
Los porteños tienen menos mascotas
La venta de animales cayó el 40% y también disminuyó la demanda de servicios veterinarios para perros y gatos
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Los porteños tienen en cuenta cada vez menos el Día del Animal, según un relevamiento hecho ayer por La Nación en diversas veterinarias, del cual se desprende que en los últimos dos años la venta de mascotas cayó en un 40 por ciento. Y que otro tanto ocurre con los "obsequios" de que son objeto nuestros compañeros, cuadrúpedos o plumíferos.
De modo que la fecha, antes importante para muchos, parece ir quedando reducida cada vez más a la humorada colegial, consistente -como se sabe- en saludar a alguien por su presunta catadura zoológica.
Ejemplares benditos
Una excepción a la regla del olvido sistemático fue la bendición de más de 200 canes en dos parroquias porteñas de Caballito y Chacarita.
En la parroquia Nuestra Señora de Caacupé, en el barrio de Caballito, el oficio estuvo a cargo del sacerdote Oscar Alonso, bajo la atenta mirada de su siberiano Frankie, cuya experiencia en estas lides lo capacita para representar casi el papel de monaguillo.
Más de doscientos perros, gatos y hasta conejos recibieron la denominada Bendición de los Animales durante una ceremonia realizada en la parroquia San Roque, en el barrio porteño de la Chacarita.
"Los animales forman parte de la creación de Dios y proporcionan alegría a las familias", destacó el sacerdote Antonio Fontana, quien bendijo a las mascotas en la puerta del templo, ubicado en la intersección de Plaza y Charlone, donde esta ceremonia se realiza desde 1908.
Llevados por sus dueños, los animalitos fueron bendecidos tras las palabras del padre Fontana, quien al nombrarlos los citó como "criaturas de Dios, que porporcionan alegría, satisfacción y compañía a las personas".
En general, los establecimientos consultados coincidieron en que las cosas han cambiado "a causa de la coyuntura económica que hace dudar a más de un padre en regalar una mascota", mientras que la que se tiene ve restringido el homenaje a presentes cada vez más modestos.
Otros tiempos
"En otros años, se señaba la reserva de un macho de ovejero o de un dobermann, por ejemplo, o se renovaba la casa del perro en el jardín", recordó un antiguo criador de la zona de San Isidro.
Mary, encargada de Zoolandia, de Scalabrini Ortiz al 2300, recordó con nostalgia la época en que "la gente venía para esta fecha a llevarse algún cachorro, pero hoy día sólo compra un collar nuevo o un hueso de juguete para el veterano que tienen en casa".
El precio de los perros actualmente oscila entre los 200 y los 2500 pesos, según raza y pedigree. Obviamente, la primera es la cotización de un ejemplar del tipo "callejero", sin mayores rangos ni pretensiones.
Mientras que el cuadro restante lo integran los muy linajudos en pedigree y parentela distinguida con títulos y honores, entre los que destacan los "exóticos", como el shar-pei, el akita, el maltés o el pastor belga.
Claudia de Cesare, de Puppy`s, en Gualeguaychú 908, Flores, asegura que "el día se celebra sólo con accesorios. Con compradores de mascotas que en su mayoría son los padres, hay más ventas en Navidad o el Día del Niño, pero éste del animal se recuerda poco, porque casi no hay difusión, supongo, y porque el presupuesto ya no alcanza para esto".
Las razones del bolsillo
En la pajarería El Canario, de Perú al 1200, su propietario Carlos Montoto dice que no hay ninguna diferencia con otros días respecto de la comercialización de esas aves, con precios que oscilan entre 20 y 200 pesos.
"Entran más a comprar alimento. Y no está tan mal, porque para éstos -como, en realidad, para cualquier bicho- lo que cuenta es lo que entra por la boca."
El doctor Daniel Fernández, de la veterinaria Sebastián, en Barrio Norte, recuerda: "Antes se venía en este día a hacerles verdaderos tratamientos de belleza a las mascotas; pienso que ahora la situación económica privilegia otras necesidades. Y, en el caso de los perros, se los entrega a un paseador para que se haga cargo de ellos en su paseo habitual".
Que, por otra parte, es el momento de contacto diario y de brindarles cariño que debieran tener los dueños de las mascotas con sus protegidos.
La excepción a este panorama poco relevante la ofrece Burbujas, de Montes de Oca 1058, Barracas, una casa especializada desde hace casi tres décadas en atender toda clase de animales domésticos "y de los otros", agrega el doctor Ricardo Pozo.
