil pesos para pagar a los albañiles que realizaban obras en su casa.
Al llegar a la esquina de las calles Defensa y Mitre, en la zona oeste de San Miguel, a unas cinco cuadras del country, debió detener la marcha por un semáforo en rojo y en ese instante los ladrones, que lo aguardaban allí, aprovecharon para ejecutar el asalto a mano armada.
Tras arrebatar el maletín con la plata y otras pertenencias, uno de los asaltantes disparó un balazo que atravesó el corazón de Rojusovsky, quien quedó tendido en la vereda, agonizante, mientras los dos delincuentes huyeron en el coche, que más tarde fue encontrada abandonada en el barrio de Hurlingham.




