Marginalidad y riesgo en Constitución
Casi medio millón de personas transita a diario por la zona de la estación, donde hay oferta callejera de sexo y mendicidad organizada; abundan las quejas por los robos; cruce de responsabilidades
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La imagen es repetida. Ya nada sorprende en las grandes estaciones de trenes. Cada cosa que se observa dentro de cualquiera de sus antiquísimos edificios parece formar parte de un mismo paisaje.
Constitución no es la excepción. La fisonomía del barrio está dada por la imponente silueta del edificio de la estación ferroviaria con fachada de estilo francés, cabecera de la línea General Roca de la empresa Metropolitano.
Punto neurálgico del Sur de la ciudad, su ubicación la convierte en una importante red de transporte en la que convergen más de medio centenar de líneas de colectivos, una de subte y varios ramales del tren.
El olor a grasa del ferrocarril ya no se siente tanto como antes, porque ahora los trenes son, en su mayoría, eléctricos. Pero sí se hace presente el aroma a comida que proviene de los más de 40 locales que se encuentran en el hall central y en los alrededores de la estación.
Los carteles que cuelgan de los techos de la estación son una de las fuentes de reclamo de los comerciantes contra el Ente Nacional de Bienes Ferroviarios (Enabief), que quiere desalojarlos por el vencimiento del contrato. El Enabief es el organismo encargado de administrar los bienes residuales de los ex ferrocarriles estatales.
Según datos de la empresa ferroviaria, cada día más de 80 mil personas se agolpan en las ventanillas para sacar su boleto y viajar hacia diferentes destinos. Y unas 400.000 caminan por el hall central abovedado y con contrapuertas de 112 por 152 metros, y por las 14 plataformas.
Espacio suficiente para que 50 indigentes hagan propia la estación para dormir en los andenes y en las bocas de salida del subte.
Críticas
Una fuente de la empresa de trenes Metropolitano explicó: "Hace poco sacaron los puestos de vendedores que estaban en el centro del hall porque la gente se quejaba. Esta es una zona de prostitución, pasan por la estación y se van por los alrededores. Nuestra empresa sólo tiene el servicio del Roca, los puestos operativos como las boleterías y el centro de información. Todo lo demás pertenece al Enabief.
"La mendicidad está organizada. Es un tema difícil de solucionar, los sacamos y vuelven al mismo lugar. Roban bastante en los trenes y también en la estación. Tenemos denuncias de robos de carteras y dispusimos personal de seguridad sin armas. Otro problema es el de los baños, donde predominan los homosexuales y la droga. La suciedad también es terrible, por los desperdicios de los locales, por la basura que dejan por la noche y por la decena de perros hambrientos que muerden a la gente", concluyó.
Sin embargo la gente del Enabief opina diferente acerca del estado de la estación. Aníbal Rodríguez es el supervisor de este organismo en Plaza Constitución. "Los locales vienen heredados de Ferrocarriles Argentinos y luego Femesa, ahora se vencieron los contratos en diciembre y el tema está en manos de la Justicia. La seguridad está mejorando. No hay grandes robos, sólo existen los arrebatos. Es difícil sacar a la gente que duerme en la estación, no se los puede llevar porque no es un delito. La estación mejoró notablemente, los vendedores ambulantes ya no están, no hay prostitución. Todo está mejor".
Pedro Gioia tiene un puesto de diarios en la estación. "Cada vez hay más suciedad. Seguridad es lo que falta, la policía está dando vueltas, pero a ciertas horas. Otra cosa lamentable son los chicos que piden."
En tanto, los pasajeros de todos los días no piensan lo mismo. Alberto Cassiano viaja en el Roca desde hace 15 años. "Los trenes están deshechos, no vienen ni salen a horario. La suciedad en la estación es terrible y peor la gente que duerme en los andenes. De noche ves drogadictos y borrachos."
Mariela Fernández utiliza el servicio tres veces por semana. "Desde hace cinco años, Constitución es un caos. Se ven prostitutas, chicos con las bolsitas y el pegamento. Ni hablar de la suciedad. La policía está, pero roban igual. En las horas pico la gente te atropella para subir al tren."
Las escaleras que conducen hacia la comisaría están en estado lamentable. Ni qué hablar de la escalera mecánica que comunica la estación de subte con la del tren. Los pasajeros de siempre dicen que hace más de diez años que no funciona y se quejan de la mugre acumulada. Los viejos escudos de Ferrocarriles Argentinos hoy observan un panorama muy diferente al de antaño.
El titular de la División Roca, comisario Juan José Pirsic, dijo a La Nación : "En la estación tenemos punguistas y arrebatadores, pero esto se da en lugares donde hay grandes aglomeraciones. Nuestro personal trata de controlar todo. Prostitución no hay, puede ser que pasen algunas dominicanas que vienen desde La Plata. Sí se pueden ver chicos drogándose con la bolsita o el pegamento. En esto último estamos trabajando con la asistente social pero los padres no se hacen cargo. El problema de los baños estuvo siempre, no es de ahora. Sabemos que, de todas las terminales, ésta es la más conflictiva".