El veterinario puntualiza que "notamos la celebración a través de la mayor cantidad de gente que se acerca con sus mascotas: perros, gatos y hasta lagartijas a los que quieren tener limpios y con más pinta que nunca. Aquí les damos baños especiales, con champú y perfume, pero también se les compran regalitos, como huesos o adornos. Debería ocurrir siempre, no sólo un día. El cachorrito necesita cuidado y atención de parte del dueño".
Mirko, propietario de La Cucha, en San Juan 2330 -en donde ayer se ofreció vacunación gratuita a perros y gatos-, confirma que las ventas se limitaron a pequeños regalos, pero considera que "al menos es algo con lo que se festeja el día de un amigo que está con nosotros en las buenas y en las malas.
"Es bueno ver que se para la velocidad y la locura de todos lo días para aparecernos aunque sea con un hueso para un ser querido. Un perro o un gato son eso. Cada vez que llegamos a casa nos reciben como si hubiéramos estado tres meses en Europa."
Epitafio merecido
Acompañante del hombre desde tiempos remotos -se habla de unos 15 siglos- con justicia el perro podría ser uno de los máximos protagonistas del Día del Animal.Innumerales testimonios han dado cuenta de este especial vínculo, más allá de toda fecha y de toda geografía.
Quizás, como un homenaje a la amistad de que han sido capaces hombres y perros, cabría recordar el ejemplo dado por Lord Byron al fallecer su setter irlandés Boswell.
En su lápida -aún existente-, el gran poeta escribió:"Aquí yace Boswell. Fue valeroso sin jactancia, hermoso sin ostentación y fiel sin pedir nada a cambio".
Las intimidades del zoo porteño
En el Jardín Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires habitan 2.600 animales, cada uno de los cuales tiene su pareja, y en el 99 por ciento de los casos se han reproducido o están en condiciones de hacerlo.
Además, la mayoría de los animales cuentan con recintos modernizados donde viven cómodamente. Los encierros imitan el hábitat natural de cada especie, hecho que les permite reproducirse naturalmente a pesar de estar en cautiverio.
Su cuidado es muy riguroso y personal. Cada ámbito, formado por un grupo de animales de la misma especie, tiene su cuidador. Además diariamente se les controla la dieta y su estado de salud.
Esta tarea requiere de alrededor de 130 personas, entre cuidadores, veterinarios, biólogos y nutricionistas que trabajan para que todos sus habitantes puedan sentirse como en su lugar de origen.
El director del Jardín Zoológico, Marcos Dabbah manifestó a La Nación que "mi mayor satisfacción es la relación personal que tengo con la mayoría de los animales. El trato que tengan es muy importante para su adaptación en un medio distinto del suyo".
Martín amplió la familia
En cuanto al trato y cuidado que los animales reciben en el zoológico, el chimpancé Martín, de 22 años, representa una historia de vida conmovedora.
Hasta el año 1992 fue el único que existía en el parque. Nunca había tenido una relación sexual y estaba totalmente aislado, en una habitación de dos por dos.
Su vida cambió cuando se le trajo de Holanda, una compañera con quien, dos años después, tuvo cría: una hermosa hembra a la que llamaron Susana.
Más tarde llegó Giggio, que ahora tiene 5 años. Pero la familia siguió creciendo y Giggio aumentó aún más la descendencia de Martín. Junto a una joven chimpancé tuvieron a Junior.
Así hoy, dos familias conviven con la gran posibilidad de seguir reproduciéndose.
Los preferidos
En general, no existe un único animal estrella. Los gustos varían según las edades. Entre los más chicos, la gran atracción son los animales de granja. Los más grandes, se inclinan por los elefantes y leones.
Si de adultos se trata, tienden a visitar a la jirafa, chimpancés y orangutanes. Pero lo curioso, es que las serpientes gozan de gran cantidad de público, de todas las edades.
El preferido de Marcos Dabbah es el tigre Marcos que se crió en su oficina hasta que hizo tantos destrozos que tuvo que irse al parque. "Por Marquitos siento un gran afecto porque lo crié".
En su despacho puede verse una fotografía del tigre intentando aprender computación: se lo ve sentado encima del teclado.
Para festejar el Día del Animal, hoy a las 10.30, ingresarán 4 tigres blancos provenientes de México.




