
Masacre de Ramallo: uno de los ladrones no se habría suicidado
Martín Saldaña apareció ahorcado en una comisaría tras su detención por el hecho: un peritaje oficial indica que no se mató
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Martín "Tito" Saldaña, el detenido por el robo al Banco Nación de Villa Ramallo de 1999 que tras la masacre -en la que la policía mató a dos rehenes e hirió a otra- apareció ahorcado en una comisaría, no se suicidó, según reveló un peritaje oficial.
Según Luis Valenga, representante de la madre de Saldaña, durante más de siete años estuvo "latente la posibilidad del suicidio" pero ahora cree que hay que investigar el caso como "un homicidio calificado", ante la posibilidad de que Saldaña fuera asesinado por policías.
Valenga, dijo que el dictamen fue suscrito por la perito médica de la Asesoría Pericial de la Plata, María Andrea Noms, el 26 de diciembre último, y entregado al fiscal de San Nicolas, Vicente Boterri, a cargo del caso.
El informe. "Sobre la etiología del traumatismo de cráneo, se puede inferir que por la posición en que se encontró el cadáver, de frente a la puerta de acceso, resulta improbable que por un eventual episodio convulsivo golpeara la región frontal contra la pared posterior de la celda", sostuvo el informe.
Sugirió, entonces, que debía "considerarse la hipótesis de la anestesia previa de Brouardel (golpe en la base del cráneo), sumado esto a las observaciones que se describieron en relación al lugar del hecho y las características del dogal (cuerda para ahorcar a un reo) y del surco que presentaba la víctima".
El hecho. En la "Masacre de Ramallo" dos rehenes y uno de los ladrones murieron baleados por la policía, en septiembre de 1999, tras un asalto frustrado al Banco Nación de esa localidad.
El 16 de septiembre de 1999, un grupo integrado por Carlos Martínez, acompañado de Martín Saldaña y Javier Hernández, llegó a la ciudad de Villa Ramallo e irrumpieron en el banco .
Tomaron como rehenes al gerente, Carlos Chávez; a su esposa, Flora Lacave; al contador de la entidad, Carlos Santillán; a Fernando Vilchez, un empleado de OCA que llegó llevando correspondencia; a Diego Serra, empleado de una empresa de videocable vecina, y a otro funcionario del banco, Ricardo Pascuali, empleado de mostrador.
El cautiverio duró 20 horas en total para quienes serían llevados en el auto. Pascuali, Vilches y Serra fueron liberados antes, esa misma noche, tras las negociaciones emprendidas por un mediador que se identificó como Pablo.
Durante la noche, centenares de policías rodearon el banco. A las 3.50 del 17 de septiembre, los delincuentes salieron sorpresivamente, en la oscuridad, dentro del auto, con los tres rehenes como escudo.
La policía disparó a mansalva y mató a Chávez, aún con un pan de trotyl colgando del cuello, y a Santillán. Flora Lacave salvó su vida de milagro pues dos disparos impactaron en su apoyacabeza cuando se recostó para abrazarse a su marido y despedirse de él.
Martínez y Saldaña sobrevivieron, pero éste apareció ahorcado ocho horas después en la comisaría de Villa Ramallo, con trozos del cotín del colchón alrededor del cuello, al menos lo que sostuvo hasta hoy la versión oficial, contenida en el expediente.
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