
Preboliche, un ritual que crece y preocupa
Los jóvenes cada vez consumen más alcohol antes de ir a bailar
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"¡Fondo, fondo, fondo!", gritaban sus amigos mientras Patricio trataba de tomar de una sola vez el vaso de fernet con Coca. Había perdido en un juego de cartas y su prenda consistía en hacer "fondo blanco". Aceptó el desafío sin quejarse; ya estaba medio borracho.
La clásica escena de un preboliche, o "previa", o "pre", es un ritual que cada vez se afianza más entre adolescentes y jóvenes como cita obligada antes de ir a bailar. Y, al ser parte del circuito de la noche, está en el centro del debate por la iniciativa que acaba de anunciar el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, de controlar la actividad nocturna y el consumo desmedido de alcohol en la juventud.
"No se trata simplemente de discutir si cerramos los boliches a determinada hora, sino de cómo hacemos un abordaje integral de este problema. Muchas veces el descontrol empieza en algún maxiquiosco donde irresponsablemente se venden bebidas a los menores o en alguna casa también donde se hace la ?previa´, como le dicen los chicos", dijo Scioli.
"Allí es donde empieza a generarse una situación, que después hemos visto tristemente en muchos casos, como más de mil jóvenes que fallecen fruto de las consecuencias del descontrol de alcohol, o por un accidente vial o por peleas", enfatizó Scioli.
Los jóvenes consultados por LA NACION explicaron que, muchas veces, la diversión es el preboliche en sí porque allí se ingieren grandes cantidades de alcohol. "Incluso, a veces, el preboliche es más divertido que la fiesta", coincidieron los adolescentes.
"Las ?previas´ son copadas porque son la expectativa de lo que va a ser la noche. Creo que se hicieron una rutina cada vez más divertida y larga, porque si vas ?frío´ al boliche, la noche es demasiado tranquila", detalló Jerónimo, de 18 años, de Ituzaingó.
Si antes el preboliche empezaba a las 11, hoy los adolescentes y jóvenes se juntan en una casa a partir de las 12 y parten al boliche entre las 3 y las 4. Los juegos con el alcohol forman parte del ritual de la ?pre´ y cada vez ganan más adeptos, en parte, porque beber en una casa particular es más barato que hacerlo en el boliche.
"Hay juegos de todo tipo: desde embocar una moneda en un vaso hasta juegos con cartas y dados. La prenda casi siempre es la misma: hacer ?fondo blanco´. Los juegos son el preboliche", explicó Patricio, que tiene 21 años y vive en San Isidro.
Rafael, de Palermo, que también tiene 21, resumió: "Jugamos para ?escabiarnos´ rápido porque los juegos te obligan a tomar y no te distraés hablando. Calculamos de tres a cuatro cervezas por cabeza".
Grupos en Facebook
El fenómeno de los juegos también se evidencia en Internet. En Facebook, el grupo "Juegos para tomar" reúne casi 9000 miembros. Los adeptos explican en qué consisten sus juegos preferidos y suben fotos de las reuniones.
Otro de los sitios populares es www.tuprevia.com . Allí, incluso se dan consejos para poder beber más cantidad de alcohol.
"El juego funciona como un ritual de iniciación y también legitima el hecho de tomar. Al ser recreativo, aparta la idea del vicio y hace más lúdica una práctica que no siempre está ligada al placer", explica Cecilia Arizaga, socióloga e investigadora del Observatorio Argentino de Drogas. Según la profesional, los juegos recrean, además, un ritual de pertenencia. "Muchos chicos dicen beber alcohol sólo en el marco del juego para no quedarse afuera", sostiene.
Para Adrián Dall´Asta, director ejecutivo de la Fundación Proyecto Padres, "tanto los juegos como el preboliche son una demostración clara de que hay un tiempo muerto antes de ir a bailar. Los chicos se aburren si no toman".
En general, la casa es el espacio predilecto para el preboliche. De hecho, según un reciente estudio de Programar Proyectos Educativos, el 50% de los jóvenes, de entre 16 y 19 años, realiza su máxima ingestión de alcohol en casa de amigos.
La consultora especializada en estrategias educativas para la calidad de vida realizó la encuesta entre 5000 jóvenes que asisten a colegios considerados ABC1 de la Capital y el Gran Buenos Aires.
Según Juan Ramón Aguilar, psicólogo y miembro de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (Apdeba), "el problema es que hay casas liberadas donde los adultos no controlan el preboliche".
Para Aguilar es clave que los padres sigan de cerca la conducta de sus hijos adolescentes. "Esto no significa prohibir; sino saber cuánto toman, si se emborrachan seguido y preguntarles cómo están. Un chico que toma en exceso está intentando decir algo", explicó.
Patricia Haidbauer, directora de Programar Proyectos Educativos, coincidió con Aguilar. "Ningún padre está exento de que a su hijo le pase algo con el alcohol. Por eso, hay que brindarles herramientas a los adolescentes para que elijan con libertad. Es importante escuchar y no emitir siempre juicio de valor", dijo.
Según pudo comprobar LA NACION, son cada vez más los casos de padres que se niegan a ceder las casas para que los jóvenes realicen la "pre", ante el temor a los desbordes.
Divertirse, desinhibirse y soltarse con el sexo opuesto es lo que motiva a los jóvenes a beber cada vez más alcohol en las ?previas´, según contaron los adolescentes consultados.
"Es clave tomar antes de ir a bailar. Llegás con más pilas al boliche, hacés que tu noche sea más larga y tenés buena onda por más tiempo", detalló Melany de 18 años, de Flores.
Rafael, de Palermo, opinó: "La realidad es que el boliche está armado para que estés ebrio. La noche es más divertida cuando estás completamente ?escabiado´ y para eso sirve el preboliche. Jugás, tomás, te divertís con amigos y salís borracho. Es como una rutina".
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