
No se podrá fumar en los vuelos de cabotaje
La prohibición comenzará el primero de enero próximo para los usuarios de Aerolíneas Argentinas y de Austral.
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Año nuevo, vuelo nuevo. El ´98 hará su aparición encarando otra batalla en la guerra contra el tabaquismo, ya que a partir del 1¼ de enero próximo estará prohibido fumar en los viajes de cabotaje de Aerolíneas Argentinas y de Austral.
Esta medida ya se aplicaba en los vuelos a Montevideo y fue adoptada "atendiendo a los numerosos y reiterados pedidos de los pasajeros", según explicó Alejandro Lotito, jefe de prensa de ambas aerolíneas.
La veda no hace más que ahondar la tendencia a impedir que el humo de los amantes del tabaco invada los espacios y el transporte público.
"Los vuelos de cabotaje duran menos que una película o una obra de teatro -explicó Lotito-.Las personas que no pueden estar ese lapso sin fumar, tampoco podrían asistir a varios espectáculos."
De esta forma, aquellos que gustan de despuntar el vicio en las alturas deberán esperar entre los 20 minutos que dura el vuelo a Rosario y las tres horas a Ushuaia para encender un cigarrillo.
La iniciativa, de acuerdo con Lotito, no fue tomada de manera improvisada: "No es una medida caprichosa. Durante varios meses realizamos numerosos muestreos para conocer la opinión de la gente y la mayoría está de acuerdo con ella".
A lo largo de este año se desarrollaron una serie de medidas que se sumaron a la cruzada librada contra el tabaquismo. Esta fue iniciada varios años atrás con el fin de revertir el promedio de 40.000 muertes anuales provocadas en el país por enfermedades asociadas al cigarrillo.
Cruzada contra el tabaco
A principios de junio de 1994, el Concejo Deliberante porteño puso una traba insalvable para los cultores del humo. Sancionó una ordenanza que prohiíbe fumar en las oficinas públicas y aplica restricciones en los bares, restaurantes y confiterías.
Menos de un año después, esta iniciativa ganó la calle de la mano del disgusto de sus detractores, quienes tuvieron, a regañadientes, que amoldarse a las nuevas disposiciones.
Más tarde, las medidas en favor del aire puro comenzaron a circular por los carriles del transporte público. A la veda decretada en los colectivos y los subterráneos, se sumó la de los trenes.
Ferrocarriles Metropolitanos estableció en julio último la prohibición de fumar en sus líneas San Martín, Roca y Belgrano.
Y ése fue sólo el comienzo. Dos meses después, el 21 de septiembre, el cigarrillo descarriló casi definitivamente de la mano de Trenes de Buenos Aires, que impusieron la veda en sus convoyes de las líneas Mitre y Sarmiento.
Esfuerzos extranjeros
La lucha contra el tabaquismo en la Argentina se encuentra en su génesis si se la compara con otros países.
Por caso, en los Estados Unidos esta batalla adquiere ribetes dramáticos: en marzo último, el presidente norteamericano, Bill Clinton, decretó que los menores de 27 años no pueden comprar cigarrillos sin mostrar su documento.
Por su parte, una empresa textil de Lipzing, Alemania, realizó dos años atrás una propuesta singular. Ofreció un aumento de sueldo a aquellos que abandonaran el cigarrillo durante el horario de trabajo.
"La prohibición de fumar durante los vuelos -aseguró el jefe de prensa de las aerolíneas que instrumentarán en pocos días la medida- es una tendencia que se está dando en todas las aerolíneas del mundo. Cada vez es menor la demanda para el sector de fumadores".
Según Lotito, Aerolíneas Argentinas y Austral no darán marcha atrás con la disposición. Así nomás comenzará el año en las alturas. Un año en que la embestida contra el tabaquismo promete no darle aire al cigarrillo.
Usuarios de parabienes
La decisión de prohibir fumar en los vuelos de cabotaje por parte de Austral y Aerolíneas Argentinas fue recibida de muy buena manera por los pasajeros.
La noticia no los sorprendió ni les molestó, creen que es una buena manera de resguardar la salud tanto de los no fumadores, como de las personas que no pueden desprenderse del cigarrillo.
Los clientes de las dos empresas piensan que es positivo no dejar fumar en los sitios cubiertos y reducidos como las cabinas de las aeronave y tienen confianza que la medida incluya a otros lugares públicos.
En el Aeroparque Jorge Newbery, los pasajeros que en la mañana de ayer realizaban los trámites para embarcarse en los vuelos, consultados por La Nación , se manifestaron conformes con la medida y la consideraron oportuna.
Héctor Sabatello, un arquitecto de 43 años, que una vez por mes por motivos laborales viaja en avión comentó: "Estoy plenamente de acuerdo en que en los vuelos de cabotaje prohíban fumar. No tengo por qué aguantar los vicios de las demás personas".
Mientras comprobaba que su pasaje estuviera en orden, y con un cigarrillo en la mano, Pablo Barrientos, un empleado de 27 años sostuvo:"A pesar de que fumo, no me molesta la prohibición; es importante respetar a las personas que no tienen este vicio".
"Me parece perfecta la decisión. Soy fumadora, pero el humo en los lugares cerrados es espantoso. Por decisión propia durante los viajes no enciendo ningún cigarrillo. De todos modos no es imposible prescindir durante dos horas de fumar", sostuvo María Torres, docente de 57 años.
Pablo Bolomo, de 26 años, por cuestiones laborales y deportivas viaja dos veces por mes en avión. Para él, fue una decisión excelente.




