
Los fans de Callejeros: típicos rockeros con los códigos del fútbol
Petardos y banderas son parte del folklore
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Rondaba los 21 años. Grandote, de casi dos metros, robusto. Llevaba una camiseta negra que identifica al disco "Sed", primero de su banda favorita. Miró a su amigo y exclamó: "No lo puedo creer. Dos días seguidos esta canción". El miércoles pasado, ese joven se refería así, en el recital de Callejeros, a un viejo tema de su grupo de cabecera, que rara vez interpreta en los shows.
El grandote aniñado se tapó los ojos y cantó emocionado como lo hicieron unos 3000 pares, que ese día disfrutaron del recital en República Cromagnon. Hubo canciones, baile y alegría. También bengalas y petardos. Sólo 10 centímetros, poco más, poco menos, habrán separado la algarabía de la tragedia. Pero al día siguiente, la pirotecnia sí alcanzó el techo donde colgaba una media sombra que ardió y transformó al boliche en una trampa mortal.
Callejeros es una banda de rock "barrial", oriunda de Villa Celina, provincia de Buenos Aires, con letras profundas, de claras referencias sociales, y ritmos pegadizos. Sus miembros se enorgullecen de que cada interpretación deje un mensaje. "No empezar a dejar de pensar, que a las masas pensando no las vencerán jamás", canta con fuerza "Pato" Santos Fontanet, la voz del grupo, cada vez que interpreta "El nudo", una de las canciones símbolo.
Sus seguidores pertenecen, en su mayoría, a la clase media devenida baja después de tantos golpes de la economía. Son casi el estereotipo de chico rockero argentino: flequillo por la mitad de la frente, menudo, con tatuajes, collar de hilo con algún colgante de su banda favorita, muñequeras, zapatillas sin marca y jeans claros.
En 2004 el grupo vivó su gran año, ampliando su público en cantidad y en edad, a caballo del tema "Una nueva noche fría", que sonó en muchas radios. Así crecieron los fans tipo, pero también se sumaron nuevos y de distintos orígenes. Los que se acercaban a escuchar al grupo sólo por esa canción de moda fueron tildados de "conchetos" por los viejos seguidores.
El grupo, contrariamente a lo que hicieron otros, siguió tocando aquel tema aun a disgusto de muchos de sus seguidores. "Es un tema nuestro, que lo hicimos como todos los otros en la sala de ensayo. No vamos a meternos en el c... algo que hicimos", se defendió el cantante en el show del miércoles tras cantar "Una nueva noche fría".
La canción fue un hit y hasta chicos de escuelas primarias comenzaron a cantarla. Pocas veces sucede algo así con un grupo que no da entrevistas y que creció con el boca a boca como mayor herramienta publicitaria. Por eso, por no aparecer en los medios pese a ocho años de trayectoria, se autodenominan "Los invisibles".
Los fans tapizan cada sitio donde toca Callejeros con banderas hechas a mano que cuelgan de las paredes, con mensajes de letras de la banda. Como firma de esos "trapos" no hay nombres ni apellidos. Sólo figura el barrio de procedencia de sus autores. El ritual del "te sigo a todas partes", al igual que las banderas, es otra herencia del ambiente del fútbol.
Un recital de la banda es un encuentro de chicos de barrios capitalinos, del conurbano y hasta de ciudades del interior, orgullosos de representar su lugar diario de vida. Y cuanto más lejos, mejor. Es más importante que quede claro que Florencio Varela no faltó al show de Callejeros, que decir que el que porta esa bandera es Juan Pérez. Los seguidores, en realidad, también son "invisibles": se sienten fuera del "sistema" y a gusto en su pequeño mundo de barrio. En los recitales también es común ver a niños pequeños en andas de algún familiar, seguramente en el primer show de rock de su vida. Tal vez para algunos el jueves fue el frustrado y trágico debut.
El miércoles, el grupo hizo un muy buen concierto. La gente estaba feliz, agradecida, vivió una fiesta. Aquel muchacho grandote se había emocionado al escuchar esa canción. "Fue al salir el sol que desperté / queriendo estar en otro lugar / un camino hay lejos del cielo / yo sé muy bien que nada es eterno…". Es la primera estrofa de un tema llamado "Lejos del cielo". El grandote bonachón había ido el martes. Lo descubrí el miércoles. Es muy posible que haya estado el jueves. Soñaba con cantar ese tema por tercera vez seguido. Nunca sonó.
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