
Los jefes de gobierno
Por tercera vez en la historia de la ciudad se elegirá a un jefe y a un vicejefe de gobierno. Las fórmulas que compiten son 28
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El 30 de junio de 1996, casi dos años después de la reforma de la Constitución Nacional, los vecinos de la ciudad de Buenos Aires eligieron por primera vez en su historia a un jefe y a un vicejefe de gobierno. Y lo hicieron en comicios, en forma directa.
Pero ése no fue el único hito de la jornada: también se eligieron los convencionales a estatuyentes porteños, que comenzaron a sesionar dos meses más tarde para crear la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Fue, sin dudas una etapa fundacional para el distrito sede de la capital de la Nación.
Hasta que asumió Fernando de la Rúa como mandatario porteño, quien ejercía el Poder Ejecutivo de la ciudad era el intendente, una figura cuya designación estaba a cargo del jefe del Estado nacional.
El último intendente porteño fue Jorge Domínguez, peronista. En tanto, a la actual Legislatura la precedió el Concejo Deliberante.
De la Rúa llegó al cargo de jefe de Gobierno con cerca del 40 por ciento de los votos. Venció a Domínguez, aspirante a seguir en el Poder Ejecutivo local, aunque esa vez como producto de elecciones libres. Domínguez rondó entonces el 19% de los sufragios y el menemismo en el gobierno nacional perdía así un distrito que consideraba clave. Y lo perdía por lejos, ya que a Domínguez lo aventajaba con el 26,5% Norberto La Porta, entonces representante de un pujante Frepaso. En cuarto lugar quedó el actual ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Gustavo Beliz, con poco más del 13 por ciento.
Pero De la Rúa no pudo concluir su mandato. Como antes lo había hecho con la banca de senador nacional por el distrito, cargo que dejó inconcluso para competir por el principal sillón político de la ciudad, en 1999 volvió a abandonar el puesto, pero esta vez para saltar a la Presidencia de la Nación.
Enrique Olivera, vicejefe de De la Rúa, completó su mandato. Fue una gestión caracterizada por la continuidad delarruista.
Durante ese primer gobierno, se hicieron obras en los subterráneos, hubo intentos que resultaron insuficientes para evitar las inundaciones en el distrito y se promulgó una serie de leyes constitutivas, como las que dieron forma a los mecanismos de control de la ciudad, entre otros, la Auditoría General.
En agosto de 2000, el binomio Aníbal Ibarra (Frepaso)-Cecilia Felgueras (UCR) asumió el Gobierno de la Ciudad con el 49,3% de los votos cosechados en función de la alianza entre ambas fuerzas. La fórmula se impuso a la integrada por Domingo Cavallo-Gustavo Beliz, que obtuvo el 33,1% de los sufragios. Ambos se presentaron a comicios bajo la coalición Encuentro por la Ciudad.
Al ex fiscal Ibarra, desacartonado, menos formal que sus antecesores, le tocó manejar la ciudad en una de las peores crisis del país. Sorteó algunos escollos, especialmente económico-financieros, pero mantiene varias deudas con los vecinos que reclaman, entre otras cosas, una solución definitiva al problema de las inundaciones, la basura, las largas esperas para ser atendidos en hospitales y el estado de mantenimiento de la ciudad.
Durante su mandato, creció con fuerza el fenómeno de los cartoneros, actividad que estaba prohibida por ley al asumir Ibarra y que hoy está legalizada.
Ibarra se presenta el 24 del actual como candidato a la reelección en su actual cargo. Y aunque desde 1996 existe la posibilidad de una segunda vuelta o ballottage, ésta podría ser la primera vez que se instrumente.



