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La peregrinación a Luján de este sábado 3 de octubre representa un esfuerzo físico prolongado para quienes decidan realizar el trayecto completo. En ese contexto, el médico cardiólogo Jorge Tartaglione explicó cómo prepararse antes de salir, qué llevar en la mochila y cuáles son los síntomas que obligan a detenerse y pedir ayuda.
“Vas a caminar 60 kilómetros. Vas a hacer 80 mil pasos. Vas a estar caminando entre 14 y 18 horas”, señaló durante su participación en LN+. Con esas estimaciones, buscó dimensionar la exigencia de una jornada en la que también habrá que contemplar la posibilidad de lluvia y el frío durante la madrugada.
Entre sus recomendaciones, el especialista puso especial atención en el cuidado de los pies y destacó un producto que no debería faltar: vaselina para aplicar en las zonas de roce. También insistió en que completar todo el recorrido debe depender de las posibilidades de cada persona.

Durante su intervención en LN+, Tartaglione recurrió a una comparación para explicar la importancia de los cuidados previos: “Pensá a tu cuerpo como un auto”. Así como un vehículo requiere una revisión antes de un viaje largo, quienes tengan alguna enfermedad deben consultar antes de afrontar la caminata.
El médico mencionó en particular a las personas con enfermedades cardíacas, hipertensión o diabetes, así como a quienes estén anticoagulados. Para esos casos, remarcó la necesidad de una consulta médica previa.
La preparación también incluye dormir bien, desayunar y elegir zapatillas que ya hayan sido utilizadas. Sobre este último punto, fue enfático: “Zapatillas ya usadas, nunca estrenar”.
Además, aclaró que no es indispensable recorrer los 60 kilómetros. Quienes no puedan afrontar la distancia completa pueden incorporarse en un punto más cercano a Luján, como Moreno, en lugar de comenzar desde San Cayetano. “No hace falta hacer los 60 kilómetros si no podés”, sostuvo.

Para el cardiólogo, los pies merecen una atención especial durante toda la peregrinación. Dentro de su comparación con un vehículo, los describió como “las ruedas de tu auto”, y recomendó aplicar vaselina en las zonas de roce.
También aconsejó llevar medias de recambio y curitas, y actuar apenas aparezca una molestia. Si se forma una ampolla, indicó que hay que cubrirla y acudir a una posta de asistencia.
“No te arranques la piel de las ampollas”, advirtió. Su recomendación fue atender el problema desde el comienzo, sin esperar a que la molestia avance durante el recorrido.

Tartaglione recomendó llevar agua, comida liviana y fruta. Para quienes toman medicación, señaló la importancia de contar con una lista de los medicamentos habituales, de modo que esa información esté disponible si necesitan asistencia.
A esos elementos sumó abrigo, un piloto ante la posibilidad de lluvia, una linterna, el DNI y un contacto al que recurrir en caso de un inconveniente. También reiteró la necesidad de incluir medias extra, vaselina y curitas.
Durante la caminata, el especialista aconsejó beber agua antes de sentir sed, en sorbos y sin excesos. “Ni poco ni de más, lo justo”, expresó. En cuanto a la alimentación y el ritmo de marcha, recomendó comer liviano cada dos o tres horas y descansar 10 minutos por cada hora de caminata. A su vez, fue categórico respecto del consumo de bebidas alcohólicas: “Cero alcohol”.

El cardiólogo explicó que algunos síntomas deben funcionar como “luces rojas” que indican la necesidad de detenerse. Entre ellos, destacó el dolor de pecho, además de la falta de aire, las palpitaciones y los mareos.
También mencionó la sudoración, la confusión, los calambres que no ceden y el temblor o frío intenso. Ante esas manifestaciones, insistió en frenar y pedir ayuda, y recordó el número de emergencias 107.
Para las personas mayores que quieran participar, recomendó extremar la precaución y prestar atención a esas señales durante el trayecto.Su mensaje central fue realizar la peregrinación a un ritmo tranquilo, con pausas, hidratación y cuidados acordes con el esfuerzo. “Como cardiólogo, quiero cuidarte”, concluyó.




