"Mis hijos se avergüenzan de mí en las redes sociales, ¿es tan malo compartir fotos con ellos que me hacen tan feliz?"
Un padre canchero nunca lo es en los ojos de sus hijos; este consultorio digital se ocupa de un problema muy común
1 minuto de lectura'

Consuelo:
Leí algunas de tus notas y encontré respuestas muy constructivas, me pasa que sufro entre otras cosas la falta de etiqueta de mucha gente, pero cada día me acostumbro más o me sorprendo más. Hoy me toca el completo rechazo de mis hijos (17 y 21) a que los etiquete en alguna publicación de Facebook, a que comparta una publicación en sus muros (por ejemplo a mi hijo algún estreno de cine y/o lanzamiento de videojuegos ya que yo juego Play como él), o publique una imagen que los incluya (el típico gusto de mostrarme con ellos solo por estar enormemente orgulloso). Aunque no soy de subir muchas fotos, el último episodio se dio cuando contento por acompañar a mi hija a el Sep7imo Día . Ella compró las entradas y como no tenía con quién ir, acepté con gusto. Publiqué foto de las entradas y luego de algunos días me recriminó el posteo porque le pareció muy desubicado mostrar el valor de las entradas; entendí que podía estar mal pero sentí algo desmedido el reclamo. ¿Por qué es tan malo compartir con mis contactos una foto con ellos que tanto los amo y tanto me hacen feliz? ¿No se usa? ¿Es tan grave? ¿Sera que con casi 50 estoy muy fuera de juego?
Mil gracias y es reconfortante leer tu columna, ya es un marcador del Chrome.
Saludos,
El papá orgulloso (50).
Querido papá orgulloso:
Tu consulta me llena de ternura y me da un poco de ira, por tus gurrumines, pero con los adolescentes es importante ejercitar la memoria y la empatía. No había en mi adolescencia redes sociales pero recuerdo perfectamente que yo (y la mayoría de mis compañeros) les pedíamos a nuestros padres que nos buscaran a la vuelta del boliche y jamás en la puerta, para que nadie los viera. Quiero decir: los adolescentes son así, y las redes sociales no los cambiaron, solamente les dieron nuevos espacios para seguir ejerciendo sus caprichitos de la edad.
Por lo que contás de la play station y del show de Sép7imo Día, además de por tus juveniles 50, entiendo que sos lo que se llama “un papá canchero”. Pero eso es para terceros: quizás incluso los amigos de tus hijos piensan que sos un copado, pero ellos JAMÁS lo van a pensar. Ningún padre es cool para sus propios hijos. Hasta los hijos de Madonna piensa que su mamá es una pesada, lo cuenta ella a veces en las entrevistas, así que ¿qué podemos esperar los comunes mortales?
Te voy a dar dos consejos: el primero es que no te preocupes, vas bárbaro. Si tu hija te invitó a acompañarla al show es porque a pesar de que se haga la canchera le gusta pasar tiempo con vos (o al menos no le disgusta, que para una hija adolescente es muchísimo). El segundo: dado que igual se van a quejar, yo diría que les respetes el capricho el 90% del tiempo y te guardes algunos permisos para los momentos importantes. El día que terminan el secundario, cumplen 18 años o empiezan la facu tenés derecho a tu posteo meloso (sin fotos de ellos desnudos de bebés, pero de ahí para abajo cualquier cosa). Así que eso: date el gusto con mucha moderación y teneles paciencia, que la juventud es una enfermedad que no dura nada.
Afectuosamente,
Consuelo
Consuelo estará disponible para resolver todos los conflictos digitales que lleguen a la casilla modalesdebolsillo@lanacion.com.ar, como comentario a esta nota o a la cuenta de Facebook de LA NACION. Si la consulta es comprometedora, cuidará el anonimato del remitente.
1Detox digital: el tratamiento que recomiendan para adolescentes con excesiva dependencia de las pantallas
2La enigmática visita de “MBZ”: el exclusivo complejo a una hora de Bariloche donde se alojaría el emir de Abu Dhabi
3El santuario escondido entre las casas de Belgrano R al que todos quieren volver
4Ciudadanía italiana: Hito Mundial, el Estudio De.Martin & Asociados gana el primer juicio luego de la entrada en vigor de la Ley 74/2025 y rescata a millones de descendientes a nivel global


