Pía Numer: "Es posible hacer pequeños movimientos para estar alineados"
La experta en balancing, la técnica americana que apunta a equilibrar la energía personal y generar cambios internos, insiste en los beneficios de hacer foco en el poder del ahora
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La presión de un día agitado o el acelere propio de los porteños se diluyen minutos después de cruzar la puerta de un PH de Colegiales. Es su dueña y anfitriona, Pía Numer, quien con su sonrisa, voz tenue y modos suaves invitan a entrar en una pausa que se estirará durante una hora y media.
El efecto es casi inmediato. La música acompaña y relaja, y las palabras recrean y permiten imaginar lo que bien podría ser una típica sesión de balancing, la técnica americana que reorganiza la energía personal en fases y que prende cada vez más entre las argentinas, especialmente las que transitan los 25 a 40 años.
"Donde uno pone la atención, va la energía. Y uno la puede correr haciendo pequeños actos, chiquitos. No hace falta estar en silencio ni en el momento ideal. Las palabras, los pensamientos, las emociones y las acciones nos dirigen todo el tiempo", advierte a LA NACION, mientras explica que hace tres años que ayuda a equilibrar y fortalecer el campo electromagnético de otros desde su espacio, "El Club de la buena vibra".
Su experiencia con el balancing (trabajaba en una pequeña empresa con una socia) motorizó una búsqueda personal, que se concretó el día que reemplazó el escritorio de su oficina por una camilla. Hoy es una especie de "gurú" de las más jóvenes y de las que atraviesan la adultez fieles a un mandato con el que no comulgan pero tampoco desoyen (aunque quisieran).
Quienes me consultan vienen a reconectarse con su poder interno, su fuerza y su esencia, su niño...
Al consultorio, la mayoría de las mujeres llegan con cansancio sin explicación, desmotivación, ansiedad, y con la dificultad de no poder "engancharse" con el presente o de superar una separación. "Estoy harta de mi trabajo, siento que no estoy siendo mi mejor versión o no me animo a dar el salto y hacer algo independiente", son parte del "menú" diario de los casos en los que interviene Pía, secundada por la filosofía en la que descansa la técnica creada por la norteamericana Peggy Phoenix Dubro: el emponderamiento de la persona.
"Vienen a reconectarse con su poder interno, su fuerza y su esencia, su niña... La vida es cambio permanente y es abismo. Donde vos ponés tu enfoque, va la energía, y donde va la energía, va la fuerza. Si elijo estar en que las cosas no salen, la energía está puesta ahí. El universo acompaña donde vos decidís estar", destaca, aunque aclara que tampoco se trata de caer en el facilismo extremo de «seamos positivos, seamos positivos» a cualquier precio, sino de "resignificar" el ahora y ese camino a la realización espitirual que predicaba Eckhart Tolle, a fines de la década de los noventa, en sus más de cinco millones de ejemplares vendidos.
- No deben faltar en tu espacio quienes buscan bloquear la mala energía de otros...
- No. Pasa que desde el momento en que creemos que la mirada negativa de otros nos puede afectar, le estamos dando fuerza a eso, ¿entendés? Es bueno fortalecer la energía y el campo vibratorio en la vida diaria. Cuando los elevamos, la frecuencia es alta, y ahí es más difícil que te afecte lo que gira a tu alrededor. La tarea apunta a centrarse en elementos que da el balancing e irradiar buena energía.

- ¿Y cómo se logra? ¿Es posible equilibrarse en medio del vértigo con el que se vive?
- Sí, a través de un proceso de trece fases hacemos movimientos y damos intenciones. La persona empieza a tener un registro de su campo electromagnético y lo puede activar, incluso fuera de las sesiones. Cada vez que termina una fase, fortalece su energía.
- ¿Cómo se canaliza internamente esa fuerza?
- Tenemos chakras, que son como rueditas de energía (debajo de los pies, arriba de la cabeza y el corazón) y fibras, que nos recorren (atrás, con información relacionada con la propia historia, y adelante, con el futuro; a ambos lados, se encuentran las que nos hablan de dar y recibir). En las primeras fases se despeja la energía invertida en el pasado y en el futuro. Podés haber tenido una experiencia traumática y quedarte invirtiendo energía de más, atrayendo una emoción parecida o perfil de persona similar. Acá, la despejamos, reciclamos y volvemos a dejarla disponible. Pero la parte más importante es la del canal central. Allí es donde está tu poder, tu fuerza y lo que sos profundamente. Es en el ahora donde se ubica la calma y la armonía.
La idea es recuperar la mayor cantidad de energía en el ahora
- Aparecen referencias constantes al pasado. ¿Qué lugar ocupa el futuro y las inseguridades que provoca lo que está por venir?
En el futuro siempre tenemos proyecciones de miedo, preocupación y ansiedad. ¿Qué es en realidad eso? Anticiparse a algo que no ocurrió. Estamos invirtiendo energía alrededor de todo eso, creando y vibrando miedo, preocupación y ansiedad. La idea es recuperar la mayor cantidad de energía en el ahora. Y, una vez más, el canal central es la clave y el músculo: cuanto más enfocados estamos en él, más aumenta esa posibilidad. La práctica es fundamental para que fluya.
