
Liberaron al empresario Brozzoni
Lo abandonaron en el norte del conurbano; le dispararon en un dedo; la familia pagó $ 270.000 de rescate; pedían un millón
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LA PLATA.- "Viejo, tenías que haber pagado un millón de dólares y nos dieron 300 lucas ", reprochó uno de los secuestradores. Y disparó. El proyectil rozó la mano derecha de Elio Brozzoni, de 58 años, que ayer fue liberado luego de permanecer 25 días en cautiverio. Por el rescate, su familia pagó 270.000 pesos.
Era la 1.50 cuando el dueño de la papelera Santa Angela SA fue hallado por la policía, en el límite de los partidos bonaerenses de José C. Paz y General Pacheco.
Unos 250 uniformados participaron en el operativo de liberación, según informó el comisario mayor Angel Casafús, jefe de la Brigada Antisecuestros.
El pago del rescate se había concretado a las 23 de anteayer, en una estación de ferrocarril, en el límite de esos distritos, al norte de la provincia de Buenos Aires.
Omar Brozzoni, hijo del empresario, llevó el dinero al lugar indicado por los captores.
Casi tres horas después, a la 1.50, Brozzoni fue encontrado por efectivos de la brigada antisecuestros. Tenía una herida de bala en la mano derecha y estaba en estado de shock. Enseguida se comunicó con su familia.
A las 5 ingresó en el Hospital Universitario Austral, en Pilar. Después, ante los investigadores, la víctima dijo que la herida en la mano correspondía a un balazo. Su estado de salud no es grave, y los médicos le darán el alta en las próximas horas, informó el director del centro de salud, Juan Carlos Di Luca.
Cautiverio
Brozzoni había sido secuestrado el miércoles 11 del mes último, poco antes de las 15.30. Estaba en el restaurante La Barranca, situado en el cruce de la ruta 8 y la avenida Constituyentes, en General Pacheco, almorzando con su suegro y con un amigo, José Bascoy, quien había sido raptado el 26 de octubre último y liberado el 4 de noviembre.
El lugar -un complejo deportivo y gastronómico, con canchas de paddle y fútbol 5- está situado a sólo 15 cuadras de la papelera de Brozzoni.
Los secuestradores estaban vestidos con mamelucos naranja y tenían el cabello teñido de colores fuertes. Uno de los malhechores amenazó con un arma a Brozzoni y advirtió a los clientes que estaban en el local: "Ustedes quédense tranquilos. Venimos a buscarlo a él".
En pocos segundos los captores tomaron a Brozzoni y se lo llevaron. Los delincuentes subieron a la víctima a un Volkswagen Polo gris y escaparon. Según una fuente del caso, parte de la banda también huyó en un automóvil Alfa Romeo rojo.
El mismo informante dijo que los delincuentes abandonaron el Polo en inmediaciones de la estación de ferrocarril de General Pacheco y allí continuaron la fuga en un Volkswagen Gol, que luego apareció en el barrio Las Tunas.
La misma tarde del secuestro, los delincuentes llamaron a la casa de uno de los hijos de Brozzoni y le dijeron que, si quería volver a ver a su padre con vida, tenía que reunir un millón de dólares. Antes de cortar la comunicación, el maleante aclaró que la banda podía esperar. Y esperó.
El 17 del mes último los familiares de Brozzoni recibieron una prueba de vida de la víctima: una carta enviada por fax, desde Paraguay. Uno de los teléfonos celulares que usaron los secuestradores para hacer las negociaciones también era de dicho país.
El 29 de diciembre los delincuentes se comunicaron con los familiares de Brozzoni y "redujeron considerablemente" sus pretensiones respecto del monto del rescate solicitado para liberarlo sano y salvo. Pidieron 300.000 dólares", informaron los voceros.
Y bajarían aún más las exigencias: el rescate fue de 270.000 pesos. La liberación de Brozzoni -y las circunstancias de su rescate- fueron confirmadas a LA NACION por el jefe de la Brigada Antisecuestros, Angel Casafús.
Sin noticias de otros dos casos
Ayer, la policía no tenía pistas firmes sobre los captores de Brozzoni. Tampoco conocía el paradero de Germán Zapata, el hermano del jugador de River Plate que fue secuestrado el viernes 27 del mes último, ni de Marcelo Ramírez, el hijo del dueño de un autoservicio de Villa Martelli que fue raptado un día antes que Brozzoni, el 10 de diciembre.



