
Policías trabajan en la Triple Frontera
Los atentados sorprendieron allí al jefe de la Unidad Antiterrorista; creen que desde ese lugar operan células "dormidas"
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A 1400 kilómetros de Buenos Aires, enclavada en la confluencia de los ríos Paraná e Iguazú, la Triple Frontera entre la Argentina, Brasil y Paraguay oculta el secreto de los ataques terroristas de origen islámico que azotaron a nuestro país. Esa es la sospecha y por eso el jefe de la Unidad de Investigaciones Antiterroristas de la Policía Federal, comisario inspector Jorge Palacios, está instalado con un grupo de detectives, desde hace días en esa zona, donde lo sorprendieron la cadena de atentados que golpearon a los Estados Unidos.
Palacios trabaja allí coordinando medidas de seguridad con Brasil y Paraguay, según explicó el jefe de la Policía Federal, Rubén Santos.
"Estamos trabajando con autoridades paraguayas, con el FBI de Estados Unidos, agentes de inteligencia, estamos todos, es que ya tuvimos dos atentados y ninguna medida de prevención nos parece suficiente", explicó un alto jefe policial.
Pero otras fuentes ligadas a la causa en la que se investigan los ataques antijudíos ocurridos en la Argentina dijeron a LA NACION que, en realidad, las explosiones encadenadas de los Estados Unidos ocurrieron mientras Palacios seguía una línea de investigación que relaciona a árabes afincados allí con los terroristas que atentaron contra el edificio de la AMIA en 1994 y de la embajada de Israel en Buenos Aires, en 1992.
Mezquitas vigiladas
Las ciudades de Puerto Iguazú, en la Argentina, Ciudad del Este, en Paraguay, y Foz do Iguazú, en Brasil, son el escenario en que se mueven no sólo los investigadores policiales argentinos, sino las agencias de inteligencia locales y norteamericanas.
La SIDE tiene una base allí desde donde espía los movimientos de supuestos integristas musulmanes, los filma, graba sus conversaciones y hasta intercepta su correspondencia y correo electrónico. Este programa, bautizado como "Centauro", era realizado en coordinación con la CIA (Central Intelligence Agency) norteamericana, hasta que ambos servicios suspendieron su cooperación, a mediados de este año.
No obstante descubrieron que tres mezquitas de Ciudad del Este funcionan como centros políticos, donde se reúnen paquistaníes y simpatizantes del multimillonario Osama ben Laden, monje negro del terrorismo internacional, para los norteamericanos.
Hasta allí llegan mensajes de correo electrónico, dirigidos a cinco destinatarios que se distribuyen en mano a otras 137 personas, todas simpatizantes de la causa y aportantes de dinero para la organización, dijeron a LA NACION fuentes de inteligencia.
Una de esas mezquitas, según los agentes, se vincula con el Hezbollah, que para los investigadores judiciales está detrás de los ataques de Buenos Aires.
En Foz do Iguazú, los espías tienen bajo investigación dos lugares, uno de los cuáles es un centro cultural al que ligan con el movimiento Hamas.
Otras fuerzas operan en la zona y la delegación de agentes del FBI que realizó una visita a la Argentina hace tres meses para colaborar con la investigación del atentado contra la AMIA visitó la Triple Frontera para analizar los avances de las investigaciones sobre el terreno.
La concentración de árabes en la zona y su poderío comercial hizo sospechar a los agentes de inteligencia que allí podrían refugiarse quienes dieron apoyo para concretar los atentados de Buenos Aires.
Una de las pistas que se investiga en la causa AMIA apunta a un grupo afincado en el interior de Brasil, desde donde se realizaron misteriosas llamadas telefónicas en coincidencia con la voladura de la AMIA.
Las averiguaciones sobre el terreno no dieron resultados como para acusar judicialmente a alguien por su relación con los ataques de Buenos Aires, pero permitió conocer cómo se mueven las denominadas "células dormidas" basadas en la zona conflictiva.
La Gendarmería Nacional, que también tiene allí instalada una base de inteligencia, decidió ayer convocar a todos sus hombres en el área, unos 1600 efectivos, y afectarlos a la custodia de los pasos fronterizos, como medida de seguridad en caso de que se repitan los ataques contra otros países.
La Prefectura Naval hace lo mismo sobre la costa de los ríos.
Desde Foz do Iguazú a Puerto Iguazú cruzan diariamente unas 3000 personas por el Puente Tancredo Neves y entre ese paso brasileño y Ciudad del Este atraviesan el Puente de la Amistad unas 30.000, cargadas de mercaderías, contrabando, armas y secretos que se cree, esconden a los autores del atentado contra la AMIA y la embajada de Israel.





