
Otro muerto en el Aconcagua
Drama: el andinista sufrió mal de altura en un refugio a 5400 metros y perdió la vida antes de que pudiera ser rescatado; es la séptima victima fatal del año.
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MENDOZA.- Fue la séptima víctima fatal en lo que va del 2000. Flavio Lisi, un ingeniero salteño de 37 años, se sumó ayer a la trágica lista de los que quedan en el camino a la cima del cerro Aconcagua, al sufrir una grave descompensación por el llamado mal de altura.
Lisi era el jefe de una expedición de siete personas del Club Amigos de la Montaña, de Salta, que transmitía por radio sus vivencias a miles de personas que seguían con entusiasmo el ascenso, tal como informó La Nación en su edición de ayer.
El montañista se descompuso y comenzó a sentirse mal anteanoche, en el refugio Nido de Cóndores, a 5400 metros. Estaba desorientado, tenía cefaleas y pérdida de conciencia por una insuficiente oxigenación de la sangre, que se debe a la falta de adaptación del organismo a la altura.
La expedición se comunicó en la mañana de ayer con los guardaparques para informar que Lisi estaba enfermo. Un médico preguntó los síntomas y les indicó que lo bajaran de inmediato porque el estado del deportista era preocupante.
Horas más tarde llegó al refugio una patrulla de rescate de alta montaña y constató que Lisi había fallecido, al parecer a causa de un edema pulmonar agudo.
La patrulla de rescate de alta montaña informó que el cuerpo fue trasladado hacia el campamento base de Plaza de Mulas, mil metros más abajo. Hoy sería llevado a un hospital para practicarle la autopsia.
Lisi es la persona número 99 que muere en el Aconcagua desde 1926, fecha en que se comenzó el registro, y la séptima en lo que va de esta temporada de ascención. Este año también murieron en el cerro la mejicana Justina Julia Martínez, el japonés Yshigli Tamiharu y los argentinos Daniel Morales, Germán Brena, Walter Toconás y Gustavo Martín.
Controles
La muerte de Lisi fortalecería la decisión del gobierno de Mendoza de adoptar para el año próximo medidas más exigentes para quienes quieran escalar el Aconcagua, ya que en los últimos años lleva gastado más de un millón de dólares en operaciones de traslado de víctimas o accidentados desde las altas cumbres.
Estudian la posibilidad de exigir un seguro que cubra los gastos de rescate y evacuación de la zona en caso de accidentes o muerte. También piensan aumentar considerablemente el canon de ingreso al parque nacional para ascender el Aconcagua.
En la primera quincena de este año, el Estado gastó 7500 pesos en helicópteros para rescatar a los cuatro andinistas argentinos que murieron a comienzos de enero, mientras intentaban alcanzar la cumbre. Lo mismo tuvo que hacer después con un francés que tenía el 50 por ciento de su cuerpo congelado.
Especialistas en alta montaña aseguran que la temporada de este año no es mucho más trágica que las anteriores, si se tiene en cuenta la relación entre visitantes y accidentes. Pero se mostraron preocupados por la difusión que del cerro se hace en Buenos Aires y en todo el mundo.
"Se vende el Aconcagua como si fuera un paso a la precordillera sin riesgo alguno, y la ascensión al cerro, o el mismo trekking hasta Plaza de Mulas, debe realizarse con un excelente estado físico y tomando una serie de recaudos, ya que el andinismo es un deporte de alto riesgo."
Los que llegaron a la cima
SALTA.- Antes de que la tragedia enlutara la expedición a la cima del Aconcagua y obligara a suspenderla, uno de los compañeros de Flavio Lisi, que por medio de un teléfono satelital se comunicaba con una radio FM salteña, comentaba al aire que ya habían llegado a la cumbre. Pero no sabía ni se imaginaba que un integrante del equipo ya se sentía mal.
Lo que ocurrió es que Pedro Lamas, Arturo Arqued y Alejandro Hernández se habían adelantado al grupo, y a las 15 de anteayer habían llegado a los 6950 metros. "El último contacto que tuvimos con el resto de la expedición -dijo- fue desde la cumbre, donde teníamos mucha interferencia. Ya enseguida vamos a desarmar nuestro campamento e iniciamos la marcha hacia Nido de Cóndores." En ese refugio se encontraba Lisi ya enfermo, pero ellos no lo sabían.
Los montañistas habían decidido, el lunes último, dividirse en dos grupos debido a las condiciones climáticas, para así garantizar el éxito de la expedición. Lisi, de 37 años, se dedicaba al montañismo desde los 17, había ascendido hasta los 7500 metros el Himalaya y en otra oportunidad había alcanzado la cima del Aconcagua.
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