
Mar del Plata tiene cada vez menos playas públicas
Las concesiones para carpas avanzan en los balnearios
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MAR DEL PLATA.– Clavar una sombrilla propia o extender una lona en la arena para disfrutar el día a pleno en un balneario marplatense parecen posibilidades bastante restringidas. Es que la costa local tiene cada vez menos espacios de playa pública.
Con la bahía que va desde Varese hasta Cabo Corrientes con flamante infraestructura de servicios, el sector de la Bristol y la Popular y pocas porciones de La Perla y El Torreón son los últimos bastiones del área céntrica disponibles para quienes quieren instalarse en la arena sin pagar por el uso de un balneario.
La franja cercana al mar que se extiende frente a los paradores en concesión está disponible para todo público, pero el avance del océano y la arena que se lleva cada ola hicieron que la superficie se redujera de manera notable. Y en determinados momentos y sectores llega a ser inexistente si la pleamar logra niveles considerables.
La situación se padece en una extensa línea de costa que comienza en la zona norte y llega a las inmediaciones del faro. Ayer, el frío y la falta de sol mantuvieron a los bañistas alejados de la costa, pero si se hubieran acercado a Punta Mogotes, habrían estado en problemas: a media tarde, la crecida del mar dejó un ancho que no superaba los cuatro metros entre la primera línea de carpas y el límite del agua.
Demasiado exiguo para que una familia completa pudiera dejar allí el equipaje de playa y tenderse sobre lonas y sillas, sin correr el riesgo de ser bañados por el último esfuerzo de una ola.
Nueva concesión
Todavía no se ve por aquí la mayor presencia de veraneantes posible en el sector costero. A partir de hoy, las autoridades y los operadores del sector turístico esperan un nuevo arribo masivo de visitantes. Entonces el panorama será peor.
Por ahora, e incluso con un ya alto nivel de ocupación en la ciudad, el mal clima no ha permitido reflejar en las playas el desembarco masivo de sombrillas sobre las arenas de este rincón del Atlántico.
Pero bastará una jornada a pleno sol durante este fin de semana para que queden al desnudo las dificultades existentes para asegurarse un lugar en las playas públicas.
"Hace años solíamos instalarnos al reparo del murallón, al lado de la losa de los guardavidas, pero ahora nuestro espacio desapareció", se quejaba Andrés Di Bártolo, que lleva diez años consecutivos de veraneo en estas playas y hacía cinco que se sentía dueño de ese rincón de la playa Cabo Corrientes, hoy parte del parador privado Bahía Varese.
El sector es el último que fue concesionado por la comuna. La bahía creció en infraestructura en sus extremos: sobre Cabo Corrientes, el escaso espacio está ocupado por sombrillas en alquiler. Y en la cara norte, en lo que era espacio libre de la playa Varese, se levantaron unas 250 carpas, sombrillas y una construcción que alberga los servicios para los clientes.
"En el medio ha quedado un gran sector de playa pública que casi nunca se llena", aseguró a LA NACION, en un intento de subestimar el impacto de las instalaciones, uno de los concesionarios del balneario, Esteban Ramos. También es directivo de la Cámara de Empresarios de Balnearios, Restaurantes y Afines (Cebra).
Sin embargo, sobre parte del área referida se está montando ahora un estadio en el que se disputarán durante este mes algunas competencias deportivas.
Más servicios
Ramos asegura que los habitués de estas playas, y en particular quienes viven en las inmediaciones, reaccionan positivamente frente a la incorporación de servicios: "Mucha gente que antes se iba hacia otros sectores, hoy tiene una playa de calidad a pasos de su casa", insistió.
Otro tanto se sufre en el sector de las playas Bristol y Popular. Hay espacios de éstas, que conforman la postal histórica de la ciudad, reservados por operadores privados que alquilan sombrillas. Y otros ocupados por puestos gastronómicos, puestos ambulantes y baños químicos.
Los metros cuadrados de arena liberada y pública son cada vez menos, y lo que ya era una lucha entre turistas por ver quién se instalaba en los pocos oasis no ocupados promete ir en aumento.
Mogotes, en riesgo
El balneario La Perla ha visto perder varios metros de playa durante los últimos años. Lo mismo sucede con las de pleno centro y Playa Grande.
Ramos sostiene que la extensión actual en este último sector es la mitad de la que había hace nueve años, en 1998 (ver recuadro). Y que con camiones, durante el invierno, intentaron reponer parte de la arena que se llevan las olas. El esfuerzo no alcanza.
"Cuando empieza a crecer el mar, quedamos unos sobre otros", comentó Catalina Ponce, una turista procedente de Munro, que ya se acostumbró a colocar su reposera tan cerca como se pueda de las redes que marcan límites del balneario privado.
Pero el complejo de Punta Mogotes asoma como el sector con mayores problemas. "Hay un expediente presentado en la municipalidad y que se debería tratar a partir del mes próximo", explicó a LA NACION.
Por eso no resulta casual que los fuertes temporales, que golpean estas costas atlánticas con dureza una o dos veces por verano, provoquen pérdidas notables entre los concesionarios del sector porque el oleaje arrasa pronto con carpas, lonas y sillas.
Hotel clausurado
- MAR DEL PLATA.- Ciento catorce turistas mendocinos que se alojaban en un hotel de esta ciudad fueron trasladados a otros establecimientos a raíz de la clausura del establecimiento en que se alojaban. El hecho ocurrió ayer en el Hotel Minerva, en Bolívar 2535, un hospedaje dos estrellas que fue clausurado al detectarse serias deficiencias edilicias, tras una denuncia que efectuaron los huéspedes.


