Medio millón de fieles rindió tributo a la Virgen

Una multitud llegada desde todo el país, e incluso desde Uruguay, se congregó frente el santuario de San Nicolás en el 30° aniversario de la aparición de la Virgen del Rosario ante una vecina de la ciudad, Gladys de Motta
José Ignacio Sbrocco
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26 de septiembre de 2013  

SAN NICOLÁS DE LOS ARROYOS.- Una multitud calculada en cerca de 500.000 fieles llegados desde los cuatro puntos cardinales del país, e incluso desde el Uruguay, acompañó ayer en esta ciudad el 30° aniversario de la primera aparición de la Virgen del Rosario de San Nicolás.

La de ayer fue una jornada muy esperada en esta ciudad del norte bonaerense, casi en el límite con Santa Fe. Junto con la multitud, llegó un repunte en la economía local. Los hoteles estuvieron repletos y los bares y restaurantes, atestados de público. Además, con el sol, floreció el comercio ambulante alrededor del predio donde se encuentra el santuario, donde se ofrecían decenas de artículos referidos a la dueña del día. Otros, como Ignacio, Blanca, Milagros y Juan Manuel, estudiantes de la Escuela de la Paz, montaron un puesto de venta de sándwiches, empanadas y gaseosas para ayudar a costearse el viaje de egresados a Bariloche. Hasta en las agencias de quiniela había que formar fila. Los números más jugados ayer por la mañana eran el 25 [la fecha], el 30 [la cantidad de años desde la aparición] y el 60 [la Virgen], según coincidieron en dos puestos consultados por LA NACION. El comentario fue que, el día previo, cuando miles se juntaron para la vigilia, había salido el 24 en la primera ubicación de la quiniela nocturna.

Las actividades religiosas arrancaron ayer bien temprano. Algunos precavidos llevaron sus sillitas y guardaron un lugar para la procesión y la misa central. A esa hora, el sol pegaba fuerte y los abrigos pasaban a un segundo plano.

Mabel y Jorge llevan 47 años de casados. Vinieron desde Quilmes y se acomodaron cerca de las vallas por donde pasó la procesión cargando a la Virgen. La casualidad o el destino hizo que estuvieran en esta ciudad el 25 de septiembre de 1983, el día en que se apareció la Virgen por primera vez. Su hijo, por entonces de diez años, había llegado para jugar al fútbol y se hospedaba en la casa de un niño que jugaba en el equipo local, Don Bosco. Como padres protectores, Mabel y Jorge viajaron para conocer a la familia que hospedaría a su hijo. Y fue esa señora quien les comentó de la aparición de la Virgen. No dudaron un instante y acompañaron a la mujer hacia donde hoy está el santuario para conocer más detalles del milagro que se acababa de producir y en el que pocos creían.

Desde ese momento, Mabel y Jorge volvieron todos los años a dar gracias a la Virgen y para hacer pedidos, como cuando su mismo hijo tenía edad para hacer el servicio militar obligatorio. "Le pedí a la Virgen que no lo hiciera entrar y le tocó un número bajo", recordó Mabel. La mujer podría pasar horas contando anécdotas con la Virgen. "Venimos desde cuando había una sola cruz y cuatro flores", retrató Jorge.

Hilda e Isabel viajaron desde Las Grutas, Río Negro, para estar junto a la Virgen. "Hace 15 años que vengo. Venimos con amigas en una combi", dijo a LA NACION. Hilda se movía acompañada de un bastón. "Vengo a pedir por mi salud, la de mi familia y amigos", reconoció.

Julio, de Tucumán, también viene desde hace varios años a visitar a la Virgen. Al principio llegaba en un tour para festejar los aniversarios, pero luego pasaba por el santuario cuando regresaba de sus vacaciones en la costa argentina. "Es muy milagrosa. La primera vez pedí por el hijo de una pareja amiga que había tenido un accidente. Es increíble, pero a las tres semanas ya estaba en clases de nuevo", dijo. Esta vez, Julio pidió por su trabajo. Tiene una empresa de transporte y siente el peso del aumento de los costos fijos y las tarifas, dijo, no variaron en esa sintonía. Esperaba que la Virgen, otra vez, le cumpliera su pedido. De hecho, ayer era difícil encontrar a alguien que no contara que se le había cumplido su ruego.

Hacia las 15 empezó la procesión. La Virgen, llevada en andas por soldados, empezó el recorrido, previo a la misa central. El candidato a diputado nacional del kirchnerismo Martín Insaurralde integró el grupo que secundó a la Virgen del Rosario.

La fiesta había comenzado, con un show de fuegos artificiales, en el primer minuto de ayer. Una multitud se congregó en "el campito", como le dicen al enorme predio al lado del santuario, que está en obras de ampliación. Algo que parece una rutina es que los peregrinos dejen cartas con pedidos y agradecimientos en la casa de Gladys Quiroga de Motta, a quien se le apareció la Virgen en 1983. La mujer, de 76 años, vive a 50 metros del santuario. Según contó, la Virgen le pedía que le hiciera edificar un templo cerca del río Paraná. Era impresionante la cantidad de pedidos que tenía. El buzón había colapsado y la gente dejaba sus cartas en el patio de la vivienda.

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