
Los inventos argentinos que siguen recorriendo el mundo
En el Día del Inventor, más creaciones para asombrarse
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Entre aquellas pequeñas cosas que llenan el orgullo argentino, definitivamente se inscriben los inventos. La lista no es interminable, sino útil y vigente: la birome, el colectivo, las huellas dactilares, el bypass o la transfusión sanguínea, entre otras.
Para festejar a estos creadores, hoy se celebra en la Argentina el Día del Inventor. La fecha corresponde al natalicio de Ladislao Biro, el más célebre inventor argentino, que en 1940 patentó y comenzó a comercializar el bolígrafo.
En nuestro país, el espíritu de Biro está presente en los más de 800 miembros de la Asociación Argentina de Inventores ( www.inventores-aai.org.ar ). Algunos de ellos, reunidos por LA NACION, explicaron cómo en realidad inventar significa dar una vuelta creativa a los problemas cotidianos.
Federico Poggi y Carolina Galeano son una pareja de arquitectos e inventores. Hace dos años y medio, mientras Franco, el hijo de ambos, crecía en la panza de Carolina, se les ocurrió que cuando naciera lo mejor sería que tuviera una única cuna para sus primeros años.
Franco se convirtió, entonces, en el primero que experimentó un invento que ya se vende en la Argentina y en los Estados Unidos a más de 2000 pesos: una cuna de madera extensible, con encastres que permiten que su ocupante duerma desde que nace hasta los dos años y medio, sin tener que cambiarla por una más grande.
Reunidos en un único salón, los inventores se entusiasman con sus obras. "Este es un artefacto -cuenta Juan Carlos Fernández, mientras muestra un instrumento que tiene un cuchillo de un lado y un tenedor del otro- que sirve para cortar con una sola mano la comida, pensada para los que tienen problemas en alguna mano".
Fernández cuenta que la idea le surgió luego de ver los problemas que un pariente suyo con una discapacidad menor tenía para comer.
Uno de los inventos más novedosos, según coinciden los creativos reunidos en la jornada, es el sistema de suspensión inercial de Luis Agra. Los artefactos que incorporan este sistema, explica Agra, absorben los golpes. "Hace un movimiento parecido al de un jockey en el caballo y logra que los elementos rígidos tengan una suspensión", define el inventor.
El sistema es aplicable a subtes, aviones, pozos petroleros y autos de Fórmula 1. De hecho, las escuderías Ferrari y Renault, de esa categoría del automovilismo, ya tienen un prototipo que está siendo probado.
"Como éste, en la Argentina hay muchos otros inventos que trascienden fronteras. Sólo necesitamos más contacto con la industria", dice Aníbal Cabrera, presidente de la Asociación Argentina de Inventores.





