
Mató a su pareja de 161 puñaladas
Una ex novicia asesinó a otra mujer después de una discusión; el cuerpo fue encontrado por una vecina y un sacerdote
1 minuto de lectura'
Las discusiones diarias tuvieron un final trágico. Los gritos, insultos y peleas cotidianas entre dos mujeres terminaron con un homicidio. Una ex novicia de 38 años fue detenida anteayer acusada de matar de 161 heridas cortantes a otra mujer, de 39, en el barrio de La Paternal.
Según informaron fuentes policiales, el hecho ocurrió el martes último, a las 2, en el departamento Nº 5 de una propiedad horizontal situada en Avalos 340, cuando la ex religiosa y actual enfermera Marta Graciela Odera habría asesinado con un cuchillo Tramontina a Marta Silvia Fernández.
Uno de los investigadores calificó el homicidio como "un crimen pasional", ya que varios vecinos indicaron que las dos mujeres mantenían una relación sentimental.
El cuerpo ensangrentado de la víctima fue hallado anteayer, a las 16, en una de las dos habitaciones del inmueble, por la propietaria de los cinco departamentos, el sacerdote Wendelin Rofner y una vecina.
Según aseguraron fuentes de la investigación, tiempo atrás Odera entró en una congregación religiosa para tomar los votos como monja. Pero no segura de su vocación le otorgaron una licencia de dos años.
La pareja alquiló el departamento de la calle Avalos a fines de julio último, por intermedio de Rofner, uno de los directores de la comunidad religiosa de los padres Camilos, situada en Avalos 286, a quien se acercaron hace un año para pedirle ayuda y un lugar para dormir.
"El cura tenía una muy buena relación con la ex novicia. A pesar de que Marta no trabajaba religiosamente en esta congregación se querían mucho", comentó Marta Cantero, de 68 años, empleada de la citada comunidad.
Fuertes discusiones
Odera y Fernández sólo vivieron tres meses juntas en el departamento de la calle Avalos. Las constantes peleas determinaron que la ex novicia decidiera abandonar el hogar, aunque asiduamente visitaba a su ex pareja, afirmaron varios vecinos.
"Era muy común escuchar gritos e insultos a altas horas de la noche. Podríamos decir que ya estábamos acostumbrados", afirmó Zulma, de 56 años, propietaria del departamento donde se produjo el crimen y que vive en la casa de al lado (Avalos 338).
Anteayer, los vecinos no podían dormir. La discusión de las dos mujeres era de un tono muy elevado. Según afirmaron algunos de ellos, se escuchaban gritos de auxilio de Fernández.
"A las 7, cuando me iba a trabajar, toqué timbre, pero nadie me atendió. Me parecía gracioso, no dejaron descansar a nadie durante toda la noche y, claro después dormían como unas santas", agregó Zulma.
Según comentó la propietaria, llamó al sacerdote Rofner para preguntar por el paradero de las mujeres. Pero como el religioso no estaba, decidió ir a trabajar.
Al volver a su casa, Zulma se comunicó con Rofner y le contó sobre la pelea que había mantenido la pareja durante la madrugada.
"Junto con el sacerdote y otra vecina golpeamos la puerta del departamento durante varios minutos, pero tampoco en ese momento nadie contestó. Con un juego de llaves que guardaba en mi casa entramos en el departamento y nos encontramos con el cuerpo de la inquilina todo ensangrentado", aseguró con espanto la mujer.
Rofner llamó a la comisaría 41a. Cuando los efectivos llegaron al lugar, hallaron el cadáver ensangrentado de Fernández en el piso del comedor.
"Este crimen es espeluznante. Todo fue muy violento, no se puede creer que haya sucedido algo así", manifestó a La Nación el titular de la seccional 41a., comisario Jorge Moreno.
En el comedor del inmueble, donde también trabajó personal de la División Homicidios de la Policía Federal, los investigadores encontraron un cuchillo tipo Tramontina de uso común, arma que habría usado la asesina para provocar las 161 heridas cortantes.
"También secuestramos un cenicero llenó de colillas de cigarrillos y un reloj de pulsera roto", dijo una fuente policial.
A las 21 de anteayer, la policía detuvo a Odera en las cercanías de una pensión donde vivía, situada en Federico Lacroze al 2100, a la que llegaron gracias a la colaboración del sacerdote.
"La presunta asesina tenía escoriaciones en las piernas, rodillas y codos, señal de que minutos antes del homicidio habría mantenido un fuerte forcejeo con la víctima", contó uno de los investigadores.
Según la policía, la detenida tenía hematomas en los ojos, presuntamente provocadas días anteriores por golpes que le habría propinado la víctima.
A las 2 de ayer, una vez en la seccional, Odera sufrió un ataque de hipertensión por lo que fue trasladada a la Unidad 4 de la clínica médica del Hospital Alvarez.
Por la tarde de ayer, el juez a cargo de la causa, Carlos Luciani, interrogó en el centro asistencial a la sospechosa del crimen. Luego de sacar sus propias conclusiones, el magistrado la dejó incomunicada y bajo custodia policial.




