Nuevas veredas en el centro porteño
Son de cemento y más resistentes; cuestan menos que las baldosas; sigue el plan de reparaciones
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El 64 por ciento de las veredas de la Capital están rotas o dañadas, según estadísticas del gobierno porteño. Buenos Aires pretende cambiar su fisonomía y las castigadas aceras están primeras en esa lista de mejoras que anunció la administración de Macri.
En el centro de la ciudad, las viejas y rotas baldosas ya son reemplazadas, en su mayoría, por un nuevo modelo de cemento peinado con mallas de hormigón, como se utiliza en la zona de Puerto Madero y en otras grandes ciudades del mundo.
Este tipo de veredas tiene múltiples beneficios, coinciden las autoridades porteñas y los especialistas: son más resistentes, resultan 20% más económicas, se construyen con mayor rapidez, tienen mejor accesibilidad, son fáciles de mantener y de reconstruir. Además, cuando las empresas de servicios públicos las rompen deben reemplazarlas por completo y no se advierte su reconstrucción.
Sin embargo, en otros barrios de la ciudad, el plan de reestructuración de veredas se lleva adelante con las conocidas baldosas, puesto que la mayoría de los vecinos considera que las aceras de cemento son de menor calidad y, por una cuestión estética, las rechazan.
"Comenzamos a ejecutar el modelo de nuevas veredas en la zona del microcentro, ya que es el área donde peor se encuentran. ¿Por qué ocurre esto? Por la cantidad de roturas que realizan las empresas de servicios públicos y por los colectivos urbanos, que, al tener poco espacio para girar, se suben a las veredas", dijo a LA NACION el subsecretario Espacio Público, Carlos Tramutola.
"La intención del gobierno es cubrir el microcentro con este nuevo sistema. Evaluaremos cada caso en particular. Estas veredas de cemento tienen muchos beneficios y las estamos probando", explicó.
Según el gobierno, para reparar toda una cuadra con las nuevas veredas de cemento se demora hoy dos días, mientras que con la colocación de las viejas baldosas se tarda entre seis y siete días en finalizar el trabajo. La gestión macrista planifica reconstruir durante 2008, en el micro y macrocentro, 60.000 m2 de aceras. "Unos de los puntos negativos que tienen las veredas de cemento es que absorben con más facilidad la suciedad pero, hasta el momento, respondieron muy bien", dijo Tramutola.
Costos
El costo de las veredas de hormigón tiene un valor promedio de 152 pesos el m2, mientras que el de veredas realizadas con baldosas cotiza a 189 pesos.
"Hoy se pueden observar las nuevas veredas en Sarmiento y Talcahuano, por ejemplo, entre otros sitios. Es una prueba piloto que se hará en esta zona y después se verá si se continúa en otros barrios de la Capital. En realidad, para el plan de reparación de veredas que se está realizando en Villa Ortúzar, Villa Pueyrredón, Villa Urquiza y Agronomía -concretado casi el 85%- se colocaron baldosas", dijo a LA NACION Pedro López, director de Acciones en la Vía Pública.
Consultado sobre por qué en otros barrios se colocan baldosas, López comentó: "En la zona de micro y macrocentro se requiere rapidez en la ejecución y liberación de las aceras al tránsito peatonal, escasez de generación de escombros y de acopio de materiales y esto se consigue con las veredas de hormigón. Mientras que en los barrios se realizan veredas con colocación de baldosas porque los requerimientos de programación y tiempos de ejecución son diferentes".
Numerosas roturas
La ciudad tiene poco más de 18.000.000 de metros cuadrados de veredas (330.000 cuadras) y hay muchos puntos críticos donde la destrucción de las aceras acumula años de reclamos sin respuestas. Según cifras oficiales, 11.500.000 m2 de las aceras están rotos y cerca de 4.000.000 m2 le corresponde reparar al Estado porteño.
El gobierno, que anunció que destinará 250 millones de pesos en todo el año para reparar las veredas (ya sea con cemento alisado o con baldosas), aseguró que ya se reemplazaron en distintos barrios 38.000 m2 de acera en enero pasado; 49.000 m2, en febrero; 43.000 m2, en marzo, y 60.000 m2 en lo que va de abril.
"Podrán ser más prácticas y más duraderas las veredas de cemento, pero la verdad es que son muy, muy feas. En la puerta de mi casa y en mi barrio, prefiero las baldosas", dijo a LA NACION Fernando Rodríguez, vecino de Villa Urquiza. Precisamente en su cuadra, en el 2800 de la calle Plaza, una cuadrilla del gobierno trabaja en el reemplazo de las veredas con baldosas de 40 cm por 40 cm. En las esquinas, las bajadas sí fueron hechas con el sistema del cemento peinado.
La diputada del Frente para la Victoria, Inés Urdapilleta, vicepresidenta de la Comisión de Protección y Uso del Espacio Público, consideró que las veredas de la ciudad necesitan ser reparadas. "Si se mejoran las veredas del microcentro está bien. No hay un criterio general para las veredas de la ciudad y es bueno que haya una unificación en ese sentido. Hoy las veredas están en estado calamitoso", dijo Urdapilleta.




