
Por el calor y la humedad, una nube de mosquitos invadió Buenos Aires
Crecieron las consultas en los hospitales por las picaduras; son especies que pueden transmitir virus
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Durante el último fin de semana muchos creyeron haberlo visto. Otros tantos, haberlo matado, e incluso algunos guardaron el cadáver y lo llevaron a algún hospital porteño para que fuera identificado. ¿Se trataba o no del Aedes aegypti, el mosquito que transmite el virus del dengue?
El calor, la humedad, una invasión de mosquitos y las noticias llegadas desde el norte argentino y desde Paraguay crearon el caldo de cultivo más propicio para que los porteños temieran el desembarco local de la epidemia.
Según confirmaron a LA NACION el director del hospital Pasteur y el jefe de Zoonosis del hospital Muñiz, en los últimos días recibieron una gran cantidad de consultas de personas que dijeron haber sido picadas por algún mosquito que creyeron más grande de lo normal, o que identificaron por sus patas con anillos blancos, como el vector del dengue.
Lo cierto es que varios especialistas consultados por este diario explicaron que no hay que preocuparse, ya que hasta el momento, según informaron en los ministerios de Salud porteño y de la Nación, en Buenos Aires nunca se registró un caso autóctono, es decir, de alguna persona que se hubiera contagiado dentro de la ciudad. Los 85 casos reportados en hospitales porteños en lo que va del año fueron de personas que habían viajado a zonas en donde se había propagado la enfermedad.
"Existe una preocupación por la cantidad de mosquitos que hubo este fin de semana. Sin embargo, la invasión no fue de Aedes aegypti, una especie que naturalmente habita los hogares porteños, sino del tipo Ochlerotatus albifasciatus, llamado mosquito silvestre, es el más común en espacios verdes. Este en general no está en las casas, sin embargo, por el cambio del viento, las larvas llegaron a los hogares y crecieron con gran rapidez, gracias al calor y la humedad", explicó Oscar Lencinas, director del Hospital de Zoonosis Luis Pasteur a LA NACION.
Este mosquito llega a medir entre 8 y 12 milímetros y pone sus huevos en terrenos que sabe que se van a inundar. Cuando llueve, las larvas quedan en los charcos y se desarrollan. Su picadura es dolorosa y los especialistas recomiendan que se fumigue y que se utilicen repelentes y mosquiteros metálicos para evitar el ataque.
Este insecto transmite el virus de la encefalitis de San Luis, explicó a LA NACION Gabriela Freire, del equipo de Estudios del Mosquito, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.
La encefalitis de San Luis es un mal poco frecuente, enmarcado dentro de los síndromes febriles agudos, que pueden dejar secuelas neurológicas o incluso causar la muerte. El año último, se cobró la vida de diez personas en Córdoba y en enero hubo un paciente internado con ese cuadro, aunque no se pudo determinar si había contraído la enfermedad dentro de la ciudad o en el Gran Buenos Aires, lo que va de 2007, según confirmó el director de Zoonosis del hospital Muñiz, Alfredo Seijo,
La invasión de insectos llegó a la Capital merced a que en la última semana hubo mucha lluvia y temperaturas superiores a los 28 grados. En el gobierno porteño se informó que habrá fumigaciónes en parques y paseos.
El Culex, otra variedad de mosquitos, estuvo entre los invasores. Es un especie que prospera en medio de la inundación, ya que sus especímenes ponen los huevos sobre el agua estancada. Es el mosquito común que frecuenta los hogares, de color amarronado y que pica de noche. Este insecto, según explicó Seijo, transmite la encefalitis del Oeste del Nilo. Se trata del virus que entró por aves exóticas en los Estados Unidos, y que obligó a que el Central Park fuera cerrado. En diciembre último se detectó el primer caso en humanos, en la provincia de Córdoba, en tanto que a principios de 2006 se registraron dos casos en caballos de carrera.
"La gran proliferación de mosquitos que vive la ciudad de Buenos Aires se debe a la tropicalización del clima. Durante los últimos veranos, hemos tenido promedios de temperatura durante el mes de marzo superiores a los 28 grados y con mucha humedad. La noticia es que los mosquitos sólo se van a ir cuando baje la temperatura y deje de llover", explicó Lencinas.





