“Mayoría digital”: la estrategia que analiza la Unión Europea para restringir el acceso de menores a las redes sociales
Bruselas evalúa prohibir el uso de redes sociales a menores de 13 años y establecer un acceso gradual hasta los 18; el objetivo es limitar los efectos del diseño adictivo de las plataformas
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La Unión Europea (UE) dio un paso más en su ofensiva para limitar el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales y otras plataformas digitales. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció hoy que el organismo presentará una propuesta legislativa después del verano boreal para establecer restricciones de edad y un acceso progresivo a los servicios digitales, en un intento por reducir los efectos que estas herramientas tienen sobre la salud mental y el desarrollo de los menores.
La iniciativa surge tras la presentación de un informe elaborado por un panel de expertos integrado por médicos, académicos, representantes de organizaciones juveniles y padres, convocado especialmente para analizar los riesgos que enfrentan los menores en internet.
“Nuestros niños necesitan pasar tiempo en el mundo real. Tiempo para jugar, tiempo para entablar amistades, tiempo para cometer errores. Tiempo para forjar su propia identidad, su propia personalidad, antes de que sea un algoritmo el que los moldee”, afirmó Von der Leyen durante una conferencia de prensa en Bruselas.
La funcionaria planteó que el debate ya no debería centrarse únicamente en si los menores pueden acceder a las redes sociales, sino en hasta qué punto las plataformas digitales pueden acceder a ellos.
“No se trata de si los niños pueden acceder a las redes sociales. Se trata de si las redes sociales pueden acceder a nuestros hijos y cuándo lo hacen”, sostuvo.
Uno de los puntos centrales del informe es la creación de una suerte de “mayoría digital” europea, con un acceso escalonado a las plataformas según la edad de los usuarios.
Las recomendaciones incluyen la eliminación total de pantallas para bebés y niños pequeños, la prohibición de acceso a redes sociales y otros servicios digitales para menores de 13 años —incluidos asistentes de inteligencia artificial— salvo en contextos educativos o bajo supervisión de adultos, y un uso progresivamente más autónomo entre los 13 y los 18 años.
Según el planteo de los expertos, los adolescentes solo deberían acceder libremente a plataformas que demuestren cumplir determinados estándares de seguridad, cuenten con sistemas eficaces de verificación de edad y eliminen mecanismos considerados potencialmente adictivos.
A los 18 años, los jóvenes alcanzarían la denominada “plena mayoría digital”.
Para Von der Leyen, la lógica debería ser similar a la que hoy se aplica para conducir o consumir alcohol.
“No les damos las llaves del coche a los niños antes de que tengan el carné de conducir, ni les permitimos comprar alcohol antes de la edad legal. Del mismo modo, debemos establecer la edad a partir de la cual los menores pueden acceder legalmente a las redes sociales”, señaló.
La Comisión Europea todavía no definió cuál será exactamente la edad mínima para utilizar plataformas como TikTok, Instagram o Facebook en toda la Unión Europea. Sin embargo, el panel de expertos fue explícito al recomendar que los menores de 13 años no tengan acceso mientras las empresas tecnológicas no puedan demostrar que sus plataformas son seguras desde su propio diseño.
La novedad más importante es que el informe propone invertir la carga de la prueba.
En lugar de exigir a los reguladores, las familias o los propios menores que demuestren los riesgos de las redes sociales, serían las empresas tecnológicas las que deberían acreditar que sus productos no generan daños.
“Las plataformas deben demostrar que sus servicios no causan daño. En Europa, quien desarrolla un producto es responsable de su seguridad”, afirmó Von der Leyen.
La discusión se produce en un contexto de creciente preocupación internacional por el impacto de las redes sociales en la salud mental de niños y adolescentes.
Durante los últimos meses, Bruselas incrementó la presión sobre las grandes compañías tecnológicas utilizando la Ley de Servicios Digitales (DSA), una de las herramientas regulatorias más importantes del bloque.
La semana pasada, la Comisión Europea advirtió a Meta, propietaria de Facebook e Instagram, que deberá modificar funciones consideradas adictivas, como el scroll infinito, o podría enfrentar multas millonarias. TikTok también había recibido observaciones similares meses atrás.
Según Von der Leyen, el modelo actual favorece conductas problemáticas. “La situación actual ya no es sostenible”, dijo, y acusó a las plataformas de tener un acceso prácticamente irrestricto a los menores.
Entre las principales preocupaciones mencionó las adicciones digitales, la exposición a contenidos perjudiciales, el ciberacoso, los problemas de sueño, la ansiedad y la depresión.
La presidenta de la Comisión citó además datos que reflejan la magnitud del fenómeno: los jóvenes europeos pasan actualmente entre cuatro y seis horas por día frente a las pantallas y alrededor del 60% experimentó algún tipo de problema emocional o psicosocial asociado a los entornos digitales.
Varios países europeos, entre ellos Francia, España, Grecia, Dinamarca, Austria y Suecia, ya impulsan o analizan medidas restrictivas para el acceso de los menores a las redes sociales.
Otros, como Estonia, se muestran más reticentes a avanzar hacia prohibiciones generales.
También existen cuestionamientos por parte de organizaciones defensoras de los derechos digitales. Mientras algunas entidades celebraron que Europa busque responsabilizar a las plataformas por los riesgos que generan, otras advirtieron que las nuevas reglas podrían derivar en sistemas masivos de verificación de edad que afecten la privacidad de todos los usuarios.
Con información de Reuters, AP, AFP y ANSA
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