
Medical Jet: de trasladar enfermos a misteriosos viajes a Europa
Es la empresa que transportó 900 kg de droga a España; sorpresa en el ámbito local
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La noticia sorprendió a los operadores de jet privados locales. Medical Jet no era de las compañías que hacían ruido en el mercado local. Proveedor durante años de los vuelos sanitarios del Hospital Alemán, cliente que tuvo hasta hace muy poco, la empresa era conocida por los traslados de enfermos que hacía generalmente en aviones turbohélice.
Sin embargo, desde hace cuatro meses, los responsables de la firma empezaron a golpear las puertas de las empresas más importantes de jets privados con un pedido: querían alquilar un avión y volarlo ellos mismos, con sus pilotos y tripulación. Según explico una fuente, en los hangares locales no se alquilan aviones en esas condiciones. A diferencia de lo que ocurre con los automóviles, los aviones no se alquilan sino que lo que se contrata es un determinado vuelo. La tripulación la pone la empresa que opera el avión y no el que contrata.
Sin suerte en la búsqueda, hace alrededor de dos meses apareció en las pistas de Buenos Aires un Challenger 04. El jet jamás fue matriculado en registros locales (LV) sino que siguió volando con la matrícula de Estados Unidos N600AM. En esa condición, el avión necesitaba salir del país cada 90 días para no violentar la regulación aduanera.
Desde entonces, cuentan en las pistas locales, la actividad de la empresa cambió. Habitualmente empezaron a realizar vuelos largos a Europa, por ejemplo, y descuidaron en parte los vuelos sanitarios que habían caracterizado su actividad.
Como se dijo, el aterrizaje del Challenger no pasó inadvertido en el mercado local. Sucede que se trata de un avión que hace un par de años, antes de que estallase la crisis financiera en Estados Unidos, tenía un valor de mercado de alrededor de 10 millones de dólares. Ahora, cuenta una fuente acostumbrada a comprar y vender aviones en el exterior, se pueden conseguir en cinco o seis millones de dólares. Pese a la rebaja en el precio, en la Argentina hay no más de cuatro o cinco aviones similares.
Uno de ellos pertenece a una de las empresas de Juan Navarro, el hombre fuerte del Grupo Exxel, y se alquila a quien quiera contratarlo. Entre sus clientes se cuentan varias reparticiones oficiales. Otro, un Challenger 600, que vuela con la matrícula LV-BYG, tiene historias que lo emparentan con vuelos oficiales. Quien afirma ser el dueño es Gustavo Carmona, un piloto que de buenas a primeras compró al menos un avión millonario. En el sector, conocedores del pedigree de cada aeronave se lo atribuyen a hombres mucho más poderosos y relacionados que Carmona.
Vuelos oficiales
Según publicó La Nacion en septiembre de 2009, este avión era utilizado por varios funcionarios del Gobierno. Luego de la nota, la aeronave quedó en tierra un tiempo, hasta que meses después (en marzo de 2010), fue contratada por el Ministerio de Planificación Federal para trasladar al ministro Julio De Vido a Río Gallegos, a Venezuela y a Bolivia. La mayoría de las veces que el avión queda en tierra suele quedar estacionado en un hangar de la empresa Baires Fly, cuyo responsable es Luis Grande. Justamente este empresario, cuentan por lo bajo en los hangares locales, podría tener alguna vinculación también con el avión ahora detenido en España. Calculan en el sector que tener un avión Challenger parado y listo para viajar en cualquier momento tiene un costo de 90.000 dólares por mes.
Los escándalos en torno a los vuelos privados han sido un dolor de cabeza para el kirchnerismo. El primero se dio con las valijas que llegaron en un vuelo rentado por la empresa petrolera estatal Enarsa, en las que la Policía Aduanera encontró 800.000 dólares. Corría agosto de 2007. El viajero que pasó con la valija en mano fue Guido Antonini Wilson, un empresario venezolano que voló acompañado, entre otros, por el presidente de Enarsa, Exequiel Espinosa. Horas después del vuelo, Antonini Wilson estuvo en la Casa Rosada en un acto del entonces presidente, Néstor Kirchner. El venezolano siempre dijo que el dinero no era suyo.
En mayo de 2009, La Nacion publicó una investigación que daba cuenta de que el entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime, utilizaba como propio un Learjet 31 valuado en alrededor de 4 millones de dólares. Al igual que el Challenger demorado en Barcelona, el avión que usaba Jaime jamás fue matriculado en la Argentina. El funcionario, poco más de un mes después, dejó el Gobierno. Siempre negó cualquier relación con el jet. Poco más de un año después, la Justicia se incautó de los mails del asesor de Jaime, Manuel Vázquez. De allí surge que el estrecho colaborador del funcionario compró el avión con sociedades al portador radicadas en paraísos fiscales.
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