Pérez Volpin: el juez de la causa rechazó apartarse y deberá decidir la Cámara de Casación

Fuente: Archivo
María Ayzaguer
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13 de junio de 2019  • 16:55

El juez Javier Anzóategui, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº 8, que lleva la causa del fallecimiento de la periodista Débora Pérez Volpin, rechazó hoy la recusación que planteó la defensa de la familia. La Cámara de Casación deberá entonces decidir si se aparta o no.

La defensa de la familia pidió ayer recusar al magistrado porque lo acusan de mal desempeño de la norma aplicable al caso, de estar enemistado con los abogados que representan a la querella y de haber perdido la imparcialidad.

En su resolución de hoy, el magistrado rechaza de plano las tres acusaciones.

Una de las principales acusaciones que le hace la defensa de la familia es la de dilatar excesivamente el juicio oral, que se pospuso por el pedido de probation del endoscopista Diego Bialolenkier. Al respecto, el magistrado dice que la discusión acerca de si un recurso ante la Corte Suprema debe o no retrasar el juicio no es más que "una mera discrepancia jurídica que para colmo de bienes se ha tornado abstracta, pues la Corte Suprema ha rechazado la queja (...) con lo cual el juicio oral puede llevarse a cabo en la fecha fijada", o incluso antes, según dijo estar analizándolo luego de la muy rápida resolución de la Corte.

El juez Anzoátegui también rechazó completamente tener enemistad con los abogados de la querella, incluso por su vocación de seguidor de Jesucristo. "Ciertamente, las expresiones del abogado de la querella, Diego Pirota (..) no resultan agradables para nadie, pues a nadie le gusta ver su nombre difamado. Pero esto es algo que tiene remedio en el plano funcional, y no es una circunstancia que genere un sentimiento de enemistad contra el letrado. Y aún si ese fuera el caso- que reitero, no lo es- en última instancia, Nuestro Señor Jesucristo -de quien presumo ser un indigno seguidor- nos exhorta a los católicos a amar a nuestros enemigos, de modo que, aunque más no fuera por esta razón, no podría sentir odio por el abogado Pirota", dice en parte de su resolución.

El magistrado hizo un breve resumen de todas sus actuaciones en la causa, desde que la recibió en septiembre de 2018 hasta el día de hoy para demostrar que "no hubo dilación alguna sino solo el tramite preliminar al juicio de un expediente que reviste cierta complejidad, por las cuestiones científicas y médicas que están en juego".

Hacia el fin de su resolución, se preguntó si tal vez las falsas imputaciones de la querella no buscan "que en el juicio intervenga un Tribunal sensible a la presión mediática (..) o que al vez le garantice la condena de los acusados" .

"A este Tribunal lo tienen sin cuidado las presiones mediáticas o de cualquier otra índole. Pueden estar tranquilos los querellantes, los imputados y sus defensores, así como todos aquellos que se interesan por el resultado de este proceso: el juicio se celebrará pronto y será justo", cerró el juez.

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