
Lomas de Zamora sueña con una reserva natural
Proyecto: los vecinos de la zona sur quieren crear un espacio protegido en las 410 hectáreas que rodean la laguna de Santa Catalina.
1 minuto de lectura'
Una laguna, una estación ferroviaria de fines de 1800 por la que todavía pasa el tren, bosques añosos, húmedos y ondulados pastizales forman parte de un proyecto para crear una reserva natural en los espacios verdes de Santa Catalina, en Lomas de Zamora.
El proyecto incluye también la habilitación de áreas para campamentos didácticos y recreativos, poco usuales en las reservas de las inmediaciones de la Capital.
La idea fue presentada por el presidente de la Comisión de Ecología y Protección de Medio Ambiente del Concejo Deliberante de Lomas de Zamora, Javier Garín. Preocupado por los intentos de algunas sociedades de comprar los terrenos para emprendimientos privados, Garín elaboró, junto con profesionales, técnicos y ambientalistas, esta propuesta para evitar su venta.
"Es fundamental preservar estas tierras, ya que constituyen uno de los últimos espacios verdes de amplia superficie del conurbano sur y en su totalidad representan más del 85 por ciento de la superficie verde de Lomas de Zamora", explicó el concejal.
El director de la Reserva Natural Costanera Sur, Sergio Recio, coincidió con Garín: "Va a ser un pulmón interesantísimo para las zonas de Lomas de Zamora y Lanús, que no tienen grandes parques".
En total, el proyecto incluye 410 hectáreas, de las cuales 17 ya fueron donadas por el Ente Nacional de Bienes Ferroviarios (Enabief) a la Municipalidad de Lomas de Zamora y conforman una reserva municipal.
El resto del terreno pertenece a la Universidad de La Plata, con la que se intenta lograr un convenio para crear la reserva.
Naturaleza e historia
La propuesta hace hincapié en el patrimonio histórico de Santa Catalina, cuya trayectoria como establecimiento rural se remonta a más de cuatro siglos. "La estancia Santa Catalina fue parte de la historia del desarrollo agropecuario de la Argentina. Acá funcionó la primera escuela de agricultura del país", mencionó Garín.
Algunos pabellones universitarios y la histórica estación Santa Catalina, que recibe el servicio regular del ferrocarril Temperley- Haedo, sobrevivieron al tiempo y son los recuerdos vivientes de lo que sucedió allí en el siglo pasado.
Pero en Santa Catalina no sólo hay historia. Posee una flora y una fauna abundantes: pastizales, bañados y bosques con más de 600 especies vegetales, cientos de clases de hongos -con algunas especies únicas- y gran variedad de aves, reptiles y mamíferos.
"La reserva posee 50 hectáreas de bosques implantados desde 1827. Las especies más importantes son los olmos, celtis, acacia negra, ligustros, laurel y especies exóticas que fueron traídas cuando funcionaba un jardín agrobotánico, que intercambiaba especies y semillas con más de 350 jardines de todo el mundo", detalló Garín.
La recuperación de la laguna Santa Catalina es parte de la iniciativa. "Está muy deteriorada. Habría que hacer una limpieza de malezas y analizar si el agua está contaminada. La idea es que en el futuro se convierta en un recreo con aprovechamiento turístico", dijo el concejal a La Nación .
La siembra de peces, áreas de campamento, programación de actividades deportivas, podrían llevarse a cabo en este espejo de agua situado en medio de un paisaje urbano.
Una reserva para el público
El desarrollo de la reserva se realizará con el objetivo de que la comunidad aproveche las potencialidades didácticas, recreativas y turísticas.
El proyecto contempla la apertura de un paseo público con sendas peatonales y ciclísticas, centros de atención al visitante, museo, sala de conferencias, exposiciones y audiovisuales, biblioteca ecológica y archivo documental, entre otras cosas.
"Va a haber áreas restringidas al público, porque será necesario compatibilizar el libre acceso con el trabajo científico y la preservación", aclaró Garín.
La propuesta implica el carácter público del emprendimiento; por lo tanto, el ingreso será gratuito.
"La administración podría ser de la municipalidad, junto con el Estado provincial o el nacional, y la Universidad de La Plata", aventuró el concejal. Pero al mismo tiempo admitió que tanto el municipio como la Universidad atraviesan serios problemas económicos.
"De todas formas, el presupuesto no será alto. Planteamos mantener un esquema de preservación de la reserva, crear una pequeña infraestructura y sostener un personal mínimo y un guardaparque. Parte del personal podría ser de empleados municipales que sean reasignados", propuso.
Para desarrollarlo, Javier Garín piensa buscar donativos y aportes de empresas.
Hasta ahora, hay una declaración de voluntad política de preservar la zona por parte del Concejo Deliberante de Lomas de Zamora. Aún resta que se concrete en ordenanza.
Fisonomía
De concretarse, la reserva no podrá perder su fisonomía urbana: por allí pasa el puente de la avenida Juan XXIII. Y allí permanecerá.
El tren circulará y continuarán con sus actividades algunas dependencias de la Universidad de La Plata y el Rectorado de la Universidad de Lomas de Zamora. Estas casas de estudio casi no utilizan las tierras que aún permanecen vírgenes.



