"Perdón hija por no haberte cuidado", dijo la madre de Nahir Galarza en una sentida declaración

Yamina Kroh habló sobre la relación que tenía con su hija y afirmó que Nahir no le contaba nada de su intimidad
Yamina Kroh habló sobre la relación que tenía con su hija y afirmó que Nahir no le contaba nada de su intimidad Fuente: Archivo - Crédito: Rodrigo Néspolo / LA NACION
Paola Robles Duarte
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21 de junio de 2018  • 12:33

GUALEGUAYCHÚ.- Durante más de una hora, Yamina Kroh habló de la relación que tenía con su hija y, sobre todo, de cómo no supo ver que Nahir Galarza tenía con Fernando Pastorizzo una relación que le hacía tan mal que, a fines del año pasado, desembocó en el dramático final que ahora es el foco del juicio oral que se desarrolla en los tribunales de esta ciudad del sureste entrerriano.

Arrasada por las lágrimas, y mirando a Nahir, que también lloraba, le dijo: "Perdón, hija, por no haberte cuidado". Antes de eso resaltó que a Pastorizzo lo había conocido "diez minutos" del viaje en el que los acompañó a Brasil, como "un amigo" de la chica. Afirmó que la joven no le contaba nada de su intimidad y, finalmente, sostuvo que después del crimen de Fernando Nahir estaba "como ida".

Nahir Galarza fue condenada a prisión perpetua

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El lunes próximo, en el cierre de la etapa de testimonios, lo más probable es que la propia acusada dé su versión de los hechos, antes de que el juicio entre en la etapa de alegatos.

Los padres de Nahir Galarza
Los padres de Nahir Galarza Fuente: Archivo - Crédito: Rodrigo Néspolo / LA NACION

Kroh ingresó al recinto pasadas las 10 de hoy. Se le mezclaban las palabras y las lágrimas. Nahir, que parecía desconectada de lo que pasaba, lloró con el testimonio de su madre.

Ante el tribunal habló del supuesto abuso que su hija habría vivido en 2015. Dijo que a partir de ahí la relación con ella cambió: "Éramos muy compañeras, pero Nahir se alejó, nunca quiso hablar de lo que pasó".

"Ella me decía que no pasaba nada –en relación al vínculo con Fernando–, que me quedara tranquila. No me dejaba acercarme, me decía que era grande", contó la mujer, visiblemente conmovida, mientras iba relatando diferentes aspectos del vínculo de sumisión que tenía su hija con él.

Sobre las lesiones que, ocasionalmente, tenía Nahir en su cuerpo, que atribuyen a la violencia física que Fernando aplicaba sobre la chica para dominarla, afirmó: "Me decía que no le dijera nada a su papá porque, por el carácter que él tenía", temía que hiciera algo. "Perdón hija por no haberte cuidado", dijo la mujer. Las dos lloraron.

Kroh contó que en una oportunidad vio 87 llamadas perdidas en el celular de Nahir, que se estaba cargando en la cocina. "Fue el día antes de que ella rindiera un final y saliera mal". Sobre el vínculo de su hija con Fernando dijo que a él lo conoció "10 minutos antes de viajar a Brasil". Agregó: "Iba a ir Sol Martínez [ la amiga que declaró la semana pasada ] pero por un problema de papeles fue él, que ya era mayor de edad".

Por último, Kroh declaró que ella se enteró de que había pasado "algo" la madrugada del 29 de diciembre pasado por el llamado de su hermana, quien le habló de "un accidente" cerca de la casa de su madre. "Después del llamado de la mamá de Fernando Pastorizzo, ese día, "Nahir estaba como ida, no hablaba", confesó.

Nahir Galarza y uno de sus abogados, durante la audiencia de ayer
Nahir Galarza y uno de sus abogados, durante la audiencia de ayer Crédito: R2820.com

Testimonio y enojo del padre

Marcelo Galarza, padre de Nahir, fue el último testigo de la jornada. Su testimonio se ciñó especialmente a lo sucedido el día del hecho, tanto a lo que supo o le dijeron como a lo que él mismo hizo. Se refirió a su arma de dotación, usada para dar muerte a Pastorizzo. Sostuvo que tras enterarse de que "había existido un hecho fatal" que involucraba a su hija, pidió permiso para regresar desde Gualeguay (donde presta servicio) y una de las primeras cosas que hizo fue, precisamente, entregar la pistola. "Citaron a dos testigos civiles, me pidieron que entregara el arma, fui a la habitación, saqué el arma que siempre uso con bala en la recámara y sin seguro por diferentes acontecimientos que me han ocurrido en mi carrera. Le saqué la bala de la recámara. Entregué el arma descargada", afirmó.

Ayer, sus camaradas habían dicho, precisamente, que Galarza siempre usaba su arma sin seguro y con una bala en la recámara. De esa forma intentaron revalidar la posibilidad de que Nahir hubiese disparado accidentalmente los dos proyectiles de 9 milímetros que segaron la vida de Fernando Pastorizzo.

Luego rememoró aquella mañana del 29 de diciembre pasado; contó cada paso como quien reproduce una serie de actos mecánicos. Pero tuvo un fuerte entredicho con la querella cuando se le preguntó a qué hora había llegado ese día a su trabajo en la jefatura policial de Gualeguay. "¿A qué viene esto"? Mi horario normal es a las 8 de la mañana, pero ese día llegué a las 8.30. A veces se producen imprevistos. Ese día, si no me equivoco, había reparaciones en la ruta. Tal vez llegué media hora o 20 minutos más tarde; tal vez eché combustible, no me acuerdo. ¿Para qué quiere saber? ¿Para que me sancionen?", contestó, ofuscado.

Luego dijo que no conocía a Fernando Pastorizzo hasta que hicieron el viaje a Brasil, y que en esa circunstancia no habló con él ni vio que el chico y su hija se besaran o que siquiera se hubiesen dado la mano.

La refutación a una psicóloga

La audiencia de había comenzado con la devolución de la licenciada en Psicología Lucrecia Inés Kablan –perito de la querella–, quien refutó las conclusiones que había dado la psicóloga contratada por la defensa, Alicia Paday, quien señaló que Nahir había sido víctima de violencia de género, que sufría de depresión autodestructiva y de trastornos de personalidad severos que daban paso a brotes psicóticos, uno de los cuales habría tenido, precisamente, en el momento de cometer el crimen.

Kablan evitó referirse al diagnóstico expuesto por la perito de la defensa, desestimó el método que había usado para llegar a las conclusiones a las que arribó y, en un duro párrafo final, cuestionó "la ética y seriedad con las cuales se realizó el proceso de evaluación", las cuales consideró "fundamentales para realizar un informe imparcial". Finalmente, sostuvo que Paday había llegado a "conclusiones inválidas".

Finalmente, también declaró el personal trainer del gimnasio al que Nahir y su madre asistían con frecuencia. Walter Jiménez aportó un dato interesante: la mentada lesión en la entrepierna de la chica, posible signo de un hecho de violencia sexual. "Era un raspón grande, como cuando te caés de la bici. No era un moretón, estaba en la pierna izquierda y se podía ver con claridad. Me llamó la atención, le pregunté a Nahir y no me contestó lo que le pasó ni como se lo hizo. Le pregunté a su madre y ella me dijo que lo había visto, pero no me dijo nada más".

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