
Los discapacitados podrán ingresar en la Policía Federal
Integración: un grupo de 35 personas con problemas físicos o congénitos trabajará en la fuerza; así habrá más efectivos en la calle.
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Dos hechos cambiaron para siempre la vida de Daniel Trujillo: primero perdió el antebrazo en un accidente laboral y 13 años después, la empresa en la que trabajaba transfirió su planta a Brasil y él se convirtió en un desocupado más. Buscó y buscó, sin éxito, durante meses. De nada le sirvió su vasta experiencia como empleado técnico y de supervisión.
Ahora, a los 34 años, será policía. Trujillo fue una de las primeras 35 personas con discapacidades físicas que seleccionó la Policía Federal para cubrir puestos administrativos y liberar así a personal uniformado para prevención callejera.
La búsqueda fue promocionada con la publicación de avisos en diarios. También se notificó a las autoridades de la Comisión Nacional Asesora para la Integración de Personas Discapacitadas, que informaron de esas vacantes a los inscriptos en su bolsa de trabajo.
Para acceder al empleo, los aspirantes debían reunir una serie de requisitos básicos: ser mayores de 18 años, tener estudios secundarios completos, saber computación y no tener antecedentes penales. De los más de 200 minusválidos que acudieron a las entrevistas, quedaron 25 hombres y 10 mujeres, con discapacidades congénitas o causadas por un accidente. Entre ellos hay dos abogados y una psicóloga.
"Esto me devuelve la posibilidad de mantener a mi familia con dignidad -explicó Trujillo, padre de Juan Cruz, que mañana cumple dos años-. Tengo la casa hipotecada y ahora voy a poder pagar y vivir más tranquilo. No sé qué tarea me van a dar, pero estoy muy ansioso por empezar."
Como en las películas
Si para algunos ésta será una oportunidad de recuperar su fuente de ingresos, para otros se convertirá en su primera experiencia laboral. Es el caso de Cristian Rodríguez, de 22 años, a quien le falta el antebrazo derecho. Quienes lo conocen aseguran que es un eximio dibujante.
"Me encantaría dedicarme a hacer identikits y ayudar en las investigaciones. Lo ideal sería entrar en la brigada, pero sé que es casi imposible", confesó.
Los empleados seleccionados participan actualmente en un curso dictado en la escuela de suboficiales Comisario General Alberto Villar, y empezarán a trabajar en dos semanas. En las clases, abogados y uniformados les enseñan las tareas administrativas que deberán desarrollar en las comisarías. Estos trámites, llamados "rápidos", consisten en el labrado de actas y la recepción de denuncias.
El jefe de la fuerza, comisario general Rubén Santos, explicó que se proyecta otorgar el estado policial a esos empleados, pero que sólo podrán ingresar en la planta permanente cuando sea modificada la ley orgánica de la Policía Federal. Por el momento, esa norma impide que sea incorporado personal que no pase el examen físico.
Una vez que comience a desempeñar sus tareas, el nuevo personal trabajará bajo un contrato de seis meses, período considerado "de prueba y de aprendizaje". Luego -y si la ley se modifica- comenzarán a percibir los beneficios que corresponden al personal de la institución (obra social, por ejemplo), indicó el comisario general Enrique Serén, titular de la Superintendencia de Personal e Instrucción de la fuerza.
Aún no hay fecha de ingreso para una segunda camada, pero las autoridades policiales proyectan la incorporación de un total de 200 personas con discapacidades durante este año.
Otra oportunidad
Zulema Juárez fue rechazada en varias entrevistas laborales por causa de su discapacidad: su pierna derecha es siete centímetros más corta debido a un accidente automovilístico que sufrió a los cinco años. Debe trasladarse con bastones canadienses.
"Esta es una oportunidad para demostrar lo que valgo. Es horrible ir a entrevistas y ser descartada por un problema físico, sin otra explicación", comentó la mujer de 36 años.
Las instalaciones de la escuela y de las comisarías donde se incorporarán ella y sus compañeros fueron reacondicionadas de acuerdo con las necesidades de cada caso, explicó Serén.
Estos futuros empleados de la policía dicen que los tratan con respeto y que se sienten integrados.
Daniel Trujillo sintetiza con una frase el sentimiento del grupo: "Acá nos permiten sentirnos iguales a todos los demás, no nos discriminan". Zulema asiente y sonríe.





