Metano en el Ceamse: polémica entre una universidad de EE.UU. y la empresa que procesa el 45% de los residuos del país
La investigación detectó 15 grandes plumas de ese gas sobre el principal relleno sanitario de la Argentina; los expertos destacan el valor de la información satelital, para la firma, el análisis omite variables clave sobre el volumen de desechos que recibe
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En abril de este año se publicó un artículo de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) que señaló que el Complejo Ambiental Norte III del Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse), es el relleno sanitario que más metano libera a la atmósfera en todo el mundo. Ese estudio generó polémica dentro de la empresa estatal, presidida por Claudio “Chiqui” Tapia, que calificó la metodología de la investigación internacional como “errónea y técnicamente insostenible”. Agregaron que el estudio no muestra el trabajo dentro de la planta, sino un número que simplifica la compleja tarea de recibir el 45% de los residuos del país.
La publicación de la UCLA fue elaborada por el departamento jurídico de la universidad estadounidense y utilizó registros satelitales de la organización Carbon Mapper, que obtiene información de la NASA. Específicamente, del satélite Tanager-1 de Planet Labs y del instrumento EMIT, instalado en la Estación Espacial Internacional.
Lo que encontraron en sus registros fueron 15 plumas de gas metano provenientes de distintos puntos del complejo del Ceamse, instalado en Campo de Mayo, provincia de Buenos Aires, entre enero de 2025 y abril pasado. El volumen calculado que registraron fue tan grande que lo ubicó en el primer lugar entre los rellenos sanitarios más emisores del mundo, por encima de otros 24 sitios de disposición final en India, Malasia, Chile, Arabia Saudita y varios países más.

El metano es el gas que se forma a partir de la descomposición de toda materia orgánica, como frutas, carnes o verduras. Ese gas se libera a medida que toda esa materia orgánica se convierte en suelo. Es un potente gas de efecto invernadero que retiene entre 27 y 30 veces más calor que el dióxido de carbono, aunque permanece en la atmósfera alrededor de 20 años. Es uno de los mayores contribuyentes a la crisis climática, según múltiples estudios y declaraciones de Naciones Unidas.
Giselle Munno, abogada y directora de la consultora internacional Aurora Ambiental, explicó a LA NACION también que el metano, al entrar en contacto con los rayos ultravioleta, puede descomponerse y formar ozono, que es tóxico para la salud humana y está regulado por normas de calidad del aire. De acuerdo con el cálculo de la UCLA, en esa planta de tratamiento se emiten 7,6 toneladas de metano por hora, lo que en un día equivaldría a 182,4 toneladas, aproximadamente el peso del Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires.
La respuesta del Ceamse
Consultados por LA NACION, desde el Ceamse aseguraron que las emisiones se mantienen dentro de la normativa y agregaron que, en respuesta al estudio de la UCLA, la Dirección de Operaciones del organismo elaboró un comunicado y un reporte técnico advirtiendo errores metodológicos en la publicación de la universidad estadounidense.
“No estamos criticando el estudio en sí y tampoco pensamos que sea erróneo el número que plantean. Pero eso no explica la realidad de lo que pasa en el Ceamse. Nosotros trabajamos con estándares regulados internacionalmente”, explicó en diálogo con LA NACION Leonardo Maceiras, director de Operaciones del Ceamse.
En el reporte de la empresa estatal que da respuesta al estudio de UCLA resaltaron, en primer lugar, que el cálculo está basado en mediciones satelitales puntuales y que hay momentos en los que las plumas de metano son más grandes que en otros. Por lo tanto, el ritmo de emisiones que resultó del análisis no necesariamente representa la norma. En segundo lugar, advirtieron que observar las emisiones en términos absolutos genera una impresión de ineficiencia en el procesamiento de residuos. Sin embargo, señalaron que, por el volumen que procesan a diario en ese complejo, es difícil que las emisiones no sean altas en términos absolutos.
De acuerdo con datos del propio Ceamse, ese relleno sanitario es el más grande de América Latina y uno de los cinco más grandes del mundo. Recibe 18.000 toneladas de residuos por día, una cantidad equivalente a arrojar casi dos torres Eiffel diarias en Campo de Mayo. En cambio, el resto de los rellenos con los que fue comparado recibe entre 1.700 y 10.500 toneladas por día. Según los cálculos de la empresa estatal, si se calcula el nivel de emisiones por tonelada de residuo, los números cambian. “Eso pone a la central en el puesto 10 entre los más emisores”, concluyeron en el documento de la empresa estatal.
Consultados por la polémica, desde la UCLA justificaron a LA NACION que “la información sobre emisiones es confiable y constituye una herramienta importante para generar conciencia e impulsar acciones concretas. Lo que hemos observado en la práctica es que los datos satelitales son cada vez más eficaces”. Explicaron que la información que publicaron no se traduce en un mal funcionamiento o mala gestión, pero que los valores absolutos de emisiones son un indicador importante para perseguir los objetivos globales de reducción de emisiones.
