Lina, la rata rescatada de un bioterio que busca terminar con la experimentación en animales
Forma parte de un proyecto que pretende poner fin al testeo de productos cosméticos en animales; fue adoptada y hoy tiene una vida donde el juego y la compañía de su humana son la prioridad
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Nació dentro de un bioterio y a los pocos días de vida fue separada de sus hermanos y de su mamá. Estaba lista para ser usada como animal de testeo, una práctica a través de la que las empresas se aseguran diversos controles de calidad antes de que un producto salga al mercado y que sigue siendo moneda corriente en nuestro país. Lina pasó sus primeros días de vida sola aunque bajo la mirada atenta de quienes controlaban que su salud estuviera en perfectas condiciones. Porque es sabido que una rata enferma no puede ser usada para la experimentación. Pero su historia estaba por cambiar.

"Lina llegó sola a casa, sin hermanas ni hermanos, cosa que jamás me había pasado ni me volvió a pasar. En ese momento no tenía otras ratitas en tránsito por lo que Lina estuvo sus tres primeros meses de vida solo conmigo, a pesar de los esfuerzos de conseguir un tránsito que ya tuviera otras ratas. Tenía claro que nada bueno iba a resultar si ella no sociabilizaba ni con ratas ni con humanos ya que las ratas necesitan vivir en compañía sin excepción. Y, dado que la compañera rata no aparecía, tomé ese rol de compañía y contención que necesitaba", asegura Dominique Verdier, quien rescató a Lina del laboratorio.
La primera semana fue muy difícil lograr que la pequeña ratita saliera de la jaula. Y, cuando finalmente lo hacía, permanecía escondida en un peluche de ScoobyDoo que Dominque había dispuesto para ella y que llevaba consigo por toda la casa para que Lina, de a poco, se fuera acostumbrando a sus rutinas, a los ruidos de la casa y a sus horarios. "Ella me acompañaba silenciosa al lado hasta que un buen día empezó a husmear con su nariz rosa. Ahí me di cuenta que las cosas estaban cambiando, Lina empezó a mostrar su curiosidad por el mundo. Y a partir de ese momento fue potenciando esas ganas de explorar que llevaba dentro", recuerda Dominique.
Las ratas son animales que se arraigan a su hogar: cuidan de su jaula y de sus juguetes y les gusta mantener sus costumbres. Pero Lina tenía algo especial y diferente. Supo adaptarse a la forma de vida de su humana. "Ella me acompañaba a cualquier lugar que decidiera ir, simplemente se metía en el bolsito y pasaba el rato comiendo manzana, infaltable en su menú. También dejó de lado la vida nocturna característica de las ratas para disfrutar el día conmigo y dormir a la noche juntas. Se arraigó tan fuerte a mí, que dejó atrás sus costumbres de rata para disfrutar la vida conmigo, me di cuenta que priorizaba nuestros momentos frente a cualquier deseo que ella tuviera. Esto es lo que más me asombra de ella", dice orgullosa Dominique.

Así fue que Lina aprendió a tener una rutina similar a la de su humana. Las dos se levantan alrededor de las siete de la mañana para empezar el día -si alguna vez Dominique se queda dormida, Lina se encarga de subirse a la cama y caminar por encima de ella hasta que se despierta-. "Duerme mientras yo no estoy y apenas llego abro la puerta de mi habitación y empiezo a decir su nombre en voz alta para que venga a saludarme llega la mejor parte del día: ella asoma su hocico saliendo del cajón de las medias y me da unos buenos besitos de rata. Se queda jugando conmigo y robando comida del resto de la pandilla ratuna hasta la hora de cenar", dice Dominique. Cenan juntas y, como este año Dominique cursó su último año en la carrera de Arquitectura y pasó varias noches sin dormir, Lina no se perdió ni una de ellas. Cuando el sueño le ganaba, se ponía sobre la falda y se dormía mientras ella terminaba la maqueta.
Romper estigmas
Sin saberlo, Lina ayudó a que el entorno de Dominique pudiera ver con otros ojos el mundo que rodea a las ratas. "Las personas no necesitan que les explique qué tan simpática o compañera puede ser una rata, lo ven con sus propios ojos. Gracias a su personalidad, Lina no sólo conquistó mi corazón sino el de muchas personas y sin ser del todo consciente rompió millones de estigmas", asegura Dominique que forma parte del #TeamRatas, una iniciativa de la comunidad Cascote, un perro macanudo -que busca incluir a todos los animales en el mismo círculo de empatía- impulsado por las ganas de hacer algo por un animal que estaba en una situación de vulnerabilidad e injusticia.
Dominique Verdier, la humana de Lina; Jimena Ortega y Laura Benchetrit son las encargadas de llevar adelante este altruista proyecto a través del que se brinda hogar y posibilidad de adopción a las ratas que son rescatadas de diferentes bioterios. "Las ratitas que damos en adopción son de diferentes bioterios donde no siempre son usadas en algún testeo. La gran mayoría son ratas de descarte; esto significa que ya usaron otras ratas para algún testeo o experimentación y el resto del grupo que nació no fue usado, por ende, si no nos las dan, las matan. Las ratitas que sí fueron testeadas no significan ningún peligro para la sociedad ni transmiten enfermedades, los testeos que se hacen no son agresivos y generalmente se trata de analizar ciertas conductas o análisis de valores en sangre. Guardamos muy buena relación con las personas de los bioterios que nos dan aviso cuando hay ratitas que podemos ir a rescatar. Todo esto sería imposible sin el aporte de empatía de algunos integrantes de los laboratorios hacia las ratas", explica Federico Sordo, el creativo y responsable detrás de la comunidad Cascote.

Ya son más de 380 las ratas rescatadas de diferentes laboratorios y 314 las que viven felizmente con una familia que decidió adoptarlas. Quienes las transitan hasta que consiguen casa definitiva, asegura que no hace falta mucho para cambiarles la vida a estos roedores. Sólo buena voluntad y un espacio chiquito donde el animalito puede trepar, jugar y descansar tranquilo. Con esta tarea el equipo de #TeamRatas busca además generar información y crear conciencia sobre el testeo en animales para uso cosmético. Impulsan, junto a ALFA (Amor y Lucha en Favor de los Animales) que se dedica a trabajar por los derechos de todos los animales, el proyecto “Belleza es Empatía ” una campaña a favor de una ley que pondría fin a esta práctica en Argentina y que pretende cambiar el destino de miles de animales que hoy son torturados innecesariamente en los laboratorios de cosmética (se puede firmar en este link ).
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