Llega al Zoo porteño un plesiosaurio que vivió en el mar austral

Hace 65.000.000 de años estuvo en Chubut
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20 de diciembre de 2003  

En una muestra que comenzó ayer y terminará mañana, el Zoo de Buenos Aires exhibe el esqueleto reconstruido del plesiosaurio Tuarangisaurus cabazai, reptil marino que habitó los mares cálidos que cubrían parte de la Patagonia hace unos 65 millones de años.

Es la primera vez que se exhibe en América del Sur una réplica del animal extinto de aproximadamente 3 metros de longitud, habitante de aguas tibias y poco profundas del sur argentino en la Era Mesozoica.

El plesiosaurio poseía una cabeza de modestas proporciones y de sus mandíbulas despuntaban numerosos dientes agudos con los cuales atrapaba peces. Es probable que haya desempeñado un rol ecológico semejante al de los lobos marinos actuales y que haya sido originario de la provincia de Chubut.

El ejemplar fue hallado a partir de varias expediciones, entre 1998 y 2001, por Héctor Cabaza, ex director del Museo de Ciencias Naturales de Lamarque, Río Negro, cuya municipalidad financió el emprendimiento para la reconstrucción y copia del esqueleto a cargo del artista Jorge Blanco, los paleontólogos Marcelo Isasi y Fernando Novas.

"Cuando viajé a Lamarque el año anterior, lo convencimos a Cabaza para hacer la reconstrucción", contó Novas. En 5 meses se reconstruyeron las partes faltantes, se copiaron las piezas finales y las reconstruidas. Se pintaron, se ensamblaron con armazón de hierro y quedó listo.

Hubo otros descubrimientos en la Argentina pero, según Novas, éste es el más completo. "Estos hallazgos permitieron reconocer que en estos mares prosperó una fauna propia de los mares polares", explicó. "Los parientes próximos son los que se descubren en la Antártida y Nueva Zelanda. Hasta hace pocos años, suponían que se trataba de las especies que se venían descubriendo en Estados Unidos y en Europa. Ahora vemos que es fauna autóctona."

La semana próxima estará en exhibición en Lamarque.

Leyenda y realidad

La historia se remonta a los comienzos de 1922. Clemente Onelli, director del Jardín Zoológico, recibió una valiosa información de un poblador norteamericano, a quien el naturalista había conocido en uno de sus viajes y que decía haber descubierto las huellas de un gigantesco animal en la Patagonia.

Por su descripción, Onelli creyó que podría tratarse de un plesiosaurio, famoso en aquella época y protagonista de varias leyendas. Organizó una expedición para capturar al testigo de viejas épocas y exponerlo a la curiosidad mundial en el zoológico. Lamentablemente, y a pesar del gran despliegue y el esfuerzo de la población local, nunca pudieron encontrarlo. La expedición fracasó y todo quedó simplemente en leyenda.

Aprovechando que en 2004 se cumplen 100 años desde que Onelli fue elegido director del Zoo, y en coincidencia con la primera reconstrucción de un ejemplar de este tipo en América del Sur, los paleontólogos decidieron que el Zoo era el lugar indicado para exponer al viejo habitante patagónico, y una buena oportunidad para juntar la leyenda con la realidad.

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