
Pidieron nueve años para Trovato
Los fiscales reclamaron su inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos; solicitaron que el abogado José Orgeira sea condenado a tres años de prisión; para el empresario que le pagó el vestidor exigieron dos años y medio.
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El ex juez Francisco Miguel Angel Trovato ni pestañeó. El abogado José María Orgeira tomó nota como si estuvieran juzgando a otro y no a él. El tercer acusado, Antonio Visciglia, vicepresidente de la empresa Almagro Construcciones, suspiró aliviado, miró a su esposa y a sus dos hijos, y lloró, en una mezcla de felicidad y nervios.
Eran las 13 de ayer y el fiscal Eduardo Marazzi había pedido que Trovato fuera condenado a nueve años de prisión e inhabilitado de por vida para ejercer cargos públicos. Solicitó que Orgeira fuera sentenciado a tres años de prisión y Visciglia a dos años y seis meses. En los últimos dos casos, el representante del Ministerio Público especificó que la pena no debía ser de cumplimiento efectivo.
Fue una jornada larga. Trovato llegó a Tribunales antes de las 9 y se fue diez horas después. Sus dos defensores, Juan José Richarte y Carlos Wiater, -y él mismo- expusieron durante más de dos horas sobre por qué lo consideraban inocente y reclamaron su absolución.
Lo mismo hicieron el abogado Mariano Cúneo Libarona, en nombre de Visciglia, y los juristas Juan Carlos Aguinaga y Eduardo Aguirre Obarrio por Orgeira, que plantearon la nulidad de la acusación fiscal.
Hoy es el gran día. El Tribunal Oral Nº 11 dirá si considera que hay pruebas suficientes para condenar a Trovato por haber exigido la construcción de un vestidor, valuado en 19.000 pesos, a la empresa Almagro Construcciones a cambio de dictar una resolución favorable a la compañía en una causa abierta a raíz de la muerte de una niña que cayó por el hueco de un ascensor en un edificio erigido por la compañía, el 29 de enero de 1995.
Para los fiscales Marazzi y Juan Manuel Sansone, la conducta del ex magistrado constituye el delito de cohecho agravado, penado con hasta 12 años de cárcel.
La acusación
Sansone, el fiscal de primera instancia que acusó inicialmente a Trovato, fue preciso y breve. Describió como, a su juicio, el ex magistrado aceptó el trabajo de carpintería ofrecido por Visciglia como contraprestación por un pronunciamiento favorable en el expediente por la muerte de la pequeña Lourdes Manzanares. Y acusó a Orgeira, ex defensor de Eduardo Viola y de Susana Giménez, entre otros, y actualmente profesor de la Facultad de Derecho de la UBA, de haber cooperado en el acuerdo espurio, por pagarle al carpintero Noel Tejera 2000 pesos a cuenta del ya famoso mueble.
Cuando fue su turno de alegar, Marazzi se auxilió con apuntes para repasar los testimonios escuchados durante el juicio oral.
Destacó "el efectista gesto de sinceramiento" de Visciglia, que el 28 de junio último confesó ante los jueces Enrique Posse, Floreal de Laurentis y Enrique Alvarez Aldana que Almagro Construcciones pagó el placard, pero dijo que lo hizo porque Trovato se "lo exigió".
El fiscal consideró que Orgeira tuvo una participación importante en el pago de la coima. Dijo que la presentación de Trovato a Visciglia, por parte del abogado, era "producto de un concierto previo, una ideación, que comenzó en marzo de 1995" y se prolongó hasta mayo de ese año, cuando Trovato rehabilitó el ascensor del edificio donde murió Manzanares.
Marazzi también aludió al perjuicio que sufrió la empresa por el desprestigio público que ocasionó la causa de la muerte de la menor y sugirió que Trovato lo usufructuó para presionar a quienes pagaron el mueble que tiene en su casa.
"Trovato, como juez, despreció la oportunidad que la vida y la sociedad le brindaron y utilizó su cargo para satisfacer sus espurios deseos", concluyó el fiscal.
Las defensas
Los defensores de Trovato pidieron, como ya lo habían hecho, la nulidad del allanamiento en el domicilio del entonces magistrado y la invalidación de todo lo que vino después.
Richarte y Wiater criticaron que el expediente hubiera comenzado con un anónimo, acusaron a Visciglia de ser el denunciante encubierto y pidieron que se investigara la conducta del juez del Tribunal Oral Nº 1, Ricardo Giudice Bravo, que presentó la denuncia contra Trovato.
Luego llegó el turno de Mariano Cúneo Libarona, quien logró electrizar a la audiencia con frases filosas y gestos ampulosos. El letrado insistió en que la conducta de su cliente no "fue libre" y tras analizar cuatro posibles calificaciones que beneficiarían a Visciglia con una absolución, confió que creía que los jueces lo condenarían igual.
La jornada finalizó con el alegato de Eduardo Aguirre Obarrio, que dejó a toda la audiencia sorprendida por la solidez de su alegato. Precedido por Juan Carlos Aguinaga, el defensor impugnó la acusación "por haber cambiado los hechos imputados a Orgeira". Un problema que los jueces deberán resolver hoy, en su fallo.





