
Piden que reabran la ruta 12, que dejó aislada a Calingasta
La construcción de dos diques impide el paso de los pobladores hacia la capital
1 minuto de lectura'
SAN JUAN.- Desde la pampa de El Leoncito y entre las sierras de El Tontal y la cordillera de los Andes, los hombres se fueron sumando de pueblo en pueblo. Arrancaron de Barreal, siguieron por Tamberías y se encolumnaron en Calingasta. Allí miraron hacia el Este. Hacia la capital de ésta, su provincia. Pisaron la ruta 12, la que dicen tiene "1111 curvas", y comenzaron a desandarla; más bien, a abrirla de una vez por todas.
Es que el camino de 130 kilómetros, ese sinuoso recorrido de vueltas y contravueltas, se viene cerrando hace tiempo para los 8000 habitantes del oeste sanjuanino. No fueron ni la nieve, ni los aludes, ni el existente deterioro los que levantaron una barrera para que los calingastenses comenzaran a perder contacto con la ciudad de San Juan.
No. Fue un contrato que hace un año y medio se hizo efectivo para que una empresa privada construyera, en el trayecto de la ruta 12, dos diques generadores de energía.
Más allá de las obras y de su futura utilidad, el anterior gobierno provincial encaró el emprendimiento, cuya construcción daría por anulada la ruta, sin detenerse a abrir un nuevo acceso, y los que quedaron detenidos, casi aislados, fueron los pobladores del departamento de Calingasta.
Les ofrecieron alternativas de caminos con el doble de recorrido, con cumbres de hasta 3000 metros y con huellas infranqueables para los automovilistas poco habituados a conducir en la aventura.
Así, con la ruta cerrada durante meses, los calingastinos tuvieron que transitar casi ocho horas por el camino llamado de El Puntudo para llegar a la capital o ingresar por la provincia de Mendoza para luego subir hacia el Norte.
La imprevisión acabó con las pequeñas y medianas empresas, desaparecieron puestos de trabajo, disminuyó la industria maderera, se sembró el mínimo de hectáreas y, en Barreal, no se vieron más turistas.
De allí en más, el conflicto social, el comienzo de una pobreza marginal y la inseguridad en la salud de una población que dejó de tener acceso a los principales centros hospitalarios, ubicados en San Juan.
La muerte de una mujer embarazada en un largo camino alternativo o la falta de asistencia para otra que esperó un helicóptero sanitario que nunca llegó fueron signos del aislamiento.
Por eso, ayer, la caravana de más de 100 vehículos y 500 hombres haciendo anchas las curvas de su histórica y querida ruta 12, llegando a las puertas de San Juan con banderas celestes y blancas para recordar la Independencia del 9 de Julio, pero también para hacerse oír y decirle al actual gobierno de Alfredo Avelín que la herencia es dura, aunque los herederos tienen cómo hacer para no sufrirla.
Numerosos males
El frío y la nieve no acobardaron a los calingastinos ni a su intendente, Adolfo Ibazeta, que enumeró los males. "En nuestros pagos desaparecieron los servicios, la pequeña minería, el cultivo de manzanas y hortalizas. Perdimos la asistencia social y de la salud. Es que el anterior gobierno no sólo dio en concesión la obra de los diques, sino también la mismísima ruta 12."
Ibazeta fue más allá en el tiempo: "Esto afecta todo, incluso a las futuras generaciones. El camino es lo único que tenemos, nuestro sostén y nuestra vida". La gente a cada rato repetía: "Cuando todos cortan rutas, nosotros queremos abrirla".
En la oscura madrugada de ayer, otro poblador de la localidad de Barreal pasó el puesto de vigilancia de ingreso a la ruta 12 para venirse hasta SanJuan. Como todos, tuvo que firmar una declaración jurada en la que se hacía responsable por cualquier accidente que pudiese ocurrirle en el camino. A muchos, ese papel los inquietó y desistieron de realizar el trayecto.
No fue el caso de este comerciante y ocasional manifestante llamado Ricardo Zunino, el ex piloto de Fórmula 1. Nacido en la capital sanjuanina, Zunino desciende de un abuelo que tuvo estancia en la zona de El Leoncito, fue criado en Barrealy, a los 49 años, maneja una hostería llena de álamos y pastos verdes, pero vacía de turistas.
"En nuestro departamento -dice el ex corredor- la gente no habla del buen o mal tiempo, como en otros lugares, sino que siempre pregunta lo mismo, es decir, cómo llegaste, por dónde te fuiste o por dónde viniste." Para Zunino, el corte de la ruta 12 es "un acto de barbarie que aisló a 3000 personas".
Después, los calingastinos volvieron a sus pueblos, desandando esos mil y pico de curvas, algo descreídos, pero con el mismo ímpetu para volverlas a sortear cuando sea necesario. Para ellos lo es siempre.
1
2La enigmática visita de “MBZ”: el exclusivo complejo a una hora de Bariloche donde se alojaría el emir de Abu Dhabi
3El santuario escondido entre las casas de Belgrano R al que todos quieren volver
4Ciudadanía italiana: Hito Mundial, el Estudio De.Martin & Asociados gana el primer juicio luego de la entrada en vigor de la Ley 74/2025 y rescata a millones de descendientes a nivel global



