Coronavirus: los comerciantes de Mar del Plata se quejaron con una "apertura simbólica"

Propietarios y empleados reclamaron por las consecuencias económicas de la cuarentena y pidieron la autorización para volver a recibir clientes en los negocios
Darío Palavecino
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22 de mayo de 2020  

MAR DEL PLATA.- Por un rato dejaron creer que todo había vuelto a la normalidad. Los comerciantes levantaron las persianas, pero no todavía para atender al público, sino para reclamar que se les permita volver a recibir a los clientes, luego de más de dos meses sin la posibilidad de una facturación presencial.

Esta "apertura simbólica" se acompañó con propietarios y empleados en las veredas de los principales paseos comerciales de la zona, con aplausos, golpeando ollas y también con bandejas en el caso de los gastronómicos, que pueden funcionar mediante modalidad delivery y take away , pero que siguen -y seguirán por un tiempo más- con mesas y sillas vacías.

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La inquietud creció con el transcurso de las horas. La demanda del sector se intensificó esta semana al advertir que en la ciudad de Buenos Aires, donde se registra la mayor cantidad de contagiados de coronavirus, el gobierno porteño habilitó un esquema de reapertura de comercios según la actividad. Aquí esperan su oportunidad varios rubros, en particular el de la indumentaria, que tiene una muy fuerte presencia.

"#Queremos trabajar", expresaron desde grandes carteles rojos que pegaron en las vidrieras de los locales en los circuitos comerciales de las calles Güemes, Alberti, Juan B. Justo, 12 de Octubre, San Juan y Constitución, por citar solo los principales.

El personal, que teme por su futuro laboral, acompañó este reclamo. Utilizaron cestos plásticos de residuos a modo de tambores. Otras golpeaban perchas de madera y también hicieron retumbar algunas cacerolas, símbolo nacional de las más duras protestas públicas en esta ciudad balnearia.

A viva voz

"No nos dejan atender al público y las ventas por internet son muy pocas para sostener el negocio", describió Carla, empleada de un comercio de indumentaria deportiva.

Un grupo de representantes del sector se pudo reunir con el intendente local, Guillermo Montenegro, que les explicó que espera que la provincia responda favorablemente al protocolo que envió para reactivar el sector comercial en su totalidad, a excepción de la gastronomía, la hotelería y otros que agrupan una mayor cantidad de gente en sus actividades.

"Por qué en tantos puntos de la provincia pueden abrir los comercios y aquí no", planteó el propietario de una casa de venta de ropa informal para hombres, en el microcentro marplatense. Él, como tantos otros, sobrevive gracias a lo que puede vender vía internet o por teléfono.

La situación epidemiológica de Mar del Plata no parece ser de las más preocupantes. Hasta anoche se habían registrado 31 casos, de los cuales solo siete quedan activos. La mayoría de los más recientes corresponden a personal de la salud, por lo que no hay indicios de una circulación de coronavirus dentro del distrito.

Mar del Plata, como ciudad con más de 500.000 habitantes, quedó fuera de la disposición del gobierno bonaerense que liberó la apertura de lo que denominó "comercio de cercanía". Si bien aquí esa medida no tiene alcance, en los barrios se da una normalización de hecho, con apertura de locales, aunque no lo tengan permitido.

Los que quedan expuestos son, entonces, aquellos que operan en los principales paseos comerciales. En el sector entienden, además, que no solo se los está condenando a la quiebra y al cierre de esos comercios, sino que mientras tanto son víctimas de una competencia desleal. "Los supermercados, que pudieron seguir trabajando y quizá facturen más que antes de la cuarentena obligatoria, pueden vender ropa y nosotros no", se quejan.

"Vamos a seguir reclamando, si es posible todos los días con alguna acción directa", contó Cintia, al frente de un comercio de lencería en la calle San Juan. Allí, cerca de la Estación Ferroautomotora, la manifestación fue más visible porque dejaron a la vista todas las vidrieras, tapadas durante casi dos meses por las persianas metálicas, que abundan en esos locales.

Mar del Plata tuvo hace casi dos semanas una prueba piloto de reapertura comercial. Se hizo durante sábado y domingo, con esa última jornada que tuvo un par de horas por la tarde con demasiada gente paseando por la calle Güemes. Esa imagen llevó a replantear la dinámica del sector y, por eso, el gobierno local pidió a la provincia que se habilitara la apertura de los locales, pero con horario limitado y obligación de permanecer cerrados los domingos.

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