
Malos aires en José León Suárez
Sin control: cada vez hay más vecinos afectados por la acción criminal de empresas químicas que arrojan restos tóxicos.
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Erupciones en la piel, ataques de asma, todo tipo de alergias y dificultades respiratorias. Eso parece ser lo único que los habitantes de la localidad bonaerense de José León Suárez pueden esperar, de un tiempo a esta parte, a causa de las 40 toneladas de residuos tóxicos enterradas cerca de sus casas.
Porque si bien la altísima cifra de personas con afecciones broncorrespiratorias y dermatitis es acostumbrada en esa zona, en el último mes parece haberse agravado. La fecha coincide con el desentierro por parte de la policía de varios tambores en una villa cercana, La Cárcova, cuyos contenidos tóxicos se evaporan y se expanden por toda la ciudad.
La orden de desenterrarlos fue emitida por el juez federal de San Martín, Hugo Gurruchaga, quien investiga una posible infracción a la ley 24.051 de protección del ambiente. Se basa en un informe del Instituto de Ciencia y Técnica Hídricas, que establecieron un alto nivel de toxicidad en los líquidos extraídos de los tambores.
No se puede respirar
Los tanques fueron descubiertos por la Policía Ecológica Bonaerense a raíz de la denuncia de una comisión de vecinos de la villa, quienes se quejaron de las molestias "ya intolerables" para respirar que se acentuaban "cada vez que uno de esos tanques explotaba y dejaba esa nube y esos líquidos".
Así lo afirmó Marcos López, señalando los tanques agujereados en las afueras de su casilla, rodeado también por otro tipo de basura.Y es que La Cárcova, uno de los asentamientos más grandes a apenas 20 kilómetros de la Capital Federal, no sólo es un receptáculo de residuos urbanos: también es el sitio elegido por las empresas químicas para arrojar solapadamente su basura. Como todos los vecinos de José León Suárez saben desde hace desde hace años, aunque no muchos se atreven por esos lados.
En la memoria de José Gloker, de la calle Yapeyú al 8100, por ejemplo, hay registro de innumerables camiones que desde hace seis años transitan cada noche hacia el predio -donde habitan casi 2500 familias- para volver vacíos: "Aún cuando acá no existe ninguna planta purificadora", dijo.
Los habitantes de extramuros se enferman desde hace años. Y los del centro de José León Suárez también, aunque no todos saben que las náuseas constantes, las eternas alergias y las escaras son padecidas de igual modo por los de los chalets vecinos.
"Desde los 6 meses que mi hijo tiene problemas para respirar -denunció indignada Viviana Domínguez, de la calle Fray Luis Beltrán al 200- hoy tiene tres años y está cada vez peor: ya visité a varios médicos y todos dicen lo mismo: sinusitis, alergia y asma. A veces todo junto, en ese orden".
Su caso no es el único: hace un mes Josefina Barea de la calle Necochea debió ser internada con un edema de glotis -algo así como el peor estadio de la alergia- mientras su hija sufría de fuertes espasmos bronquiales, su vecina Carina Mendoza alarmaba a su familia con un rostro completamente hinchado, y gran parte de los niños del lugar se agitaban, la piel llena de ronchas, sin poder respirar.
Terreno de la discordia
El predio donde hoy está La Cárcova no fue siempre un basurero. En sus buenos tiempos fue un bañado donde pastaban vacas y caballos. Sus dueños eran de la empresa textil de Francisco Gaspar Soligno, al decir del presidente del bloque radical de concejales de San Martín, Roque Rodríguez. Luego se lo fue rellenando con escombros, desechos domésticos...y lo que sea que haya en esos recipientes.
Montados al cambio de la geografía arribaron también los inquilinos ilegales. Algunos, como afirmó un ciruja que no quiso identificarse, cobran por permitir que los camiones desciendan su carga contaminante.
Fuentes policiales dijeron a La Nación que actualmente la zona es disputada por los habitantes del lugar, el fisco, concejales del partido de San Martín que buscan crédito político, y la Cooperativa de La Cárcova, que vende las tierras entre sus actuales ocupantes.
"Al frente de la cooperativa está un señor Zavalla, que además trabaja para Soligno", sostuvo Rodríguez, quien ya ha iniciado varias querellas por residuos patogénicos y tóxicos, una contra el intendente Antonio Libonatti, a quien acusa de "jamás haberme escuchado".
Sustancias peligrosas
Estudios que la asociación Nueva Tierra de San Martín tomó de un informe del Ministerio de Salud y Acción Social prueban que las sustancias encontradas en La Cárcova son arsénico, cadmio, cromo, plomo, níquel y zinc. Todas son altamente cancerígenas, afectan el sistema respiratorio y causan problemas en la piel.
Rosa Oliva, directora de la Escuela N° 51, denunció que los chicos concurren al establecimiento con insuficiencias respiratorias y brotes en la piel.
Así lo afirmó también José Luis Agostino, médico de la Estación Sanitaria Dr. Luis Agote, quien dijo que el 70 por ciento de la población padece de esas molestias. En su acta de atención de ese día,de 70 pacientes, 38 habían ido con cuadros de broncoespasmo, alérgicos y dermatitis".
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