- ¿Qué efectos concretos genera trabajar sobre la energía y las vibraciones?
- Son variados, nunca se sabe, aunque siempre son para la evolución, el equilibrio, entrar en contacto con tu poder, conocerte, soltar cosas que no te sirven. Hay gente que deja de atraer el mismo perfil [tóxico] de persona: «Listo, me enganché con este tipo, este tipo me hizo esto, no me engancho más». A través de la experiencia, hacés un aprendizaje. El balancing te da la posibilidad de no tener que atravesar esas situaciones.
- Las relaciones están presentes en casi todos los ejemplos. ¿En qué medida el proceso apunta a mejorar los vínculos, los dados y los construidos?
- En un alto porcentaje. La fase 3 equilibra precisamente el dar y el recibir. A lo largo de la vida, se puede recuperar energía mal dada o abrirnos a recibir otra. Me acuerdo que hace un tiempo vino una chica que tenía una mamá muy absorbente y un jefe muy demandante. Empezó a hacer las fases y aparecieron los cambios. Le dijo a la madre que no la llamara todo el tiempo por teléfono, salvo que tuviera algo importante que decirle. Más adelante, el jefe le redujo el horario y quiso organizar un viaje porque hacía mucho que no se tomaba vacaciones. ¿Qué pasó? Tenía un patrón y el afuera respondía a lo que ella traía como información del pasado. Pero cuando cambiás la energía, el resto cambia. Insisto mucho con eso.
La mirada de que tu interior define tu exterior da mucha responsabilidad y hace salir del papel de víctima
- Se patentiza entonces la idea de que el cambio interior se proyecta en el exterior....
- Siempre y el problema es de uno. La solución va desde adentro hacia afuera. La vida es un espejo y se va revelando todo el tiempo así. Cuando entendés eso, dejás de poner el poder en el otro. «No es tu mamá la que te quiere arruinar la vida, sos vos la que tenés esa información y tu función es poner límites». Ella, en este caso, se corrió de ese lugar y lo destrabó bastante rápido. Esta mirada de que tu interior define tu exterior da mucha responsabilidad, mucho poder y hace salir del papel de víctima.La mayoría de los problemas tienen que ver con lo que vos traés. La vida es un espejo y el afuera te va a reflejar aquello que vos tengas en tu interior. Eso lleva a dejar de mirar al otro como un enemigo. «¿Qué me está mostrando este tipo [de persona], que genero esta situación?»
- ¿Hay gente que se envicia con la técnica y te visita seguido?
- No (Risas). Hay gente que viene cada tanto porque le gusta, para hacer un "toque", una fase que elijan, pero no enviciados o por deporte. Por ahí vienen con algo de su historia o quieren activar algo del futuro porque están con algún proyecto. «Estoy un poco ansiosa o peleándome», me dicen. Entonces hacemos fase 3, o la 1, a la que llamo Rivotril, porque tiene que ver con los nervios (Risas). Hay gente que vuelve, pero bien, no por dependencia, porque les cuesta conectar. Entonces, vuelven una vez por mes para activar esa conciencia.
- ¿Por qué creés que cuesta tanto alejarse del mandato social y aprender a soltar?
- La forma para soltar es traer tu energía al ahora, o sacarte los temas que están dando vueltas, entregarlos. El ser humano sabe más de lo que cree y puede, pero el sistema propone la falta de poder y el control total. Cuando se logra soltar, empieza un diálogo distinto. «De eso no te preocupes, de eso otro tampoco, andá por ahí». Hay que tener mucho valor para hacerlo. La vida es cambio permanente y es abismo. Lo que pasa es que no nos gusta. Es poder ir dando saltos y no ir en contra de lo natural. Cuando uno lo acepta, se relaja un poco más. Soltás el control, salís de tu zona de confort y las respuestas van apareciendo, surge la magia, de la que tanto hablan. Todo lo demás está preparado para el miedo. Hay una frase que dice: «Salta y luego vendrá la red». Creemos que tenemos que tener las cosas aseguradas. No es fácil evitarlo por cómo está gestado el sistema y el camino estructurado que nos proponen... Hay que hacer pequeños movimientos para estar alienados.
Las fases del proceso. La técnica, creada por la norteamericana Peggy Phoenix Dubro, se basa en el trabajo de trece fases. Cada una equilibra y fortalece un área determinada, y puede repetirse (una vez finalizado todo el proceso) si la persona siente la necesidad de enfocarse en alguna de ellas.
- De la I a IV: crean un fundamento energético para co-crear una vida más iluminada.
- De la V a VII: fortalecen los patrones energéticos de maestría (paciencia, flexibilidad, gratitud).
- De la IX a XII: trabajan los vínculos, hechos que preocupan u ocupen y que se deseen cambiar.
- La XIII: aporta una integración de las anteriores y/o marca el comienzo del camino a recorrer.
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