Ordenan la detención de la abogada santiagueña que hizo gestos racistas en Brasil: “Estoy muerta de miedo”
La medida se apoyó en un posible “riesgo de fuga” de la influencer argentina Agostina Páez
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SANTIAGO DEL ESTERO.- La justicia brasileña ordenó la detención de Agostina Páez, la abogada santiagueña que hizo gestos racistas a los empleados de un bar en Ipanema, Brasil, y que se encontraba con tobillera electrónica para impedir su salida de ese país.
La medida, solicitada ayer por el Ministerio Público de Río de Janeiro, se apoyó en un posible “riesgo de fuga” de la influencer santiagueña de 29 años y, según el sitio local Info del Estero, desde su defensa entienden que se trata de “una medida exagerada, ya que Agostina siempre estuvo a derecho y a disposición cada vez que la llamaron”.
La propia Páez, tras recibir la notificación de la resolución judicial, publicó hace minutos un dramático video en su cuenta de Instagram en el que expresa: “Estoy desesperada, estoy muerta de miedo y hago este video para que se hagan eco de la situación que estoy pasando”.
En una breve aparición de 22 segundos, la influencer pidió ayuda: “Soy Agostina Páez, acusada de injuria racial en Brasil. En este momento he recibido una notificación que hay una orden de detención para mí por peligro de fuga, siendo que tengo una tobillera electrónica puesta y que estoy a disposición de la Justicia desde el día 1. Se están vulnerando todos mis derechos”.
Días atrás, ya se había mostrado angustiada por la situación que le toca atravesar en el país vecino y arrepentida por el “exceso” cometido. En charla con su padre, el empresario santiagueño Mariano Páez, afirmó que se siente “abandonada y desamparada por mi país”.
Los hechos trascendieron a mediados de enero, cuando se viralizó el video en el que se ve a la abogada imitando a un mono con movimiento típico, que muchas veces se le vio a hinchas de clubes argentinos cuando enfrentan a equipos de Brasil por la Copa Libertadores o la Sudamericana. Mientras hacía estos gestos y también sonidos como los que emiten estos animales, Páez era llevada por sus amigas casi a los empujones, sacándola del lugar.

En su defensa, Páez esgrimió que habían sido una respuesta a agresiones y a un intento de estafa “porque nos querían cobrar tragos y consumos que no habíamos hecho”, indicó la abogada.
La joven está acusada de racismo y discriminación. La figura penal que se le imputa es la de “injuria racial”, la cual prevee de 2 a 5 años de prisión. La Justicia de Brasil fue escalando en sus acciones: la primer medida fue impedirle la salida del país; luego, la colocación de una tobillera electrónica, el rechazo a todos los planteos que la defensa de Páez iba promoviendo. Finalmente, ahora, la orden de su detención.
Según se supo, los tribunales de Río de Janeiro dieron curso a la solicitud para que Páez sea detenida y trasladada a una prisión de ese estado brasileño. Por eso, ahora deberá transitar todo el proceso hasta el juicio privada de su libertad.
En su momento, en declaraciones a medios locales, Páez juró no conocer la legislación de Brasil y que sus actos eran considerados un delito grave. Cuando el video se hizo viral, comenzó la actuación de la policía y de la Justicia de ese país.
Como se dijo, primero le incautaron su pasaporte y le prohibieron salir de Brasil. La situación se agravó con el correr de los días, cuando desde la Comisaria N° 11 de Rocinha se le colocó una tobillera electrónica para vigilar sus movimientos. Hoy, el Juzgado Penal 37 de Río de Janeiro ordenó su detención.
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