
Murió Yves Saint-Laurent, el gran diseñador del siglo XX
La muerte del modisto francés se produjo ayer en París; se había retirado en 2002
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El príncipe de la moda, Yves Saint-Laurent, creador del imperio que lleva su nombre, falleció anoche en París, a los 71 años, tras una larga enfermedad. Según informó la fundación Pierre Bergé-Yves Saint-Laurent a la agencia de noticias AFP, la muerte del genial diseñador que se animó a vestir a la mujer del siglo XX con trajes y esmoquin.
Al dar a conocer la noticia a las 23.10, hora de Francia, su amigo y socio en los negocios Pierre Bergé no brindó otros detalles sobre la muerte del modisto; sólo indicó que falleció tras una larga enfermedad.
Yves Saint-Laurent era considerado uno de los últimos sobrevivientes de una generación excepcional de diseñadores que hizo de París la capital mundial de la moda, incluidos Christian Dior y Coco Chanel.
El jueves próximo, en el Museo de Bellas Artes de Montreal, se inaugurará una muestra dedicada a los 40 años de la firma de alta costura Yves Saint-Laurent, uno de los tantos homenajes que ha cosechado a lo largo de su carrera, quien se considera el gran diseñador de moda del siglo XX.
Es que Saint-Laurent, francés nacido en Orán, Argelia, en 1936, y cuyo verdadero nombre era Henri Donat Mathieu, revolucionó el guardarropa de la mujer con diseños tan femeninos como funcionales, con la mira puesta en quienes necesitaban mucho más para desempeñarse que un exquisito vestido de cóctel.
De hecho, tomó prendas masculinas y las reformuló en líneas que han hecho época y siguen plenamente vigentes. Prácticamente inventor del prêt-à-porter, el pantalón, el traje sastre, el esmoquin, la famosa chaqueta safari, los blazers y los trenches fueron algunos de sus números maestros.
Un estilo adoptado inmediatamente por la mujer ejecutiva, a la que también informalizó con prendas de caída mórbida, vestiditos negros y conjuntos tejidos, sin descuidar la alta costura con diseños en los que sensualidad y distinción fueron sinónimos.
Primero en el atelier de Dior y luego en su propia maison , YSL Rive Gauche, asociado con Pierre Bergé, que lo acompañó prácticamente en toda su carrera, Saint-Laurent también llevó el arte a la moda, como en sus célebres vestidos Mondrian. Era la década del 60, cuando se jugaba proponiéndole a la mujer calzarse botas hasta el muslo, animarse con transparencias, llevar trajes con bermudas o faldas tubo, las mismas que hoy circulan por todas las pasarelas. Amante de las culturas exóticas, por sus colecciones asomaron asimismo estilos inspirados en Asia y Africa, como la colección cosaca, de 1976, centrada en los trajes campesinos rusos.
Inolvidable con sus anteojos de grueso marco negro, tímido y poco afecto a los reportajes, Saint-Laurent fue un admirador de la belleza femenina y, con ella, de sus formas, a las que realzó en todas sus presentaciones, siempre coronadas de rosas, su flor favorita. La modelo Laetitia Casta fue una de sus musas y con ella se despidió de la moda en su último desfile, en 2002, cuando vendió su firma al grupo Gucci.





