Los gigantes de agua dulce están muriendo

Un bagre gigante encontrado en los ríos del sudeste asiático
Un bagre gigante encontrado en los ríos del sudeste asiático Crédito: Zeb Hogan, UNR Global Water Center
Rachel Nuwer
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23 de enero de 2020  • 12:24

Algunas de las criaturas más asombrosas del planeta Tierra se esconden en las profundidades de ríos y lagos: bagres gigantes de casi 300 kilos, mantarrayas de la longitud de un Volkswagen escarabajo, truchas de casi dos metros de largo capaces de tragarse un ratón entero.

La así llamada megafauna de agua dulce está compuesta por unas 200 especies, pero en comparación con sus contrapartes terrestres y marinas han sido muy poco estudiadas por los científicos y son casi desconocidas por el gran público. Además, están desapareciendo poco a poco sin que nadie se entere.

Este mes, tras un exhaustivo relevamiento de la cuenca del rio Yangtzé, los investigadores declararon oficialmente extinto al pez espátula chino, una especie que podía alcanzar los siete metros de largo y que fue avistada por última vez con vida en 2003. El pez espátula habitaba en numerosos ríos de China, pero la pesca indiscriminada y las represas diezmaron su población.

El caso del pez espátula podría ser una advertencia. Según una investigación publicada en agosto en la revista Global Change Biology, en los últimos años la megafauna de agua dulce se redujo en un 88% a nivel mundial.

"Este estudio es un primer paso", dice Zeb Hogan, ecologista de aguas dulces de la Universidad de Nevada en Reno y coautor del estudio. "Queremos ir más allá del estudio del estatus de conservación y buscar las maneras de mejorar la situación de estos animales."

Para los relativamente pocos científicos que estudian los animales de agua dulce, la noticia de que las especies de mayor porte están desapareciendo no es ninguna novedad. En los 20 años que Hogan lleva estudiando los peces gigantes, ha visto menguar muchas especies, y ahora también extinguirse al menos una: el pez espátula chino.

"Las especies que eran raras cuando empecé a trabajar, ahora directamente corren peligro de extinción, e incluso algunas que antes eran muy comunes han pasado a ser especies raras", dice Hogan.

Una mantaraya gigante
Una mantaraya gigante Fuente: LA NACION - Crédito: New York Times

En su publicación, Hogan y sus colegas definen como megafauna de agua dulce a cualquier animal vertebrado de más de 30 kilos que pase una parte significativa de su vida en aguas dulces o salobres. Los autores identificaron 207 de dichas especies e hicieron un relevamiento exhaustivo de la literatura científica en busca de al menos dos mediciones de población de cada una de esas especies.

Solo encontraron datos que cumplieran con esos criterios para apenas 126 especies. Su lista incluye mayormente peces, pero también mamíferos como castores, hipopótamos y delfines de río, así como animales de sangre fría como los cocodrilos, salamandras gigantes y tortugas caimanes.

Si tuviéramos más datos, "el cuadro probablemente sería todavía peor", dice Sonja Jähnig, ecóloga del Instituto Leibniz de Ecología de Agua Dulce y Pesca Continental de Berlín, y una de las autoras principales del estudio.

Según el análisis de los investigadores, entre 1970 y 2012, la población de la megafauna de agua dulce sufrió una mengua del 88% a nivel global. Los más afectados fueron los peces, con una disminución del 94%. Los peces de China Meridional y del Sur y el Sudeste Asiático experimentaron las mayores pérdidas, cercanas al 99%.

"La megafauna de agua dulce es equivalente a los tigres o a los osos pandas", dice Ian Harrison, experto en aguas dulces de Conservación Internacional, una organización ambientalista que no participó del estudio.

"Hay una mensaje muy potente en la amenaza crítica que enfrentan estas especies, y que se extiende al resto de las especies de ecosistemas de aguas dulces."

Un pez espátula
Un pez espátula Fuente: LA NACION - Crédito: New York Times

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, la población de animales de agua dulce en general está disminuyendo al doble del ritmo que el observado en las especies terrestres o marinas. Ese ritmo acelerado se debe a una multitud de factores, como la pesca indiscriminada, la contaminación, la degradación del hábitat, la extracción y el desvío de cursos de agua. Las represas, sin embargo, son el factor más letal para los peces gigantes, muchos de los cuales migran.

Según una investigación publicada en mayo, dos tercios de los ríos más grandes del mundo ya no fluyen libremente, y en las cuencas de ríos ricos en megafauna, incluido el Amazonas, el Congo y el Mekong, hay cientos de represas planeadas o actualmente en construcción.

"Nos enfrentamos al desafío de equilibrar la conservación de las especies con la necesidad de agua de los humanos", dice Harrison. "Los efectos del cambio climático no harán más que profundizar el problema."

Sin embargo, los autores del nuevo estudio recalcan que hay muchas estrategias posibles para garantizar la supervivencia de los gigantes de agua dulce, y que ya hay evidencias de algunos cambios positivos.

"No queremos transmitir un mensaje apocalíptico", dice Fengzhi He, ecólogo del Instituto Leibniz de Ecología de Agua Dulce y Pesca Continental de Berlín, y unos de los autores principales del estudio.

Las medidas conservacionistas pueden funcionar, y de hecho funcionan. En el estado de Wisconsin, por ejemplo, los vecinos del lago Winnebago vienen controlando la población de esturiones desde la década de 1930. Actualmente, el Winnebago tiene una de las mayores poblaciones en todo Estados Unidos de esa especie amenazada.

El arapaima, un pez sudamericano de tres metros que respira aire, ha desaparecido de gran parte de la cuenca del Amazonas debido a la pesca indiscriminada, pero en las aldeas de pescadores de Brasil donde se hace una explotación sustentable, la población de arapaima se ha multiplicado hasta diez veces.

Un bagre gigante pescado en Camboya
Un bagre gigante pescado en Camboya Fuente: LA NACION - Crédito: New York Times

En Estados Unidos, la Ley de Especies en Peligro de Extinción ha ayudado a estabilizar la menguante población del esturión verde y del leucisco de Colorado.

Los planificadores de políticas también han usado la Ley de Ríos Salvajes y Paisajísticos Nacionales para declarar "prístinos" algunos cuerpos de agua. Así fue protegido el esturión verde de 2 metros del río Rogue, en Oregon, y el pez espátula norteamericano en el río Misuri, en Montana.

También están cobrando fuerza los proyectos de recuperación de ríos y remoción de represas: en Estados Unidos, ya han sido desmanteladas más de 1500 diques.

De todas formas, la protección de los cuerpos de aguas dulces sigue siendo poco extendida: en Estados Unidos, está protegida un 13% de la tierra, pero solo un 0,25% de los ríos.

Si bien ninguna de esas estrategias aisladas salvará a toda la megafuana de agua dulce del mundo, Hogan y sus colegas creen que, conjuntamente, pueden volcar la balanza para muchas especies y contribuir a la preservación de la biodiversidad en esos cuerpos de agua.

"Esos extraordinarios peces enriquecen y hacen más valiosa nuestra vida y nuestra experiencia en la Tierra", dice Hogan. "¿Queremos vivir en un planeta en el que hemos asesinado a todos esos animales asombrosos, o en un planeta en el que hemos encontrado la forma de coexistir con ellos?"

The New York Times

(Traducción de Jaime Arrambide)

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