En diálogo con LA NACION, el experto detalló los aspectos clave para optimizar el descanso, desde la elección del equipamiento hasta los hábitos nocturnos necesarios
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Lograr un descanso reparador es uno de los pilares fundamentales de la salud física y mental. Según Pablo Ferrero, neurólogo y especialista en medicina del sueño, el tiempo óptimo de descanso oscila entre las 7 y 8 horas diarias. No obstante, más allá de la duración, la calidad del entorno y los elementos utilizados para dormir juegan un rol decisivo.
En ese sentido, la elección del soporte resulta crucial, y aunque la comodidad es subjetiva, Ferrero subraya las ventajas técnicas de los colchones de resortes: “Permite respirar un poquitito más el cuerpo, pero ambos son excelentes productos”.
El especialista explicó que la selección de un colchón no debería ser una decisión apresurada, es por ello que recomienda a los usuarios visitar los locales comerciales y probar las distintas opciones durante al menos 15 o 20 minutos, ya que el diseño del producto debe contemplar la ergonomía de la columna, que posee una forma de “S” natural.
En este sentido, Ferrero advirtió sobre la importancia del pantografiado en la espuma, un proceso que permite que las zonas de mayor peso del cuerpo, como la pelvis o los hombros, se hundan adecuadamente para evitar que las lumbares queden “sobre el aire”. De esta forma, se evitan problemas posturales derivados de 8 horas en una mala posición.
La importancia de la almohada
Respecto a la almohada, el médico sugirió buscar diseños anatómicos o ergonómicos que cuenten con dos alturas distintas. “La joroba más baja tiene que ir en el espacio que está abajo del cuello, justamente para que este espacio que tiene forma de bóveda se llene con esta espuma y haga que descanse el cuello mientras que la cabeza va a quedar alojada en el hueco”, precisó.

Recomendaciones para un buen descanso
Asimismo, destacó el uso de telas frías en el soporte cervical para favorecer la pérdida de temperatura corporal, factor vital durante la noche. En caso de no tener contraindicaciones de salud, como ronquidos o apneas, el experto recomienda dormir mirando hacia arriba, aunque si es necesario rotar, el lado izquierdo es el más indicado para reducir el reflujo y los problemas digestivos.
Para acondicionar el ambiente, el especialista enfatiza la necesidad de mantener una temperatura fresca, idealmente entre los 19 y 21 grados, y total oscuridad: “Es ideal para permanecer en una buena etapa de sueño, tener un sueño reparador y sentirte reconfortado el día siguiente”.
Por otro lado, la exposición a luces artificiales, especialmente las azules provenientes de dispositivos electrónicos, altera la segregación de melatonina. Para contrarrestar entornos ruidosos, Ferrero valora el uso de ruidos blancos: “Los ruidos blancos son los ruidos que suelen ser, por ejemplo, un motor, un aire acondicionado, un ventilador, algo que habitualmente enmascara los demás ruidos”.

En cuanto a la indumentaria, sugiere dormir sin ropa siempre que sea posible para facilitar la termorregulación, y optar por sábanas frescas, preferentemente de fibras naturales como bambú o algodón de alta cantidad de hilos.
Finalmente, el neurólogo desaconseja el uso de siestas prolongadas como mecanismo para compensar una deuda de sueño acumulada durante la semana laboral, pues esto puede alterar el ritmo circadiano.
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