
No harán el Corredor Verde del Oeste como lo prometió Ibarra
Según un ministro de Telerman, el plan tenía fallas técnicas
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A cinco años del anuncio de concreción del Corredor Verde del Oeste (CVO), que preveía soterrar las vías del tren desde plaza Miserere hasta Liniers, y la conversión de la traza en un extensísimo bulevar, el ministro de Planeamiento y Obras Públicas de la ciudad, Juan Pablo Schiavi, admitió que la obra peligra porque resulta prácticamente inviable, desde lo técnico y desde lo económico.
En pocas palabras, que los espacios verdes diseñados a lo largo de 11 kilómetros, que iban a beneficiar a 140.000 vecinos y a representar un gigantesco pulmón para la ciudad, están en terapia intensiva desde ayer.
"Es un gran proyecto, pero tal cual como se lo licitó, no sabemos si se puede realizar. Lo que hice fue sincerar una situación y lo que estamos previendo es un nuevo llamado a licitación", reconoció ayer a LA NACION Schiavi, después de su exposición en la Legislatura porteña sobre el presupuesto para el año próximo, durante la cual deslizó que la concreción de la obra, tal como se la había planeado, es hoy improbable.
"Estamos casi convencidos de que la obra, tal como está planteada, va hacia a una rescisión del contrato porque, además, el dinero estipulado no está presupuestado", añadió el funcionario de la ciudad.
El corredor iba a costar inicialmente casi 280 millones de pesos, fondos aportados por la ciudad de Buenos Aires y el gobierno nacional. Buena parte de la inversión provenía de préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Apenas alcanzó a ejecutarse un 4,38% del proyecto, correspondiente a obras básicas que significaron un gasto de 10,5 millones de pesos.
El CVO representó el "gran proyecto" de la gestión del destituido jefe comunal Aníbal Ibarra. Al anunciarlo, el 15 de agosto de 2001, Ibarra prometió que la obra demandaría entre 7 y 8 años y sería un antes y un después en la ciudad. A cinco años de aquel anuncio, la gestión del sucesor de Ibarra, quien fue su vicejefe, Jorge Telerman, la echó por tierra.
Fallas de seguridad
"Desde el punto de vista paisajístico era muy lindo, pero en lo estructural no se habían tomado datos de los suelos de la zona ferroviaria, y los estudios presentaban inconsistencias", dijo Schiavi. Al ser consultado sobre las implicancias de esas "inconsistencias", amplió: "No se hizo el estudio estructural, y desde el punto de vista de la seguridad no era factible".
El CVO consistía básicamente en cubrir con una bóveda de hormigón el trazado de la línea Sarmiento a lo largo de Caballito, Almagro, Flores, Floresta, Villa Luro y Liniers. Sobre esa estructura, según el proyecto original, se diseñarían grandes parquizaciones, en una zona que carece de espacios verdes, según datos del gobierno de la ciudad.
Ahora, todo el proyecto vuelve a foja cero. "Lo quiero sacar adelante, pero con otro llamado a licitación", señaló Schiavi, quien sostuvo: "Es la única obra heredada que no hemos podido cumplir".
En opinión de la vicepresidenta de la Comisión de Espacios Públicos de la Legislatura, Marta Varela (Recrear), "la inoperancia en torno a este tema ha sido demasiada". Según la legisladora, que escuchó ayer la exposición de Schiavi, "la obra no puede realizarse por imprevisión en los estudios técnicos por parte de gestiones anteriores". Aclaró: "El CVO viene siendo anunciado desde 1999: Ibarra anunció su lanzamiento en infinidad de oportunidades".
El error que admitió ayer Schiavi fue, para algunos legisladores, parte de una muerte anunciada.
"La del corredor no excede a todas las demás obras que no se han ejecutado, y lo único que se hizo en todas ellas es ejecutar la parte del presupuesto destinada a consultorías", expresó la legisladora Soledad Acuña (PRO), integrante de la Comisión de Presupuesto y Planeamiento Urbano. Y concluyó: "Mi sensación es que, en este caso, los errores eran tan burdos que, si no los denunciaba, [Schiavi] iba a quedar «pegado»".
Una obra ambiciosa
- La obra, inicialmente, representaría un gasto de casi 280 millones de pesos.
- El soterramiento del tren y la parquización superficial beneficiaría a 140.000 vecinos y mejoraría la conectividad norte-sur de la ciudad, sin pasos a nivel.
- La estimación inicial era que se lograría la parquización de unas 75 hectáreas a lo largo de los 11 kilómetros que van de Plaza Miserere a Liniers.
- El CVO, según las estimaciones iniciales de la gestión de Aníbal Ibarra, demandaría entre 7 y 8 años de trabajos.





