
Los padres del detenido no dudan de que es el asesino de los chicos
Los progenitores de Julio Aquines dijeron que el sospechoso siempre fue un violento y que tiene un tumor cerebral que le provoca ataques irracionales.
1 minuto de lectura'
NEUQUEN.- "Para mí, él mató a esos chiquitos. Ahora que pague por su crimen y aunque me lo pida de rodillas, no voy a hacer nada para sacarlo." La durísima aseveración, formulada al borde del llanto, pertenece a Graciela Esther Lara, la madre de Julio Enrique Aquines, el joven de 24 años acusado de ser el autor de lo que ya se conoce como el triple crimen de Neuquén.
Ella y su esposo, Daniel Aquines, coincidieron ayer, en diálogo con La Nación , con que su hijo es el responsable de la muerte de los hermanos César y Cayetano Correa y de Juan Carlos Trafipán, apuñalados y carbonizados la noche del sábado último.
Aunque, para la mujer, no lo hizo solo: "Creo que alguien lo ayudó, mi hijo está amenazado y tiene miedo, si hasta dicen que se quiso suicidar en la celda", sostuvo.
"Lo que pasó nos duele y nos avergüenza. Por los padres de los chiquitos y por lo que nos hace vivir ahora nuestro hijo", aseguró Daniel, para quien los problemas de Julio Aquines aparecieron a los 12 años, cuando se le detectó un tumor en la región occipital derecha del cráneo.
Desde entonces, afirma, el presunto homicida tiene crisis nerviosas que lo llevan a golpearse la cabeza contra la pared, y lo sumen en una actitud violenta que sólo controla si toma el tranquilizante con el que está medicado. Ese podría ser el eje de la defensa de Aquines, con lo que su abogado oficial intentaría demostrar que no comprendió la criminalidad de sus actos.
Para los Aquines, el demencial acto del sábado por la noche fue como el epílogo de una historia escrita hace años: "Era capaz de cualquier cosa y nosotros estábamos esperando que pasara algo así. Sabíamos que o nos lo traían muerto o lo metían preso por cometer algún desastre", dijo Graciela, mientras se recostaba contra una pared, como si el ejercicio de la memoria y la vorágine de los últimos sucesos le hubieran quitado el aliento.
Aseguró que su hijo fue adicto a las drogas -"empezó con pegamento y después siguió con otras cosas"- y que era un aficionado a las armas blancas. Con ellas, solía cortarse los brazos, realizándose inscripciones o, desde que se alfabetizó, hace un par de años, escribiendo letras.
Las características del hecho del sábado parecen tener su correlato en una serie de episodios familiares: uno de los hermanos de Julio Aquines, Marcelo, dijo que, años atrás, y por una simple discusión, el presunto asesino le arrojó una tijera de punta en la espalda.
Hace un tiempo, cuando aún vivía con sus padres, el supuesto homicida mató a golpes al perro de una de sus hermanas, lo quemó y lo enterró, "sólo porque ladraba mucho".
También recuerdan su carácter vengativo: "Al que se le enfrentaba le decía: "Ya las vas a pagar, ya nos vamos a encontrar". Y si el oponente era más grande que él, era capaz de enviarle a alguno de sus amigos pesados para "apretarlo". Hizo eso incluso con nosotros", dijo Graciela.
No lo quiere ni ver
El recuerdo de tanta violencia no cede. La madre dijo que hoy intentará visitar a su hijo en el Departamento de Delitos de la policía local, pero que tomará sus recaudos: "Voy a pedir que me pongan una custodia, porque no sé cómo puede reaccionar Julio", aseguró. Para Daniel, en cambio, lo sucedido es demasiado doloroso: "Yo no lo quiero ni ver. Estoy demasiado resentido."
Los Aquines viven desde hace 16 años en La Sirena, un barrio periférico de esta ciudad. Allí, los vecinos dicen que el matrimonio y los cinco hijos que viven con ellos, de entre 13 y 22 años, son "gente buena y trabajadora". Pero hace falta ver sólo los gestos para saber que no piensan lo mismo de Julio, al que calificaron de "violento, ratero y mentiroso". Paradójicamente, sus padres coinciden: "Era terrible, todo el tiempo venían a acusar a mi hijo de haber robado. No nos salvábamos ni siquiera nosotros. Y nos daba tanta vergüenza que hasta pensamos en irnos del barrio", dijo Daniel, empleado municipal en el Ente Provincial de Agua y Saneamiento neuquino.
Julio Aquines fue varias veces preso. Incluso, sus padres dicen que en una oportunidad estuvo ocho meses detenido por haberle desfigurado la cara a otro joven.
En muchas de esas ocasiones en las que quedó tras las rejas, los acusadores fueron directamente sus padres: "Nosotros le pedíamos a la policía que se lo llevaran y que lo tuvieran más tiempo preso. Pero el juez siempre lo soltaba y nos decía que "es chico, hay que darle una oportunidad". Y ahí está, miren lo que hizo con la oportunidad que le dieron", aseguró Graciela.
Aseguró que desde el sábado reza más que nunca. Pero no por Julio: "Estamos muy dolidos por lo que le hizo a la familia de esos chicos y a nosotros. Pero no sentimos lo mismo por él. Como decía su hermana Andrea, a Julio el diablo lo hizo, lo mantuvo, y ahora se lo está haciendo pagar".
Tumor
NEUQUEN.- Tras la revelación de Graciela Lara de que su hijo Julio Aquines, el presunto autor del triple crimen que conmovió a esta ciudad, tenía un tumor en la cabeza desde los doce años, y que tal malformación lo hizo desde entonces extremadamente violento, el juez Eduardo Badano ordenó ayer que le sea entregada la historia clínica del acusado.
Ayer a última hora recibió la carpeta, que a partir de hoy será estudiada por los peritos forenses, que evaluarán el grado de incidencia que la lesión podría haber tenido en la actuación del acusado.
El diagnóstico puede influir en la decisión del magistrado a la hora de elegir la calificación del horrible crimen ocurrido en esta ciudad.
1- 2
Vuelta a clases: El ciclo lectivo 2026 arranca atravesado por conflictos salariales y déficits de aprendizaje
3Confirman un caso de gripe aviar en aves silvestres en la provincia de Buenos Aires
4Entre dunas y obstáculos artificiales: Una competencia de motos se corre en la misma zona donde hubo accidentes con UTV



