Madre ejemplar
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Imposible expresar con palabras todo lo que mi madre significa para mí, pero trataré de ser sintética.
Se llamaba Elvira y había nacido en 1915. Eran 20 hermanos y ella era la menor. Había cursado hasta tercer grado porque debía ayudar en el hogar, ya que sus hermanos mayores eran casados, habían fallecido y debían trabajar para ayudar a mi abuela. Mi abuelo era arriero, transportaba animales a Chile y se ausentaba varios meses.
Cuando se casó con mi padre fue esposa y madre ejemplar: luchadora, emprendedora, compañera fiel. Mi padre trabajaba en Vialidad Nacional y debía trasladarse de ciudad en ciudad periódicamente, por lo que cuando mi hermana y yo debíamos ingresar a la primaria nos pusieron pupilas.
Al momento de comenzar con la secundaria se trasladaron a Florencio Varela. Mi padre comenzó a trabajar en la construcción y ella de mucama todos los días desde las 6 de la mañana hasta las 16. Regresaba y continuaba con las cosas del hogar. Hacía tareas extras para pagar la escuela privada a la que concurríamos con mis hermanos.
Fue siempre nuestra consejera hasta que nos casamos. Luego, junto a mi padre, disfrutaron de los nietos y compartieron todas las fiestas y acontecimientos familiares.
Hace 35 años que falleció, pero su ejemplo y recuerdo me acompañan cada día y me han permitido formar la hermosa familia que tengo con mi esposo, hijos y nietos.
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