
Los Toldos, el reino de la caridad
Varios vecinos contaron cómo, con sólo pedirlo, una firma les alivia penurias económicas, pero hay graves denuncias
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LOS TOLDOS.- "Miyasi, Miyasi, Miyasi", se escucha en esquinas, plazas y bares. Y no es un coro de japoneses, sino el constante resonar del nombre de la firma que ha revolucionado a esta ciudad de 10 mil habitantes, con su sospechosa prodigalidad.
Los Miyasi, tal como los llaman, han sumido a estos pagos en un encantamiento cuya poción se basa simplemente en el color del dinero. Aunque muchos han escapado del hechizo, otros se han entregado de lleno.
Es que con sólo mandar una carta con su nombre y su pedido, el deseo se hace realidad. Y así lo han hecho muchos a los que nada les importa quiénes son estos generosos señores, ni de dónde sale la plata.
"Mi hermano y yo mandamos una carta a Miyasi pidiendo que nos pagaran un mes de alquiler y la cuenta de la luz de nuestra casa", contó Daniel Hernández, un simpático lugareño. Y dicho y hecho. Unos días después llegó la plata en un sobre.
Lo mismo le ocurrió a otros, según relató Oscar Figueroa: "Yo fui a un recital gratuito que les costó, dicen, como 70 mil pesos y a algunas chicas les pagaron la fiesta de 15".
"Y ahora -afirmó Raúl Acosta- dicen que van a regalar una Ferrari."
Dos posibilidades
Dos versiones recorren las tranquilas calles de Los Toldos, a 310 kilómetros de la Capital: la primera habla de un misterioso benefactor sin rostro que mediante una empresa regala plata, autos y viajes a tontas y a locas sin exigir más a cambio que una fotografía. No deja huellas de su donación y anda en negocios espurios.
La otra cuenta una romántica epopeya en la que un hombre, Edgardo Nogales, se enamora de una linda chica de esta ciudad, Silvana Alonso, con quien sale durante diez meses y luego rompen porque la joven vuelve a Los Toldos por un doctor del pueblo, Horacio Vila. El despechado novio le demuestra su amor y su ánimo de reconciliación instalando su empresa, Miyasi Internacional SA, y haciendo beneficencia en la pequeña localidad.
Las dos tienen mucho de cierto, salvo que la novelita rosa se ha tornado de golpe negra y la joven y su madre dicen haber sido estafadas por el galán.
La caridad bien entendida...
Luego de regalar autos, hacer donaciones, gastar miles de pesos para promocionar un producto que no existe o sortear pasajes a París, los empleados del misterioso benefactor viven en una casita con techo de chapa en la calle Uruguay 95, de esta ciudad.
"Es que no nos gusta hacer ostentación", se excusó Julio González, cara visible de Miyasi en Los Toldos.
El mismo que supo pasearse por el pueblo en una limusina blanca, ir a la cabeza de una flota de seis Mercedes Benz, dejar propinas muy superiores al precio de lo consumido o pagar 2000 pesos por un alquiler de 800, sólo porque lo consideraba barato.
El mismo que asegura no conocer al dueño de la empresa para la que trabaja, pero que pone en duda que la central se encuentre en avenida Libertador 7304, piso 12 "B" y que Nogales sea el dueño de Miyasi. "Eso es lo que dicen los periodistas. Yo no estaría tan seguro", dijo. Pero "eso" no es lo que dicen los periodistas sino lo que figura en la escritura 257 del Colegio de Escribanos de Capital, acta de constitución de la sociedad, firmada por Nogales, el 25 de agosto último.
El mismo que dice que Miyasi tiene muchos negocios y se niega a contestar cuáles, al igual que cuánto dinero han donado, de qué viven y que para aclarar esta cuestión da la dirección del abogado de la empresa, un tal Roberto Loiders, que tiene su oficina en Callao 449, capital. Un desconocido para los encargados del edificio.
El mismo que se excusa de seguir hablando para ir a pasar una publicidad de Miyasi Division Car, que transmiten desde hace más de un año, aunque el local donde se instalará la concesionaria es hoy sólo una masa de escombros.
Misterioso hechicero
LOS TOLDOS.- Josefina Bilotta está desesperada. Noche tras noche llora en silencio recordando cómo fue estafada por el benefactor sin rostro para los lugareños y con un rostro que ella nunca podrá olvidar.
Josefina es la madre de Silvana Alonso, la ex novia del dueño de Miyasi, Edgardo Nogales, quien, luego de llenarla de extravagantes lujos, la puso de patitas en la calle sin sus pertenencias, sus documentos, su pasaporte y su libreta de matrimonio.
Hasta el momento no quiso hablar, aunque radicó una denuncia contra Nogales en Junín. Pero ya no soporta más ver cómo los empleados de Miyasi acosan a su hija, la persiguen sacándole fotos y se presentan como los grandes benefactores de esta ciudad.
"Nos conocimos en 1994. Silvana y yo trabajábamos en un negocio del Unicenter Shopping de Buenos Aires", recuerda.
En 1996, con 22 años, Silvana empezó a salir con Nogales. Fue un noviazgo lleno de rarezas. Las mandaba al teatro y compraba los asientos que rodeaban los de Silvana y su madre o pagaba todos los pasajes del ómnibus que las traía a Los Toldos.
Por aquel entonces, Edgardo y Silvana planeaban crear una firma para vender ropa de bebe, que se convirtió en Miyasi.
Un día, él mandó a Josefina a Londres para que tuviera una reunión con los representantes de Mc Laren. Sólo hubo una recomendación: "La valija no vuelve". Y así lo hizo Josefina.
"Después ella lo dejó por un médico. Edgardo compró un local que pertenecía a mis hermanos y a mí. A ellos les pagó su parte, pero a mí no", dijo.
Nogales se quedó con todos sus documentos y comenzó una persecución a Silvana y a su nuevo novio. Josefina, hasta hoy, no tiene consuelo.
Un nombre sin rostro
Encontrar a algún representante de Miyasi Internacional S.A. fue, al menos ayer, una misión imposible.
Según el capataz, Julio González, la dirección central de la compañía Miyasi es avenida Libertador 7304, piso 12, departamento "B", en la Capital. En el 4º "E" del mismo edificio habitaría el presidente de la compañía, Héctor Javier Arraigada, dueño de 400 acciones.
Ayer, cuando un cronista de La Nacion acudió al lugar se encontró con que nadie contesta en ninguno de los dos departamentos. Consultado el encargado no supo decir si allí vivía Edgardo Nogales ni Arraigada.
González también dijo que el representante legal de Miyasi se llama Roberto Loiders y tiene su estudio en Callao 449. En ese edificio, el encargado aseguró: "Acá no hay ningún Loiders. Nunca escuché ese apellido".
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