Por el alcohol, Maradona sufre otra vez una hepatitis aguda
A los médicos los preocupa cómo le controlarán la abstinencia; continúa sedado
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La salud de Diego Maradona está otra vez bajo la lupa: volvió a sufrir una hepatitis tóxica aguda por el consumo de alcohol, según los estudios médicos que le realizaron en el Sanatorio de los Arcos, en Palermo, donde permanece internado desde el viernes último.
Así lo confirmó a LA NACION Alfredo Cahe, su médico personal, que fue contundente al referirse sobre los resultados de los últimos exámenes médicos. "Los valores hepáticos en los estudios de Maradona se dispararon nuevamente y no están bien. Fue descartada una pancreatitis o una úlcera: Maradona tuvo una recaída en su hepatitis aguda y eso lo confirmamos ayer [por el sábado]. Ahora está estable; si bien hoy [por ayer] mejoró, deberá continuar con su internación. No está grave", dijo Cahe.
Consultado el médico sobre si esta recaída se debió a que Maradona volvió a consumir alcohol cuando dejó el Sanatorio Güemes y se instaló en una quinta en Ezeiza, el miércoles pasado, Cahe desestimó esa posibilidad. "No; no volvió a consumir alcohol... Estamos investigando las causas, pero nadie lo puede asegurar todavía. Tuvo una recaída. El necesitará un tiempo más de internación, pero no será nada fácil convencerlo. Hay que ir paso a paso para ver su evolución", explicó Cahe.
Controlar su abstinencia al alcohol es lo que más inquieta al equipo médico que hoy trata la salud de Maradona. Al ex futbolista le suministran psicofármacos para evitar la compulsión por la bebida, pero consideran que deberá afrontar un tratamiento psiquiátrico y psicológico para solucionar su problema.
Si bien un equipo de psiquiatras, encabezado por Carlos Nasef, lo visita con frecuencia en su habitación, Maradona aún no asumió el compromiso de emprender alguna terapia. También un grupo de especialistas en hepatología, clínica y nutrición vigila su salud.
"Hay parámetros de laboratorio que siguen sin ser normales y por eso se le continúan haciendo estudios; lo importante, ahora, es controlar su abstinencia y que él deje su internación cuando los estudios estén bien", aseguró Cahe, que, al igual que los familiares del astro, aún no resolvió cómo continuará su lucha para dejar el alcohol.
Incluso el psiquiatra Carlos Nasef había explicado la semana última que Maradona estaba en la etapa de la desintoxicación, que generalmente dura entre 7 y 15 días. "No ha consumido cocaína, pero sufre otra problemática, como es el consumo de tabaco y alcohol", agregó, y alertó sobre la necesidad de que realice un tratamiento.
Con suero y a dieta
Lejos del show-ball, la actividad laboral y comercial que Diego había tomado como su principal ingreso económico, el ex futbolista pasa hoy sus días en una habitación común del Sanatorio de los Arcos, de Swiss Medical. Está con una estricta dieta y desde el sábado pasado comenzó a ingerir algunos pocos sólidos (cenó una papilla), además de permanecer con suero.
Jorge Lantos, director médico de esa clínica de Palermo, explicó ayer a LA NACION que sólo se referirá a la salud de Maradona mediante los partes médicos.
"El ánimo de Diego es regular. Lo que ocurre es que él está lúcido y no quiere saber nada con un tratamiento. Pero lo necesita imperiosamente. No es que no quiera curarse, pero no aguanta la internación. El otro día, con los dolores fuertes que sintió en el abdomen, se asustó mucho y por eso quiere hacer todo al pie de la letra", dijo un familiar consultado por LA NACION.
Al tiempo que las idas y venidas de Maradona despertaron interés hasta del ministro de Salud de la Nación, Ginés González García -que pidió que se lo tratara como a un paciente más y no con menos restricciones-, algunos pocos curiosos y fanáticos se hicieron presentes ayer en el Sanatorio de los Arcos, en Juan B. Justo y Paraguay, su nueva morada.
Los clásicos carteles de apoyo con mensajes de aliento, como en cada clínica donde ha estado internado el astro, dieron un perfil de santuario al nosocomio de Palermo. "Vine a ver el clásico con vos; te banco a muerte", rezaba, con letras negras, un cartel sostenido por un hincha de Boca, frente al sanatorio. Otro decía: "Diego, River está con vos". La idolatría, parece, va más allá de los colores futbolísticos.
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