
Macabro relato del múltiple homicida
Stayner contó cómo asesinó a Silvina
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NUEVA YORK (Télam, por Norberto Svarman).- Cary Stayner, el confeso asesino de la joven cordobesa Silvina Pelosso, dejó atónito ayer al público que asiste al juicio en el que puede llegar a ser condenado a muerte, al relatar cómo eligió a sus víctimas al azar y admitir que sólo cumplió "un trabajo".
La grabación de la confesión de Stayner ante los agentes del FBI fue escuchada por el padre de Silvina, José Pelosso, que con los ojos llenos de lágrimas dio un salto hacia el asesino y le gritó "hijo de p...", por lo que fue obligado a abandonar la sala.
Luego de escuchadas las grabaciones, el juez Thomas Hastings, del Tribunal Superior de Santa Clara, resolvió que existían elementos suficientes para un enjuiciamiento y fijó la audiencia de instrucción de cargos para el próximo 16 de julio.
Silvina, de 16 años, su amiga norteamericana Juli, de 15, y la madre de ésta, Carole Sund, de 42, fueron asesinadas por Stayner el 15 de febrero de 1999, durante un viaje de turismo por el Parque Nacional de Yosemite de los Estados Unidos.
En su declaración al FBI, Stayner dijo que había estado planeando el crimen desde hacía un año y que la selección de sus víctimas fue casual.
Stayner cumple condena a cadena perpetua por el asesinato de la naturalista de 26 años Joie Armstrong, a quien decapitó, también en el Parque Nacional de Yosemite, en julio de 1999. Y el arresto por ese caso dio las pistas para aclarar el asesinato de Silvina y de las otras dos mujeres.
El acusado, de 39 años, relató que días antes del crimen preparó una mochila con una soga, un rollo de cinta adhesiva, un revólver y un gran cuchillo. Y esperó para actuar.
Las grabaciones duraron dos horas y mientras el juez, los fiscales, la defensa y los familiares de las víctimas escuchaban, Stayner sollozaba y a veces se tapaba los oídos para no oír su propia confesión.
Primero, la familia
Antes del crimen, Stayner era empleado en el hotel Cedar Lodge, en la ciudad de Modesto, en los límites del Parque Nacional de Yosemite, donde se alojaron Carole, Juli y Silvina. Primero había planeado asesinar a su amante y a sus dos hijas, de 8 y 11 años. El 14 de febrero de 1999 pensó en matar a cuatro mujeres jóvenes que se habían alojado en el hotel, pero se arrepintió. Al día siguiente escogió a Carole Sund y a las dos jovencitas, golpeó a la puerta del cuarto de ellas y le dijo a Carole que tenía que arreglar un problema en el baño.
Stayner entró en el baño y simuló que trabajaba, en tanto la señora Sund leía un libro y las jóvenes miraban televisión. Intempestivamente salió del baño, pistola en mano y les dijo a las tres que estaba desesperado.
A continuación les ató las manos, les cubrió la boca con la cinta adhesiva, llevó a las adolescentes al baño y con la soga, de un metro de largo, estranguló a Carole.
De inmediato cargó el cadáver y lo colocó en el baúl del automóvil que Carole había alquilado. Retornó al cuarto del hotel, les arrancó las ropas a las dos chicas e intentó que ellas tuviesen una relación lésbica, pero como Silvina comenzó a sollozar la llevó al baño, la hizo arrodillar en la bañera y la estranguló.
Enseguida, el asesino atacó sexualmente a Juli en un cuarto vecino -ya que no quería que viera el cadáver de Silvina- y la dejó atada para limpiar la escena del crimen.
Seguidamente llevó el cuerpo de Silvina al baúl del automóvil. "Sentí que, por primera vez en mi vida, yo tenía el control", subrayó Stayner en la grabación. Entonces limpió las evidencias, envolvió a Juli en una frazada, la subió al automóvil y comenzó a manejar sin destino fijo. De ser declarado culpable en julio, Stayner enfrentaría la pena de muerte.