También agregaron: “Algunos operadores y reguladores ya están aprovechando esta información para demostrar liderazgo en la reducción de emisiones. En noviembre pasado, el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil anunció el lanzamiento de una iniciativa pionera para detectar y mitigar emisiones de metano en el sector de residuos mediante tecnologías satelitales”.
Nuevas medidas en el Ceamse
Maceiras resaltó que, entre 2025 y 2026, “cambió de forma contundente el enfoque de la desgasificación, comenzando a monitorear emisiones e incorporando el uso de drones con el fin de obtener mediciones precisas y puntuales. Además, comenzó una gestión integral de desgasificación vinculada a la construcción y operación, poniendo el foco en un tema tan sensible como la generación de gases de efecto invernadero y el calentamiento global”.
Maceiras detalló una serie de medidas que están desarrollando no solo para reducir las emisiones sino también para utilizarlas. “Estamos planeando capturar entre 16.000 m³/h y 30.000 m³/h de metano”, describió. La forma de captura consiste en almacenarlo en conductos y después incinerarlo. Esta metodología se utiliza en todo el mundo para transformar el metano en dióxido de carbono, que tiene una menor capacidad de calentar la atmósfera.
“Además, aumentaremos la producción de biogás para producir energía eléctrica hacia finales de año”, agregó Maceiras, quien explicó que pasarán de 23 a 30 megavatios de potencia, lo que permitiría “abastecer a unas 350.000 familias”.

A pesar de esto, dentro del documento no negaron que, en términos absolutos, existan emisiones tan altas como las expuestas en el reporte de la UCLA. Munno advirtió que en la página del Ceamse, además, no hay reportes públicos de emisiones desde 2023.
Ante la consulta de LA NACION, Maceiras explicó que, debido al cambio de gestión iniciado en enero del año pasado, hubo demoras en la publicación del reporte, pero que en los próximos meses estará disponible en la página del Ceamse. También sostuvo que los valores obtenidos en sus estudios in situ muestran una realidad distinta de la expuesta por la universidad californiana.
Pero el documento de la UCLA no es el único estudio que señala al Complejo Ambiental Norte III como el mayor emisor de metano del mundo. A finales del año pasado, un artículo científico publicado en la revista Nature, que estudió 151 sitios de disposición final a través de registros satelitales, identificó a la planta argentina como la que tiene las emisiones promedio más altas del planeta.
Los autores advirtieron que, a pesar de los altísimos números absolutos, este sitio es más eficiente que los basurales a cielo abierto. De acuerdo con el estudio, la mayoría de las plumas de metano detectadas coinciden con las zonas de trabajo abiertas o frentes de avance, donde el residuo aún no ha sido cubierto. También señalaron que, tanto en el caso argentino como en varios otros, las emisiones reales medidas por satélite son al menos el doble de las reportadas por los gobiernos.
Tres años antes, en 2022, otra investigación publicada en la revista Science Advances se señaló también al complejo norte del Ceamse como un “superemisor”, junto con rellenos sanitarios de Delhi y Mumbai, en India, y Lahore, en Pakistán. Una de las conclusiones más impactantes del estudio fue que aquella planta contribuía, en ese momento, al 50% de las emisiones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Para Maceiras, no es nuevo que los números absolutos sean tan altos. Explicó que en pocos países del mundo un relleno de disposición final concentra semejantes cantidades de residuos, salvo en Estados Unidos y México. La extensión dificulta el trabajo operativo y promueve mayores gastos energéticos y económicos, además de mayores emisiones. “Desde 2003 recibimos los residuos de la Ciudad de Buenos Aires y de buena parte de Zona Sur en el complejo norte. Es mucho más de lo que debería recibir ese sitio”, advirtió.
Su intención, además de ampliar el Complejo Ambiental Norte III, es abrir otras plantas para reducir la concentración. “El objetivo es reducir las 18.000 toneladas diarias que recibe Norte III a 12.000 toneladas mediante la apertura de dos nuevos rellenos sanitarios en las zonas Oeste y Sur el próximo año”, describió. Y agregó: “La apertura de estos nuevos centros evitaría unos 7.200 viajes de camiones por mes, disminuyendo las emisiones derivadas del transporte”.
Sumado a eso, planteó que los residuos que allí se concentran son un problema mucho más complejo que la manera en que se disponen. “Imaginemos que el 50% de lo que llega acá son residuos orgánicos, pero hay muchas cosas que pueden reducirse en el origen. Creo que siempre se ve a las plantas como el problema, pero la discusión tiene que incluir a todos los actores políticos como los municipios bonaerenses y la Ciudad de Buenos Aires. También a la gente”, señaló.
Sobre esto, Munno explicó que, a nivel internacional, la principal discusión pasa por generar menos residuos. “El mejor residuo es el que no se genera”, consignó.
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