
Los picapedreros se niegan a desaparecer
Luchan porque su tradicional tarea sobreviva en los tiempos de la producción en serie; historia de vida
1 minuto de lectura'
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Obras monumentales como el Centro Cívico, el hotel Llao Llao o la catedral parecen congeladas en el tiempo, como propias de un paisaje que enriquecen.
Pero si es obvio que no siempre estuvieron allí, ante tamaños ejemplos de arquitectura no puede menos que pensarse en quiénes fueron sus artífices, quiénes los personajes que uno tras otro dieron forma a los miles de bloques de ese inmenso tapiz de piedra.
Son los picapedreros, artesanos de un oficio que tuvo hace más de medio siglo su momento de gloria y que hoy pervive en la tradición pasada de padres a hijos, que se resiste a dejar paso al facilismo de las máquinas y la producción en serie.
Cuando los Bustillo -Alejandro, el arquitecto, y Exequiel, el impulsor del turismo en los parques nacionales- comenzaron a desplegar planos en la región, el oficio de picapedrero era casi inexistente. Fue necesario traer extranjeros para ejecutar las obras: la mayoría, yugoslavos, y algunos italianos y españoles.
Un eslavo, José Lukman, era el capataz de los 20 obreros que trabajaron en la catedral, un edificio neogótico, con reminiscencias de estilo francés, que se eleva hasta los 64 metros, en la barranca de la costa del Nahuel Huapi.
La precisión y armonía de las tallas en piedra que enmarcan puertas y ventanas hablan de un límite difuso entre artesano y escultor. Lukman mismo tardó luego ocho años en esculpir una imagen de la Virgen en la propia piedra de los muros.
"Hay una distinción entre el picapedrero de obra, más cercano al albañil, y el de banco, que es un carpintero de la piedra", explica Manolo Morais, dedicado, por herencia de su padre, a comerciar con piedras. Su corralón, Ruca Cura (casa de piedra, en mapuche) es una encrucijada entre los proveedores del material, los cantereros y los que lo trabajan.
El renacer de un oficio
Apenas a ocho kilómetros del Centro Cívico, al pie del cerro Carbón, entre el bosque de cipreses y los arbustos, se destacan como tajos las canteras de las que se extrajo la piedra para levantar los muros del complejo.
El Centro Cívico y otras obras dieron impulso al oficio del picapedrero, evitando su casi segura extinción. Pocos años antes le había tocado el turno a la catedral: por la Quinta Cumbre Iberoamericana de Presidentes se construyeron los arcos de su entrada principal y el piso.
"Fue un trabajo duro, pero también muy lindo de hacer", afirma Tomás Contreras. El, su hermano Guillermo y su primo Luis Mayorga fueron los picapedreros que tallaron el enorme bloque de tres metros de largo.
Mientras habla, Luis no deja de martillar un bloque de piedra gris, que se utilizará en una casa de Villa La Angostura. Utiliza herramientas de hierro hechas por ellos en la fragua: puntas para labrar y para cortar, el descabezador, el escalpelo... Tardará hora y media en terminar su tarea. En un día podrá hacer un metro cuadrado de revestimiento, que tendrá un valor de 80 pesos. Aunque duro, es un oficio rentable. Un oficial albañil cobra menos de 15 pesos el jornal.
La materia prima costará unos 25 pesos por metro cuadrado. La labranza en piedra no es un recurso barato, pero sí ventajoso. "La piedra no requiere mantenimiento y tiene una atractiva presencia", destaca el arquitecto Guillermo Mulleady.
En los últimos años se renovaron numerosas obras en piedra. El nuevo aeropuerto y las construcciones de la familia Benetton cerca de Esquel o de Charls Lewis, en el Foyel, donde se usaron más de 500 toneladas de piedra.
Pero, salvo esos casos, "son trabajos de menor calidad: ya no se valora el oficio del artista", sostiene Dulio Manríquez, tercera generación de explotadores de canteras. Falto de horizontes locales, quiere probar fortuna en Italia. "Allá están restaurando iglesias y construcciones antiguas y valoran muchísimo a los artesanos en la piedra", dice. Se irá, con la esperanza de retornar un día para impulsar la enseñanza de un oficio al que quiere dar la vida.
1
2Así funcionan los supermercados hoy, jueves 1° de enero de 2026
3“Parece los Hamptons”. De la fiesta más exclusiva a una novedad en el aire de La Punta: así se vivió Año Nuevo en el Este
4“Cuando el Lanín quiere que subas, subís”: dos avezados guías detallan cómo es el ascenso que no pudo concluir Petersen

