Por error le entregaron a otra familia el cuerpo de una víctima
Una mujer denunció que el cadáver de su marido, muerto en el accidente de LAPA, está enterrado con otro nombre
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CORDOBA.- Viviana Favero perdió a su marido, Daniel Antonetti, en el accidente del avión de LAPA. Esperó con paciencia durante 49 días que la Justicia identificara su cadáver para poder velarlo. Y ahora, cuando casi lo creía desaparecido, se enteró de que el cuerpo de su esposo fue entregado por error a otra familiav y está enterrado en esta ciudad, bajo otro nombre.
Después de varias comunicaciones con la médica del Cuerpo Médico Forense que tuvo a su cargo la identificación de todas las víctimas, Rosario Alicia Sotelo Lago, y cuando sentía que su odisea no iba a terminar nunca, recibió una llamada clave desde Buenos Aires. Pero no le trajo alivio sino espanto.
Anteayer a las 21.30, Sotelo Lago le informó que su esposo había sido erróneamente identificado y que ahora debía esperar la exhumación de ese cadáver para poder enterrarlo con su verdadera identidad.
A su vez, ayer una radio local informó que en esta ciudad se estaban exhumando los restos de Antonetti. Deconcertada, Viviana hizo averiguaciones y logró saber que ese trámite se realizaría sólo hoy, cuando Sotelo Lagos viaje a Córdoba, y siempre y cuando esté lista la orden judicial necesaria. La mujer entonces recibiría los restos de su esposo mañana o pasado mañana.
En tanto, en el juzgado de Gustavo Literas, el magistrado a cargo de la investigación, dijeron que no conocen la existencia de ningún error de este tipo. Sin embargo, aclararon: "Si eso ocurriera, actuaríamos con la mayor celeridad posible".
La fuente judicial informó también que aún quedan cuatro identificaciones por constatar, tres de las cuales podrían estar listas hoy al mediodía. Las muestras de sangre de esas personas fueron enviadas a la Fundación Favaloro, donde se realiza un análisis más minucioso que los habituales.
Viviana, junto a sus tres hijos pequeños, continúa esperando. "Cuando la doctora Sotelo Lago me dijo lo que había pasado, no le quise preguntar más nada. Es que ya no les creo absolutamente nada. Me han mentido muchas veces", dijo indignada.
Los últimos cuerpos identificados por el Cuerpo Médico Forense fueron entregados el 29 de setiembre, cuando casi se cumplía un mes de la tragedia. En esa oportunidad llegaron a esta ciudad siete féretros, y otros dos se entregaron en Buenos Aires.
A esa altura los Antonetti ya habían realizado varios reclamos, pero esa vez no tenían expectativas de recibir sus restos ya que horas antes, el 28 de setiembre, les habían pedido nuevas muestras de sangre para realizar otros análisisl de ADN. El padre de Daniel, Jorge Víctor Antonetti, y su hermana, María Claudia, enviaron sus extracciones.
En ese momento les dijeron que el cuerpo estaría identificado, como máximo, el 8 de octubre. Sin embargo, el 7 recibieron una nueva llamada telefónica mediante la cual les informaban que la respuesta demoraría una semana más.
El jueves último le dijeron que su esposo estaba "prácticamente identificado" . Y al día siguiente, otra comunicación poco clara: habían hallado el cuerpo, pero había "un problema" que impedía enviarlo a Córdoba.
Ella supone que el cuerpo de su esposo fue entregado poco después del accidente, cuando se realizaban las identificaciones visualmente (por los rasgos, vestimenta u otros objetos), y así se cometió el error. "Nosotros enviamos muestras de sangre, placas dentarias y hasta radiografías de tórax, pero nada coincidía", dijo la mujer.
Más sufrimiento
Viviana ignora a quiénes les fue entregado el cuerpo de su marido, pero sí sabe que esa equivocación significará más sufrimiento para otra familia. "Hace diez o quince días les pidieron muestras de sangre a tres personas que ya habían enterrado a sus víctimas. Supongo que eso habrá servido para esclarecer lo ocurrido", continuó.
Semejante error, además de profundizar el dolor de los familiares, desnuda la precariedad de los métodos y controles utilizados hasta el momento. La mujer de Antonetti planteó una duda más que razonable: "¿Cómo sabrán ahora las familias de las vícitimas que los restos que les dieron efectivamente les pertenecen? Ahora todos tienen derecho a dudar".
Y ella es la más escéptica: "Nosotros no vamos a tener justicia. A lo sumo, puede haber indemnizaciones, pero justicia de verdad, no. Porque si se les confunden los muertos, ¿qué puede pasar con las pruebas?".






