
Malena, el barrabrava de Platense
El enfermero era jefe de la hinchada y tenía libre acceso al club
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Tiene 41 años y su documento de identidad dice que se llama Claudio Omar Balena. De lunes a viernes era enfermero en el hospital Tornú, pero los fines de semana dejaba de lado su delantal, se calzaba los jeans, las zapatillas y desde el paraavalanchas del medio de la popular local, bajo el seudónimo de Malena , comandaba la barra brava de Platense. Ayer fue procesado como partícipe necesario en el asesinato del cardiólogo José Martínez Martínez, el 27 de mayo último.
Hace más de 15 años que Malena tiene su otro trabajo, el de alentar al equipo de Vicente López, pelearse con otras hinchadas, enfrentarse con la policía y apretar a jugadores y dirigentes. Hasta que fue detenido por el crimen de Martínez Martínez estaba al mando de la hinchada. Desde hace años se lo podía ver en las adyacencias de los estadios, organizando los movimientos de la barra del equipo de Vicente López. Todos lo conocen en Platense, porque tenía libre acceso a cualquier zona del club (sería socio de la institución) y porque su manejo con los hinchas era "personalizado".
Malena habría estado en los incidentes ocurridos en Parque Sarmiento, cuando la barra brava de Platense agredió salvajemente a los jugadores juveniles de Almirante Brown y a sus padres, el 12 de abril último.
Jorge Lampa, presidente de Almirante Brown, señaló: "Los padres y los chicos que fueron agredidos lo reconocieron como uno de los atacantes. El otro día la viuda del cardiólogo dijo que si la Justicia hubiese actuado a tiempo quizás el crimen no se hubiese cometido, y tiene razón. Estamos muy acongojados por lo que pasó".
Si bien de la línea combativa se encargaba su lugarteniente, conocido como Rico , todos destacan su vehemencia ante situaciones de violencia. "Una vez lo vi pelearse, solo, contra diez tipos, y no lo voltearon", recordó ayer un fanático de Platense. Muchas veces resultó herido, y en varias oportunidades debió ser atendido en la enfermería del club.
Malena manejaba a los más jóvenes (del barrio Mitre, detrás de la fábrica Philips, en Saavedra), que respetaban sus decisiones a rajatabla. Ese respeto se lo terminó de ganar a fines de los 90, cuando encabezó un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con la barra de Huracán, dentro del estadio de Platense, que duró casi 15 minutos.
Cuentan que quería dejar de comandar la barra Calamar. "Ya estoy viejo; tengo seis hijos y no puedo andar haciendo giladas", dijo mientras almorzaba un choripán al borde de la General Paz, aunque la digestión la hizo, como siempre, en el paraavalanchas de la cancha de Platense.





