
Oposición en San Isidro a la isla del Plata
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Más de 600 representantes de asociaciones vecinales y deportivas de San Isidro y de su ribera expresaron ayer un rechazo prácticamente unánime contra el proyecto de crear una isla para 20.000 habitantes sobre terrenos ganados a las aguas costeras del río frente a ese distrito del norte del conurbano.
Las opiniones coincidieron en la firme defensa del entorno natural y del carácter histórico del lugar que sería modificado por el impacto urbano de una isla artificial de 350 hectáreas.
"Cuando éramos chicos disfrutábamos del río después lo contaminaron y ahora lo entierran" dijo gráficamente uno de los exasperados sanisidrenses quien junto a centenares de convecinos hacía escuchar de viva voz su protesta frente a la Casa de la Cultura de San Isidro donde se organizó la reunión.
Mientras dirigentes políticos de ese distrito aseguraron que procurarán impedir las obras del proyectado complejo urbano aún no está resuelta la cuestión de jurisdicción que pesa sobre esta nueva isla artificial. Existe una ley dictada en el siglo último que daría al partido de Tigre la facultad de autorizar la urbanización de los islotes a la que se oponen los sanisidrenses.
Rechazo vecinal
¡No!: en una reunión que se realizó ayer vecinos y dirigentes coincidieron en que la isla perjudicaría su calidad de vida.
"Queremos mantener a San Isidro tal como está con sus rasgos urbanísticos diferentes." La opinión de Marisa Blanco coincide con la de unos 600 representantes de asociaciones deportivas y vecinales que expresaron ayer su posición sobre el tema que los desvela: la pretensión de crear una isla para 20.000 habitantes frente a San Isidro.
Los vecinos dicen que el proyecto está alejado de la identidad y la historia del distrito porque la isla se formará artificialmente. También lo critican porque "atenta contra los deportes náuticos y la calidad de vida de San Isidro".
"Cuando éramos chicos disfrutábamos del río después lo contaminaron y ahora lo entierran" comentaban algunos vecinos frente a la Casa de la Cultura de San Isidro donde se organizó el encuentro convocado por el intendente Melchor Posse.
Reservas naturales
Los dirigentes políticos del distrito pusieron el acento en la intención de conservar las islas como reservas naturales postura compartida por todos los presentes.
Pero esa voluntad se concretaría sólo si el municipio tuviera injerencia sobre los islotes. Actualmente la jurisdicción corresponde al partido de Tigre según lo estipula una ley del siglo pasado.
Fue el Concejo Deliberante de esa comuna el que aprobó el proyecto para construir la isla.
Los habitantes de San Isidro rechazan de plano la norma así como la decisión del municipio vecino de avanzar sobre un tema que los afecta en forma directa.
Sergio Díaz ( 33) manifestó: "Estamos pagando las consecuencias de una ley muy antigua que se debería haber modificado. La isla va a provocar un mayor movimiento de gente en San Isidro ¿Tigre se va a preocupar por la infraestructura de nuestro partido? No sólo se va a llevar los beneficios".
A César Burgio (28) le preocupa el mismo tema: "Si no se anula la ley dentro de cien años se van a formar islotes en Capital y también van a ser de Tigre" pronosticó.
Para Manuel Mayo (66) y su esposa Elida (56) es una aberración en nombre de un negocio inmobiliario. "Se perdería totalmente la visual del río" dijeron.
¿Soluciones?
La reunión -que los vecinos compararon con el histórico Cabildo abierto- llegó a una conclusión que algunos miran de reojo:la única manera de evitar que se realice el proyecto es negociar políticamente en la Cámara de Diputados bonaerense para que se debata el proyecto presentado por un diputado de San Isidro que otorga al distrito la jurisdicción de las islas ubicadas frente a su costa.
El municipio está detrás de ese proyecto desde hace varios años pero dicen que el tema se viene postergando. "Hubo cajoneo se intentó aprobar el proyecto de la isla a través de Tigre porque San Isidro no lo hubiera aceptado" dijo el diputado Gustavo Posse (UCR) mientras los presentes asentían con la cabeza.
Pero los dirigentes tienen una carta escondida en la manga por si fracasa la estrategia de obtener la jurisdicción sobre la isla. "Que el gobernador de la provincia revea los títulos de propiedad sobre el río porque la tierra no existe" propuso Melchor Posse.
"Se presentó un pedido de urbanización aduciendo la propiedad de 352 hectáreas de tierra pero la verdad es que son 350 de agua y dos de tierra" aseguró el intendente.




