Los protagonistas, en un subibaja
Los que fueron testigos clave del caso hoy están casi en la ruina; los políticos entraron en el ocaso; los jueces, intocables
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SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- Justo frente al edificio que aloja a los dos tribunales orales de esta ciudad hay una casa de ladrillo a la vista y paredes de una leve tonalidad rosada. En su fachada, sobre la calle, el muro está empapelado. Desde los afiches, la imagen del hombre es tan conocida que no necesita identificación. Las letras azules reclaman, en el papel acartonado: "Ayúdelo a ayudar", dice.
Ese hombre es Alejandro Ortiz Iramain, de efímera fama al final del verano de 1996, cuando presidió el primer y frustrado juicio por el asesinato de María Soledad Morales. El juez que hizo del ¡conste en actas! su marca registrada es presidente de la filial local del partido de Domingo Cavallo, Acción por la República.
El caso de Ortiz Iramain ilustra, como pocos, qué fue de la vida de los personajes clave del caso Morales en estos diez años. Tras aquel debate, el ex juez se unió a las filas del justicialismo local y hasta se lo vio abrazado con el ex gobernador Ramón Saadi, a quien se señalócomo uno de los presuntos encubridores del crimen.
No es la única paradoja de esta Catamarca: los vocales de Ortiz Iramain en ese juicio y responsables de la escandalosa suspensión del debate continúan en la Justicia: Juan Carlos Sampayo es integrante de la Sala I de la Cámara del Crimen;María Alejandra Azar es jueza civil. En aquellas maratónicas jornadas de 1996, las cámaras de televisión los atraparon en plena indiscreción, cuando se hacían señas a la hora de decidir la suerte de algún testigo:un claro ejemplo de parcialidad y de influencia que jamás fue sancionado.
De los siete jueces de instrucción del caso, sólo dos siguen en la Justicia: José Carma y Martín Acosta. José Labid Morcos y Luis Gandini se retiraron y practican la abogacía de forma liberal.
Testigos en aprietos
Otros que supieron tener su hora de gloria y reconocimiento hoy han caído en desgracia y viven casi en el olvido:como Jesús Muro, el barman de Clivus que en el segundo y definitivo juiciose animó a confesar que había visto a Guillermo Luque salir con María Soledad del último lugar en el que se vio a la chica con vida.
Clave para la condena de Luque y de Luis Tula, Nino Muro está en la ruina económica y vive en una zona de cría de cabras, en la localidad serrana de La Guardia.
Otra testigo tampoco la pasa nada bien: Rita Furlán, cajera de Clivus, vive a pocas cuadras de la casa de los Morales, en Valle Viejo, y está desempleada desde hace tiempo. Dicen que hay tanto rencor en su contra que quizá nunca consiga trabajo.
Curioso es el caso de Jorge "Chano"Martínez. El ex boxeador que confundió cada vez que declaró está preso por haber matado a un docente en una pelea. Hace poco Guillermo Luque lo denunció por extorsión. El Chano explicó que, en realidad, lo único que hizo fue reclamarle en la cárcel que su padre _el ex diputado justicialista Angel Luque_ siga pagándole las cuotas de la moto que le compró antes del juicio. El Gordo le pagó sólo ocho de las 20 cuotas, exactamente hasta que que terminó el juicio.
El ocaso de los políticos
Para otros, en cambio, el crimen marcó el comienzo del ocaso:eso les ocurrió a los políticos. Desde que tuvo que abandonar la gobernación, con la intervención federal de 1991, Ramón Saadi quiere volver, pero no puede. A veces, por el imperio de las urnas. Otras, por rechazo, como cuando el Senado se negó a aceptar su pliego. Hoy es diputado nacional por el PJ y aún sueña con regresar por la puerta grande de la victoria.
Angel Luque, otrora poderoso cacique saadista, está retirado. Vende máquinas de café y, aunque la salud lo tiene a maltraer, jura entre sus íntimos que lo sostiene el dulce sabor de la venganza: "Tengo lista una cuenta bancaria que voy a llenar de millones con todas las querellas que haré cuando la Corte nos dé la razón y deje libre a Guillermo", asegura.
Casi todos los policías acusados por encubrimiento están libres e, incluso, fueron ascendidos. El único en aprietos es el ex jefe, Miguel Angel Ferreyra. Será enjuiciado por encubrimiento en un intento de asalto a un camión de caudales. Y su hijo, Miguelito -un eterno sospechoso por el asesinato- fue condenado hace poco por intento de estafa y por falsificar un oficio judicial.





